Sean Connery, el agente James Bond que pudo ser estrella del Manchester United

A 50 años del estreno de ‘El satánico Dr. No’, la historia de cómo un jugador de fútbol acabó convirtiéndose en James Bond

Sean Connery, el agente James Bond que pudo ser estrella del Manchester United

ÁNGEL HUGO PILARES @angelhugo
Redacción Online

Entonces había dejado de llamarse Tomas y todos los jugadores del Bonnyrigg Rose Athletic Football Club lo conocían como Sean. Su apellido aparece en los registros de un encuentro que su equipo ganó por 3-1 con un error. ‘Sean Connelly’ había anotado un golazo desde casi 30 metros, dice el papel, pero pocos saben que el que lo hizo, fue James Bond.

En esa época Tomas Sean Connery ya había dejado de lado los otros mil oficios. A los 16 años trabajó como de repartidor de leche antes de enlistarse en la marina británica, de donde se licenció tres años después por culpa de una úlcera péptica. Se llevó aventuras y dos tatuajes. Volvió a Edimburgo y trabajó de todo: albañil, salvavidas y pulidor de ataúdes. Se decidió a ejercitar los músculos y fue tercero en el Mr. Universo de 1950. Hasta que volvió al fútbol.

Como buen escocés, Sean Connery adoraba patear el balón. En 1952 jugaba, con 22 años y a cambio de cinco chelines semanales, en el Bonnyrigg Rose Athletic Football Club, un equipo junior fundado a finales del siglo XIX cuyo uniforme de rayas rojas y blancas no ocultaba el metro ochenta y ocho de su wing derecho.

“En esos días tu tamaño dictaba la posición en que jugabas, y los chicos pequeñitos terminaban en la banda. Los jugadores grandes eran defensas”. Con esta declaración Nat Fisher, entonces miembro del equipo, deja claro que desde entonces se asomaba su vena de agente encubierto: cuando Sean entraba al campo todos imaginaban que tendrían que batallar contra un recio defensa y no contra un atleta que corría por uno de los costados del campo para anotar.

Pero la reina casi pierde a su agente 007. La historia dice que Sean Connery fue ofrecido al East Fife, otro equipo escocés, pero que fue un equipo inglés el que casi lo seduce: Matt Busby, entonces mánager del Manchesher United vio jugar al joven Sean y le ofreció 25 libras semanales para que se convierta en un diablo rojo.

Sean no aceptó, y dejó el fútbol luego de dos temporadas en ese pequeño equipo de Edimburgo. “Realmente quería aceptar porque amaba el fútbol, pero me di cuenta que un futbolista de élite llega a su tope a los 30 años, y yo tenía 23. Decidí volverme actor y resultó que fue uno de mis movimientos más inteligentes”.

Dicen que no jugaba mal, que aprovechaba su contextura y tenía buen carácter. Que hablaba con todos y que las chicas morían por el chico de la casaca de corduroy. Fue con esa casaca que tuvo su primera escena de acción: estaba en un salón de billar en Lothian Street cuando un miembro de la pandilla local, la Valdor Gang, intentó robarle la prenda. Él lo evitó y fue perseguido por seis delincuentes hasta un balcón, donde dio cuenta de ellos. Fue cuando ganó la fama de hombre duro. La misma fama que luego tendría su James Bond.