CRÓNICA: Los Smashing Pumpkins y la música infinita en el Lima hot festival

La emblemática banda encabezó anoche la nueva edición del festival, con los galeses de Stereophonics y los locales de La Mente, Space Bee y Leusemia

Por Hans Huerto A.

“Time is never time at all, you can never ever leave” (El tiempo nunca es tiempo del todo, nunca te puedes ir). En efecto, el arranque de ‘Tonight, tonight’, la emblemática canción del genial “Mellon Collie and the Infinite Sadness” (1995) sirve para muchos que esperaron a los Smashing Pumpkins desde 1991, cuando lanzaron su pesada psicodelia en su debut discográfico “Gish”. La noche de Billy Corgan y compañía fue una en que la rabia, la decepción, la desesperanza, el candor y la vitalidad de quienes vivieron su juventud con las canciones de los de Chicago poguearon, sudaron, bailaron y se abrazaron en éxtasis.

“And our lives are forever changed, we will never be the same” (Y nuestras vidas son cambiadas para siempre, nunca seremos los mismos). Antes de los estadounidenses, los locales La Mente, Space Bee y Leusemia calentaron la fría noche en San Marcos, que a nivel de campo logró lucir una buena asistencia, a pesar de lo vacío de las graderías. Los galeses de Stereophonics siguieron, con una muy buena muestra de su brit rock. Kelly Jones, guitarra y voz principal, no tuvo ningún problema en disparar desde el micrófono “The bartender and the thief” y ‘A thousand trees’, con las que empezó su set el grupo. Y aunque ambas canciones también fueron lanzadas hace más de diez años, esta banda —a la que le cuesta envejecer— no deja de producir y de largo una de las mejores de su noche fue la sentida marcha acelerada de “Innocent”, de su reciente y séptimo “Keep calm and carry on” (2009). El cierre de su performance de 14 canciones vino con ‘Dakota’, quizá la más pedida por su dispersa fanaticada. Se avecinaba el plato fuerte de lo que fue la segunda edición del Lima hot festival, en el estadio de la Universidad de San Marcos.

“And the embers never fade, in your city by the lake, the place where you were born” (Y las brasas nunca desaparecen, en tu ciudad por el lago, el lugar donde naciste). Billy Corgan y los reemplazantes de los miembros originales del grupo (a quienes fue difícil extrañar) se aparecieron tras breve presentación la voz en off que los anunció por primera vez en Lima. Con una camisa a cuadros y un chullo con motivos andinos, el esperpéntico y pálido cantante no tardó en conectar con los que se sometieron a su descarga sónica. Las notas de ‘Today’ (del “Siamese dream”, 1991) marcaron el inicio del esperado show, un cambio en comparación con el setlist que han venido presentando en su gira latinoamericana; tras ello, “Astral planes”, la cuarta canción lanzada del EP “Teargarden by kaleidyscope”, este mismo año.

“We’ll crucify the insincere tonight” (Crucificaremos a los farsantes esta noche). La hedonista “Ava adore” —una declaratoria de amor y de guerra, de beats electrónicos y guitarra ácida— es quizá el último logro de Corgan con buena parte de la banda original y precedió a la sentida “Song for a son”. Luego, los inconfundibles acordes de ‘Bullet with butterfly wings’ dieron pie a la frase que para muchos definió sus noventas, “The world is a vampire”, con escepticismo. El pogo armado en San Marcos recordó en algo el indeble video de esta canción, con decenas de hombres pugnando en el lodo al ritmo de este canto a la insatisfacción.

‘Tarantula’ y “Eye” siguieron, antes de la gran “Stand inside your love”, la pesada y melancólica declaración del amante que se reconoce perdido y desafiante. “United States” dio lugar a un solo a lo Hendrix hecho por Corgan (incluida tocada con la lengua) y uno de batería del incansable Mike Byrne (brutal baterista de 20 años, nacido cuando la banda ya se había formado con James Iha, D’arcy Wretzky y Jimmy Chamberlin). La guapa bajista Nicole Fiorentino (a quien Corgan llamó “cabezona” en un blues en joda) y Jeff Shcroeder (guitarra de los shoegaze The Lassie Foundation) también fueron presentados por su líder musical.

“The impossible is possible tonight” (Lo imposible es posible esta noche). Sin abundar en Perú, I love you, Corgan tendió puentes con su público fiel a su estilo: “Bueno, nos tenemos que ir ya, porque demoraremos unos días en llegar al hotel, el tráfico en Lima es terrible. ¿Quién carajos maneja tantos autos? Es una suerte en realidad que ustedes estén aquí. Seguro que han tenido que salir hace varios días para llegar”.

Tras la broma, “Spangled” y ‘To Sheila’ (casi una canción de cuna) dieron paso a otro golpazo auditivo del “Siamese dream”, la gran ‘Cherub rock’. Corgan no paraba ya: la herética acidez de ‘Zero’ de nuevo despertó la autodestrucción en los que fueron al estadio y se acumularon en el pogo. Luego vinieron “Shame, “Freak” y “Tonight, tonight”, en una versión sin sección de cuerdas clásicas aunque 100% más cojonuda. Esta fue la primera despedida del grupo, para rematarnos cinco minutos después con “Disarm” (solo la cantó Corgan, con pista). La infinita y desaforada sinfonía distorsionada de “Heavy metal machine” dio el largo cierre a la noche.