La modelo que dejó su carrera por el Scrabble

Es la número 12 del mundo armando palabras sobre un tablero de este mítico juego de mesa. Su discreta belleza, que llega al metro ochenta en tacones, rompe con cualquier estereotipo: Enma es modelo profesional

La modelo que dejó su carrera por el Scrabble

SANTIAGO GÓMEZ PARIENTE

Llegó a Lima por un torneo latinoamericano de Scrabble realizado la semana pasada en Surco. Sin embargo, pese a la variedad de sus oponentes, Enma volvió a sentir –y en cierta medida disfrutar– ese ligero remezón en la escala de prejuicios de sus rivales que se produce cuando la diva se sienta a la mesa dispuesta a ganarles.

¿Cómo se da ese primer momento cuando inicias una partida?
En verdad, siempre se da a modo de jarana, nunca de manera morbosa ni en mal plan. Lo interesante viene después de la partida de Scrabble. Las bromas van desde poner en duda el género del oponente, hasta culpar al escote, que casi nunca llevo.

Es casi perfecto cómo anulas la validez del estereotipo. ¿Cómo manejas eso?
Es que no tienen absolutamente nada que ver una cosa con la otra, el modelaje con el Scrabble. Creo que mientras tu desempeño no gire alrededor de tu físico todo va a ir bien. [El físico] es solo una carta de presentación.


¿Cuándo empezaste a jugar?
En el 2004, llegué a vivir a una ciudad pequeña de México llamada Ixtapa Zihuatanejo. En aquel entonces no había mucho que hacer, ahora ya no es así. En las tardes jugaba cartas con una amiga norteamericana hasta que un día ella se aburrió. Encontramos un juego que habían dejado en la casa e intentamos. De hecho, ese Scrabble era con fichas en inglés. Se armó un revoltijo, pero nos gustó. Me gustó.

Y no lo dejaste más.
Luego de esa partida, busqué en la computadora algo sobre el juego y encontré el sitio www.redeletras.com. Empecé a jugar vía web.

¿Cómo llegas a las grandes ligas?
En ese portal están todos los jugadores profesionales y el entonces presidente de la Federación Mexicana de Scrabble me dijo que tenía muy buen nivel. Vino a Ixtapa y echamos unas partidas. Quedamos en que si yo iba a México D.F. le avisaba para que me presente a la comunidad y armar un torneo.

¿Eso en paralelo al modelaje?
No, con el modelaje empecé mucho antes: a los once años en Cuba. El primer cásting que hice fue para trabajar en el exterior y quedé primera. Me fui a vivir a México a los 16 años. Allá me contrató una agencia y luego entré al Centro de Estudios Artísticos de Televisa.

¿Qué trabajos hiciste como modelo profesional?
Pasarela, fotos para revistas. Hice un video de Maná: “Clavado en un bar”. ¿Te suena? Eso lo hice cuando tenía 17. El modelaje fue una época, pero nunca digo que terminó. En algún momento, en el negocio familiar hicieron falta unas fotos de catálogo y yo le entré por diversión.

¿Has tenido momentos memorables como esos con el Scrabble?
Mi primer mundial, en Colombia. No estaba acostumbrada a jugar en vivo. Me presionó mucho el reloj para medir los turnos y me tocó enfrentar a un campeón mundial español. No recuerdo con qué palabra gané, pero salí llorando. Era novata y tenía que soltar toda la tensión.

¿Memorizas diccionarios?
No. Soy muy floja. A pesar de que se me considera por mis resultados bastantes notables, yo me considero un poco menos porque no estudio sobre el juego. El Scrabble ha sido el medio para conocer a gente maravillosa y poder viajar. Los jugadores son gente muy linda.

¿No usas alguna estrategia o técnica en las competencias?
A veces hay que hacerle un poco al ajedrez, como digo yo. En cuestión de tácticas, hay que contar las fichas. Además, debes conocer todas las palabras de dos letras como ‘xi’, ‘ex’ (esta todos la conocemos), ‘ax’ y ‘ox’. La equis es otra de las más valiosas: suma 8 puntos.

¿Recuerdas tu mejor jugada?
Claro. Fue una partida en línea que abrió con ‘poetiza’. Como en el Scrabble tienes que unirte a otra palabra ya jugada, esta luego pasó a ‘poetizar’, luego ‘poetizare’, ‘poetizaremos’ y finalmente jugué ‘despoetizaremos’. Jugué el tablero completo y conseguí mucho puntaje por que la ‘z’ vale 10.

Ganaste.
No, porque me enfoqué tanto en esa jugada por ser tan espectacular que se me fue la partida.

¿Cómo ven en casa tus aficiones?
Lo asumen bien. Tengo dos niñas de 12 y 14. Siempre me echan porras. Pude llevarlas conmigo al mundial de Buenos Aires en el 2008. Se divirtieron viéndome jugar en el torneo igual que viéndome modelar.

¿Les gusta el Scrabble?
A la pequeña sí, tiene facilidad; pero todavía no se engancha como la mamá.