Kate Moss en Lima: todos los detalles de la fiesta donde deslumbró

La modelo estaba perturbada por la cantidad de gente que se aglomeraba para poder verla o quizás saludarla. Igual, se divirtió en la fiesta de su amigo Testino

A las 8 y 30 de la noche en punto y como estaba estimado hizo su ingreso por la puerta principal del Museo de Arte de Lima (MALI) el prestigioso fotógrafo Mario Testino acompañado por la célebre modelo Kate Moss.

Una inmensa cantidad de fotógrafos casi impidió su entrada, pero la pareja se mostró muy generosa y posó por un tiempo corto para los flashes. En la entrada principal del museo había algunos invitados esperando la llegada del artista peruano y de la ‘celebrity’; ambos agradecieron el gesto con sonrisas.

La modelo lucía un vestido verde intenso escotado por la espalda y sandalias con tacones muy altos. Moss es muy delgada, no muy alta y el pelo muy rubio. De cara es preciosa, pero se le nota la vida tan sacrificada de las modelos.

Juan Carlos Verme, presidente del museo, dio unas palabras de bienvenida a Mario Testino y expuso sucintamente su vida profesional. Mario agradeció las palabras y se procedió a la visita de la muestra “Portraits” by Mario Testino, de 60 en 60 personas. Las primeros en ingresar hicieron la visita acompañadas por la directiva del museo, Mario Testino y Kate Moss.

KATE PERTURBADA
Luego, ambas celebridades salieron hacia una pequeña sala adyacente donde estaba el catering. Aparentemente, la modelo estaba perturbada por la cantidad de gente que se remolinaba alrededor suyo para poder verla o quizás saludarla. La situación, según algunos testigos, también incomodó a Testino.

Las ‘celebrities’ son, lo que se dice, celebridades, pero son de tan carne y hueso como cualquiera de nosotros y también les gusta departir.

Kate Moss se dedicó a tomarle fotos a Testino en la pequeña sala donde se encontraba. Visto esto y cómo la gente pujaba por entrar, Mario decidió salir para que ella pueda estar tranquila. La modelo procedió a relajarse y encender un cigarrillo.

Una fotógrafa conocida trataba de hacerle una foto para la portada de una conocida revista limeña, los productores y fotógrafos de un catálogo de modas de una famosa tienda por departamentos hacía lo propio, mientras los mozos pujaban por salir con sus azafates con botellas de whiskey y champán, pero sin vasos ni copas.

Afuera, en el hall principal, todo o medio Lima, comentaba la belleza de la modelo y sobre Mario Testino. La gente no lució sus mejores galas pero sí hizo un esfuerzo por estar a la moda, o al menos que se entienda como ella. Otras modelos peruanas hicieron un gran esfuerzo por ser “descubiertas” por Mario Testino.

Al salir del estacionamiento, la gente seguía llegando en unos pequeños carros de golf que sirvieron para transportar a los invitados del estacionamiento hacia el museo. A las 10 p.m. la música cambió a tonos de discoteca, al parecer, para la gente más allegada a Testino. A esa hora comenzaba otro capítulo.