Las cinco canciones más raras del mundo

Un disco que solo contiene partituras, una canción en silencio y otra que solo puede ser tocada en helicópteros. Este es un pequeño repaso por las locuras de las estrellas de la música

Las cinco canciones más raras del mundo

MELVYN ARCE RUIZ (@Estenopeica)
Redacción Online.

1. LA GRAN ESTRATEGIA DE BECK
Hace tan solo unos días, el músico californiano Beck dejaba atónito a sus seguidores al anunciar el formato en el que presentaría “Song Reader”, su nuevo disco. Como si hubiera llegado al estudio de grabación con una flojera inmensa y hubiera decidido dejar el trabajo pesado de ejecutar una partitura para convertirla en canción a sus fanáticos, el creador de Loser adelantó que su nuevo material sería solo eso: un libro (bien ilustrado, eso sí) de 20 canciones inéditas en su estado puro: es decir, notas musicales sobre el papel. ¿Qué ganará Beck con esto? Pues, además de rompernos el coco, se librará de la piratería en MP3 (aunque de seguro no de las fotocopias) y generará mayor atracción en el tour donde interpretará por primera vez dichas canciones.

Por el momento, algunos (como el usuario de YouTube @MaxMiller) ya se han animado a interpretar algunas de las partituras que Beck pondrá a la venta, y aquí está el resultado.

2 UN DÍA Y UNA NOCHE ESCUCHANDO THE FLAMMING LIPS
Otra reciente excentricidad de la música llegó a finales del 2011 del ingenio de los siempre exuberantes y psicodélicos The Flamming Lips. La banda, que ya había adelantado sus deseos de resumir su actividad a una canción por mes y había publicado un tema de seis horas que venía con una guía de escucha, decidió batir su récord de insania presentando una canción de 24 horas duración.

La pieza, llamada “7 Skies H3” (y que un usuario de “YouTube” se ha tomado el trabajo de subir en cuatro paquetes de seis horas cada uno) fue puesta a la venta en USB con la forma de una calavera humana. Al tratarse de una edición limitada de 13 unidades, la grabación costó nada menos que cinco mil dólares.

3. NOFX Y UNA CANCIÓN PARA UN SOLO DISCO
Estrenada en 1999, “The Decline”, una canción de 18 minutos de duración que fue publicada íntegramente en un EP del mismo nombre, tardó en componerse seis meses y en grabarse uno en lo que Fat Mike, el vocalista de la banda, catalogó como una “pesadilla total”.

Esta canción/disco fue pensada como un himno que reflejaba la “decadencia” (eso es lo que significa “decline” en inglés) de los Estados Unidos, por lo que abordó temas como la destrucción de los derechos constitucionales y la falsa libertad de la religión

Por ser una canción bastante extensa, los NOFX suelen interpretar solo los últimos minutos al cierre de sus conciertos; sin embargo, en ocasiones especiales la interpretan íntegra. Algo que hicieron en el Perú en el año 2010.

PD: Puedes escuchar “The Decline” AQUÍ y ver un análisis más cabal de cada tema que aborda la letra AQUÍ.

4. EL SILENCO DE JOHN CAGE
“Hay dos cosas que no tienen que significar nada”, dijo alguna vez John Cage en el documental Listen de Miroslav Sebestik. “Una es la música y la otra es la sonrisa. No tienen que significar nada siempre y cuando te den placer”, añadió. Y precisamente porque no tienen que significar nada, o en todo caso, el significado lo pones tú mismo, el buen John Cage tuvo dos obsesiones en su vida: el sonido del tráfico y el silencio.

Esta última obsesión quedó registrada en la famosa 4’ 33’‘, una canción que es, en resumidas cuentas, una pieza de cuatro minutos y treinta y tres segundos de puro silencio.

La pieza ha sido interpretada en vivo en más de una ocasión. AQUÍ puedes ver la versión del famoso pianista David Tudor.

5. CUERDAS AL AIRE
Y cerramos este repaso con Karlheinz Stockhausen, otro incomprendido genio de la música.

En el año 1995, y tras casi cuatro años buscando entre sueños y sonidos las notas correctas, se ejecutó por primera vez el Cuarteto para cuerda y helicóptero de Stockhausen, que, a saber, es uno de los personajes que aparecen en la portada del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles.

¿Dónde radica la extravagancia de esta composición? En que debía ser ejecutada por cuatro violinistas que viajaban en cuatro helicópteros en pleno vuelo. ¿No lo crees? Aquí la prueba.