Mónica Sánchez: de la atrevida ‘Perricholi’ a la sufrida ‘Charito’

La actriz celebra 20 años de carrera artística con la nueva temporada de “Al fondo hay sitio”

Mónica Sánchez: de la atrevida ‘Perricholi’ a la sufrida ‘Charito’

ALFREDO ESPINOZA FLORES (@alfred_espinoza)

Su debut no podía ser mejor: rol protagónico acompañado de grandes actores, historia conocida pero atractiva. Cuando a Mónica Sánchez le dieron el papel de ‘La Perricholi’, habían pasado 12 años desde que aquella vez en que llevó un taller de verano en el TUC.

A los diez años acaso si se imaginaba la cantidad de papeles que interpretaría para la TV, el teatro y el cine. ¿Se veía a sí misma actuando desnuda? ¿Soñaba verse formando parte de la teleserie más exitosa de la televisión nacional?

A sus 41 años, la actriz reconoce que pasa por un “maravilloso momento”. La historia de “Al fondo hay sitio” se centra más que nunca en su personaje, la ‘Charito’, mientras celebra 20 años de trayectoria artística. Fuera del arte, cuenta que le apasiona el ‘couching’ y que su vena política, aunque no desaparecerá nunca, difícilmente la lleve a tentar un cargo público.

LA PERRICHOLI A LOS 20´S
Era 1992 y Mónica tenía 22 años. Desde el año anterior se había dedicado exclusivamente a obras de teatro: “Eclipse total” y “El perro del hortelano”. Cuando le pasaron la voz para el cásting en TV de “La Perricholi”, lo primero que pensó fue: “No me voy a prostituir”.

La presencia de Alfonso Santistevan en el elenco la convenció y le comunicaron una buena y una mala noticia: había ganado el papel, pero debía hacer escenas subidas de tono. La primera vez que se vio en las pantallas así estaba acompañada de su madre. “Creo que la osadía de los 22 años hizo que me atreva a hacerlo”, comenta.

La pantalla chica se convirtió en nuevo hogar y destacó en “Los de arriba y los de abajo” (1994), actuación que le valió ser llamada “Srta. Gloria” en las calles; “Los unos y los otros” (1995) y “Nino” (1996), entre otras. En el cine formó parte de ‘Pantaleón y las visitadoras’ (1999), a los 29 años, cuyo papel, ‘Pochita’, le “costó” grabar y lo hizo justamente como una visitadora en la selva, ya que solo iba los fines de semana, porque el resto de días trabajaba en una obra.

MUÑEQUITA SALLY LOS 30´S
Luego de una más que atrevida participación en la pantalla grande con ‘Imposible amor’, Mónica asumió un reto distinto: la conducción en televisión. Estuvo al frente de “Soy igual que tú” y “Cuéntame tu vida”, en donde también formó parte del proceso de producción. “Es algo que me gustaría retomar”, reconoce.

En 2008, a los 38 años, volvió a la televisión después de su participación en “Eva del Edén” (2004), con “Sally, la muñequita del pueblo”, un papel que recuerda con mucho cariño por la “energía” del personaje. Acepta que con esta historia le agarró el gusto a la cumbia.

Un año más tarde, mientras protagonizaba ‘La Chunga’ –gran puesta en escena en la que sorprendió con escenas lésbicas junto a la joven Stephanie Orúe- y habiendo pasado esta década por “Fausto” (2001), “El gran teatro del mundo” (2005) y “La vida es sueño” (2007), entre otras, llegó el último papel, el que la pone hoy en el ojo de la audiencia peruana.

¿Qué tiene de ‘Charito’ Mónica Sánchez? “Mi lado tierno, materno, más romántico… el personaje es un homenaje a las mujeres”. Pero ella asegura ser muy distinta. “Soy más racional, más práctica y tomo la iniciativa”, esa misma que no toma la ahora también esposa de ‘Platanazo’. Ese conflicto no se lo desea a nadie. “Yo no podría sostener una circunstancia como la que vive ‘Charo’”, reconoce.

CHARITO A LOS 40´S
A sus 41 años, Mónica Sánchez celebra la tercera temporada de ‘Al fondo hay sitio’ y también los 20 años de su carrera artística. Acepta que este es un gran momento profesional, pero no se atreve a decir que es el mejor, pues espera que haya otros aún más destacables.

Sin otros planes de actuación (no quiere estar sobrecargada y prefiere meterse de lleno a la teleserie), continuará como la sufrida ‘Charito’, viviendo en la indecisión entre dos esposos. O quizá acaso como deslizando una solución optando por “la responsabilidad de ser madre frente a ser mujer y la posibilidad de ser feliz con el hombre que amas”. Sea como sea, una cosa sí es segura: Mónica pasa por un “maravilloso momento”.