Diego Dibós: “Mi carácter enfermo me ha diferenciado de los demás”

Ingeniero industrial por equivocación y músico apasionado se describe como un “workaholic” acaba de lanzar su tercer disco, ‘Lo dejo en tus manos’

Diego Dibós: “Mi carácter enfermo me ha diferenciado de los demás”

ALFREDO ESPINOZA FLORES (alfred_espinoza)
Redacción Online

Su cartón dice ingeniero industrial, pero ni él puede explicarlo. Tenía una jefatura en una empresa y renunció por la música. Para eso sí tiene una explicación: “Yo me imaginaba como músico desde que tengo uso de razón”, dice, y recuerda que jugaba a ser un Beatle cuando tenía 4 años.

Diego Dibós tiene 35 años y más de 10 como músico profesional. Fue miembro de la exitosa banda nacional TK y hoy saca pecho en su carrera como solista. Hace unas semanas lanzó su tercer disco en solitario, “Lo dejo en tus manos”, y se abre paso como compositor.

DIEGO DIBÓS A LOS 20
Una llamada desconocida cambió su vida. Era el año 2000 y él tenía 24 años. Era Emilio Pérez de Armas, fundador del cuarteto de pop rock y amigo de su primo. Así nació su historia con TK, la que él califica como “maravillosa”. Grabó dos discos y logró dos destacables reconocimientos: Mejor Artista Nuevo Central en los MTV Video Music Awards Latinoamérica 2003 y Mejor Artista Central en los MTV Video Music Awards Latinoamérica 2004. Por esos años encabezaban la movida local junto a Libido.

Curiosamente, la misma persona que lo llevó al grupo hizo que se retire. Sus diferencias con Emilio fueron públicas en el año de la separación (2006), pero Diego aún las recuerda, aunque ya sin resentimiento. “Fueron diferencias éticas y neurálgicas”, dice, y explica que sus intereses cambiaron: a su compañero le empezó a interesar de más su imagen y el protagonismo. “Ya no podíamos trabajar juntos”, agrega.

De hecho también debió haber influenciado las distintas ideas musicales entre los integrantes. Gracias a la insistencia de una parte de la banda de hacer “música rara”, él considera que hay temas que la gente ni los recuerda. El cantante prefiere por eso lo “real” antes que la “pose”. “Tenías gustos muy distintos. A mí también me gusta mucho el grunge de los ’90 y la música criolla. Pero cuando nos juntábamos lo que salía era pop. ¿Por qué no ser sinceros con eso?”, se cuestiona.

Hace un par de meses, cinco años después del enfrentamiento, Diego y Emilio se encontraron. Conversaron horas y se dieron un abrazo. Reconocieron que no podían hacer música juntos, pero que la amistad no tenía por qué perderse. “Yo le agradezco esa llamada”, se sincera. Cómo odiar al que le abrió las puertas a la fama, y de quien además se hizo amigo cercano en su momento.

DIEGO DIBÓS A LOS 30
“Pensé que iba a ser dificilísimo”, reconoce, una vez que decidió seguir en la música como solista. No se equivocó. La comparación con TK –quienes continuaron con nuevos integrantes, pero sin mayor éxito- fue inevitable, pero él salió airado. No fue fácil.

“No dormía. Una vez sentí que me desmayaba”, cuenta al recordar los días previos al lanzamiento de su primer disco en solitario. Han sido tres en total y confiesa que aún toma pastillas para conciliar el sueño. Se autodenomina un ‘workaholic’ y tiene una obsesión con la perfección. “¿Este disco será mejor que el anterior?”, se pregunta a sí mismo.

Con dos discos bajo el brazo (“Introspectiva”, 2007; y “NocturnoBeat”, 2009), Univisión lo llamó para participar en un ‘reality’ musical en Estados Unidos, “Viva el sueño”, en 2009, a los 33 años. “Primero dije que no”, recuerda. “Tenía cerca de 10 años haciendo música”, se justifica. Sin embargo, cuando vio la calidad de músicos con los que se enfrentaría, lo consideró una buena oportunidad para crecer. El concurso era “para cantantes profesionales firmados por una disquera multinacional”. Quedó en cuarto lugar y el jurado le recomendó, además de ser cantante, dedicarse a la producción de nuevos talentos.

Un recargado Diego Dibós regresó a los dos meses a Lima y se embarcó en sus nuevos proyectos. Hasta hoy se siente enriquecido por esa manera realmente profesional de tratar a los músicos. “Trabajan ocho horas y a nadie en Univisión se le ocurriría incumplir sus contratos”, cuenta. Ello lo llevó a cuestionarse duramente sobre la situación del músico peruano y lo desvalorizado que está en nuestro medio. “Vivir de la músico es un lujo”, reflexiona, y sonríe cuando aún le preguntan si lo que hace es solo un hobby. Lo cierto es que él –siguiendo al máximo consejos de grandes como Juanes, entre otros- se jacta con toda razón de ser la cabeza de todo el grupo de producción musical –y todo lo que involucra, como el márketing y prensa- a pesar de que ello lo consuma. Critica que la gente crea que los músicos solo tocan y pone el ejemplo de Shakira para demostrar lo contrario.

Hace unas semanas lanzó ‘Lo dejo en tus manos’, su tercera producción discográfica como solista, bajo la producción de José Luis ‘Pepe’ Pagan, quien también ha trabajado con figuras de la talla de Marc Anthony y Jenniffer López. Y se prepara para realizar una gira promocional por Puerto Rico y Miami. Pero él no se contenta con eso. Además de haber incursionado en la publicidad, desde hace un año también se abre paso como compositor con Warner Chappell Writers. Algunos de sus trabajos ya han sido grabados por músicos extranjeros.

Así pasa sus días Diego Dibós, entre la composición para otros, la publicidad y la dirección y ejecución de su propia música. Ser un ‘workaholic’ es todo un ‘plus’ para él. Eso sí, “cuando crees en lo que haces”. “Trabajar como un enfermo me ha diferenciado de los demás”, sentencia.