Leyenda del rock: hoy se cumplen 40 años sin Jim Morrison

El cantante de la mítica banda The Doors” falleció a los 27 años, la misma edad en que murieron Jimi Hendrix y Kurt Cobain

Leyenda del rock: hoy se cumplen 40 años sin Jim Morrison

Cuatro décadas después de su muerte en París a los 27 años, el magnetismo del misterio sigue arropando la figura de Jim Morrison, el poeta que lideró ‘The Doors’ y que trascendió a la escena musical para convertirse en un prominente ícono de la generación maldita del rock and roll.

El rastro de los últimos pasos de Morrison fallecido a la misma edad que Jimi Hendrix, Janis Joplin, Brian Jones o Kurt Cobain ha dejado París surtido de lugares vinculados a ‘El rey lagarto’ y venerados por sus incondicionales cada 3 de julio.

Hoy, en la parisina sala Bataclan, el tecladista y el guitarrista de la banda ofrecerán un concierto homenaje al difunto bajo el nombre de “Ray Manzarek & Robby Krieger of The Doors” en el que no participará John Densmore, baterista del grupo original.

Pero existen otros enclaves en la Ciudad de la Luz que velan por el recuerdo del chico tímido y excéntrico que llevó a las radios de todo el mundo el rock psicodélico de temas como ‘The End’, “Break On Through” o “Touch Me”.

Protegidos por una valla metálica en la división 6 del cementerio del Père-Lachaise, los restos de James Douglas Morrison (1943-1971) yacen bajo una lápida a la que nunca le faltan flores y donde un epitafio reza: “Kata ton daimona eaytoy” (Fiel a su propio espíritu).

Allí se congregan sus adeptos, que a menudo declaman poemas, hacen fotografías o colocan botellas de bourbon junto a la célebre lápida, mucho más frecuentada que los vecinos lechos del escritor Oscar Wilde, la soprano Maria Callas o el compositor Frédéric Chopin.

Decorado con sillones de cuero y engalanado con gigantescas efigies de Morrison y su grupo, el Lézard King Bar sirve cocteles como “Light My Fire” o “Strange Days”, en honor a las canciones de los ídolos del propietario, Christophe Maillet.

UNA MUERTE LLENA DE MISTERIO
Uno de los mayores fetiches de Morrison grabados en las calles de París es el número 17 de la rue de Beautreillis, un inmueble haussmaniano de cinco alturas cercano a la Plaza de los Vosgos.

Se trata del último lugar donde habitó durante sus cuatro meses de residencia en la ciudad y donde fue declarado muerto por paro cardíaco, aunque nunca se le practicó la autopsia, lo que ha generado rocambolescas teorías sobre su muerte.

Sam Bernet, autor de varios libros sobre “The Doors” y propietario de la extinta sala Rock’n Roll Circus, sostiene que Morrison falleció en su bar y que él mismo fue uno de los que lo trasladaron desde la discoteca hasta su casa.

“Yo estaba entre las tres personas que lo encontraron muerto en los lavabos de la discoteca”, dice Bernet, quien asegura que un cliente y médico “constató el deceso por sobredosis” de heroína.

Hay también quienes sospechan que Jim Morrison nunca falleció, y quienes creen que su padre, militar de profesión, sustrajo el cuerpo del sepulcro y lo repatrió a Estados Unidos clandestinamente.

“En el fondo de mi corazón, no quiero pensar que murió de sobredosis. Jim era mejor que todo eso”, comenta Sandy Babtist.

UNA VIDA DE DROGAS Y EXCESOS
‘El rey lagarto’, aficionado a consumir drogas psicotrópicas como la marihuana o el LSD para adentrarse en experiencias chamánicas, había llegado a París convertido en un obeso, alcohólico y desaliñado, para centrarse en su poesía. Corría marzo de 1971.

Era un Morrison ajeno al joven sensual y provocador que poco antes hechizaba en los escenarios con sus pantalones ajustados de cuero y sus improvisaciones poéticas.

Un año antes de llegar a Francia, Morrison había sido condenado por conducta lasciva y libidinosa durante un concierto en Miami, aunque logró evitar la cárcel con apelaciones y una fianza de 50.000 dólares.


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