Joaquín Sabina homenajeó al Perú durante su gran concierto en Lima

El cantautor español ofreció un inolvidable espectáculo donde expresó su amor por nuestro país y su admiración por su amigo, el escritor Alfredo Bryce Echenique, quien llegó al Jockey Club del Perú para gozar del show

Por Sonia del Aguila y Ángel Hugo Pilares

Son las 9:30 p.m. Un profundo silencio que se extingue con los primeros acordes de ‘Tiramisú de limón’ presagia el inicio de una inolvidable y mágica noche, de pura poesía. El cantautor español Joaquín Sabina aparece en el escenario del Jockey Club del Perú para entregar lo mejor de su arte.

Ver al hombre del bombín sobre el escenario es un espectáculo de conversación. Es hablar con él a través de sus canciones y escuchar su voz que, para ellas, es tan rasposa como la barba de un hombre y, para ellos, es tan suave como la piel de una mujer. Pero verlo, oírlo, sentirlo, es como hablar con un viejo amigo que visita el Perú de vez en cuando y del que hay que despedirse con una cariñosa obligación.

Solo así se entienden sus continuas referencias al Perú, a los piscos que le enseñaron a crear canciones, a los amigos entrañables como Alfredo Bryce Echenique, que estuvo ayer en su concierto, y a su novia Ximena Coronado en medio de un espectáculo que se abstuvo de disfuerzos y en el que sobró cariño y teatralidad.

De su garganta salen, una a una, historias llenas de melancolía, amor y desamor; mientras, los aplausos no dejan de premiar su talento. Vestido de negro, con su clásico sombrero y un polo que lleva un signo de interrogación blanco, Sabina demostró que no es un artista de estudio, que hay que escucharlo en vivo para sentirlo de verdad.

“¡Buenas noches Lima!, ¡Buenas noches Perú!”, saludó Sabina, para luego continuar con “Viudita de Clicquot”, tema de su último álbum musical “Vinagre y rosas”, y darle forma a “Con ganas de…” y “Aves de paso”.

Con un escenario que simulaba una ciudad, el llamado ‘Flaco de Ubeda’ siguió la velada con los primeros versos de la noche”: “Uno inventa siempre la misma canción, del poeta borracho y su musa, del teclado mellado del acordeón, del pecado mortal sin excusas… Uno canta siempre la misma canción, otra noche en el bar de la esquina, cerca de la estación donde duerme un vagón, cuando el tiempo amenaza rutina… Uno acaba nunca la misma canción, con acordes que saben a ti, luego llega la hora de alzarse el telón, y volver a abrazar a mi gente de Lima”.

“Medias negras”, “Ave de paso”, “Peor para el Sol”. Clásicos como “Boulevard de los sueños rotos” y “Llueve sobre mojado”, fueron otros de los temas del repertorio con el que Sabina supo conquistar al público peruano.

Antes de terminar este último tema presentó a los músicos que lo acompañan. Después abandonó el escenario, tiempo en el que los músicos no dejaron caer los ánimos al interpretar “Conductores suicidas” y “Dolor de muelas”.

A estos temas le siguieron, pero ya con el intérprete de regreso, las canciones “Y sin embargo”, “Cristales de bohemia”, “Magdalena” y “Peces de ciudad”.

“Un día dije preséntenme a Alfredo Bryce, desde entonces amo al Perú. El Perú no está en los mundiales de fútbol, pero en los mundiales de literatura son finalistas carajo”, destacó Sabina.

En su concierto de más de dos horas, el cantautor también complació a sus fans con los clásicos “Embustera”, “Calle melancolía”, “19 días y 500 noches” y “Princesa”; en tanto, el público agradeció este momento y expresó su admiración con largas ovaciones.

Posteriormente, Joaquín volvió a salir del escenario, y lo hizo con “Vinagre y rosas”, además de “Noches de boda”. A su regreso, y para concluir la velada, ofreció “Contigo”, “La del pirata cojo” y “Pastillas para no soñar”. El público se puso de pie para despedir al compositor y a su grupo.

Joaquín, o el poeta que canta, se despide de los escenarios después de 32 años cuando acabe su gira ‘Vinagre y Rosas’, y de ahí en adelante solo se le podrá disfrutar en algún barcito barranquino, cuando tenga ganas de tomar un ‘whisky on the rocks’.