Rafo Ráez: "Soy un rockero peruano con sabor mestizo"

Tras ocho discos de rock progresivo, punk y trova (y hasta una producción con el poeta José Watanabe), el ‘Loco’ nos habla de su carrera llena de música “contra la corriente”

(Foto: Facebook Oficial de Rafo Ráez)

DANIEL MEZA M.
Redacción Online

Se le puede definir como uno de los músicos peruanos más experimentales, pero prefiere describir su línea musical como “rock libre y que reúne distintos sabores del folklore peruano”. Así de diverso y sencillo es Rafo Ráez, un artista distinto (y además antropólogo de la San Marcos) que, sin quedarse en la movida subte noventera, continuó creando y experimentando hasta la actualidad, eso sí, sin envolverse jamás en el dulcete comercial. Empezó musicalizando obras de teatro, y hoy se reencuentra con sus inicios componiendo dos simpáticos sencillos para ‘La tercera edad de la juventud’, puesta en escena de Giovanni Ciccia. Esta última y grata aparición del artista es un buen motivo para conversar con él.

Entusiasmado por sus nuevas composiciones ‘Atardecer’ y ‘Tiempos que nos corresponden’, Rafo nos recibe en un tranquilo parque de su barrio Salamanca (donde ha vivido casi siempre).

Además de sus primeros álbumes que circularon en la escena ‘subte’ noventera, hizo algo de “punk zen” en “Muéranse”; cautivó a la multitud con “Camisa” (2002) trabajo que logró con los ‘Paranoias’; pasó a la trova en el exquisito ‘Obsequio’ (2003); musicalizó poemas de José Watanabe y finalmente pasó a crear algo despreocupado y alegre en “Reina Pastrula” (2006).

Suicida de 16 y otras canciones (1996) y El loco y la sucia (1998) son dos álbumes muy queridos por tus seguidores más antiguos. ¿Con qué trabajo de tu discografía te quedas?
Es cuestión de generaciones. Personalmente, recuerdo que “Camisa” (2002) fue un disco que me dio mucha felicidad, al desentenderme por un tiempo de la guitarra y dedicarme solamente a cantar. Y es muy bacán poder bailar mi música…

¿Luego de haber pasado por una variedad de subgéneros (punk, progresivo, trova), cómo te defines musicalmente?
Los ocho discos que he sacado son un poco distintos. Responden a distintas épocas y tal vez a distintos estilos. Pero creo que viéndolo en retrospectiva, se nota que hay una línea de trabajo ligada a lo que es el rock libre más los distintos tipos de folklore peruano. Un rock independiente con sabor peruano. Los peruanos, en general, somos más diversos que gente de otros países, eso nos enriquece, muy por el contrario de empobrecernos.

¿Con cuál de todos tus trabajos te quedas?
Me gustan todos mis discos, pero a mí me hizo muy feliz “Camisa” (2003). En ese año me di el gusto (en como 100 conciertos o un poco más) de no coger la guitarra, solamente cantar.

Dices que disfrutaste mucho “Camisa” (2002) porque pudiste bailar. ¿Es necesario bailar para disfrutar la música?
Por supuesto. Hay músicas bailables como un carnavalito de Cajamarca que no las vas a entender cerebralmente, solo los vas a entender bailando, esa es la sinceridad de esa música. La música no va dirigida solo al cerebro, sino que hace que todo el cuerpo, desde el cerebro hasta los pies, se reconcilie con uno mismo.

UN CIENTÍFICO LOCO QUE CANTA POESÍA
Con razón o no, hay quienes le critican a Rafo un tufillo de posero, pero 8 discos y una carrera de más de 20 no son ninguna hipocresía. Además, es lógico que sus explayadas reflexiones a veces suenen más a científico: Rafo también es antropólogo. No obstante, el arte es su vida. Su experiencia extrema en este campo fue componer con José Watanabe, amigo al que perdió apenas se publicó el disco.
¿Cómo influye el ser un antropólogo en tu música?
La antropología me ayudó a descubrir la riqueza que tenemos. Me ayudó a descubrir que el Perú es un territorio lleno de culturas y misterios, llenos de historias mágicas, lleno de héroes. Mi carrera me hizo saber que estaba en un buen lugar en el mundo, en un lugar privilegiado.

La poesía ha sido parte fundamental de tus discos. ¿Cómo es que empiezas a convertir poemas en canciones?
Es una de las primeras cosas que hice, ponerle música a la poesía de Luis Hernández, tremendo poeta de Jesús María. Tuvo que ver mucho con mi carrera, porque continué trabajando para directores de teatro y ellos me daban textos de teatro a los que yo tenía que poner música.

¿Cómo fue el trabajo creativo en ‘Pez de fango’ con José Watanabe?
Yo sabía que José era un poeta genial. Cuando leí su libro ”Cosas del cuerpo”, me pareció un maravilloso. Y yo estaba tratando de hacer un trabajo de Tilsa Tsuchiya, una pintora que era amiga de él, que ya había muerto. Nos hicimos amigos, y hablamos de música, de Charlie García, de Abba. Y salió la idea de hacer unos discos juntos (totalmente distinto a musicalizar poemas). Tú haces la música, yo la letra, me dijo. Y lo hicimos con mucha influencia de rock en castellano, la nueva ola, cosas que nos gustaban a los dos. Pero al salir el disco, nunca pudimos hacerle publicidad, porque rápidamente José falleció. Él estaba con problemas de salud que le impidieron cumplir los planes que tenía para el disco, habíamos conversado cosas que nunca pudimos hacer…nunca lo lanzamos propiamente. Trabajé mano a mano con José y a mí me da un poquito de pena recordar, porque, a nadie le gusta que se le muera un amigo. Creo que yo le recuerdo más como un periodo triste. Hacer el disco fue muy divertido. Pero escucho el disco y yo me pongo triste…

LA AUTÉNTICA CURIOSIDAD DE LOS BEATLES
Rafo habla de los Beatles como cualquier chiquillo de su héroe músical. Los admira con la mirada, con el gesto, con las cosas que dice de ellos. Destaca la curiosidad que siempre tienen ellos, valor por el cual él también logró obtener un trabajo como “Chaski Changes” (2006), su trabajo más experimental con los ‘Paranoias’.
Llega Paul McCartney y tu eres un gran admirador de los ‘Fab Four’…
Es un grupo mágico, un grupo maravilloso. El disco “A hard day’s night”, por ejemplo, lo he escuchado varias veces y me suena distinto antes de Nirvana y después de Nirvana. Es un disco que influenció mucho a la banda de Cobain y yo recuerdo haber escuchado este disco cuando Nirvana ni existía. Y recuerdo como sonaba este disco. Y después de Nirvana el sonido cambió, fue más claro, una serie de sonidos fuertes que estaban en el disco, que antes habían pasado desapercibidos, pasaron muy claros. Una cosa muy misteriosa que ocurre con la buena música, es que a veces el presente influye sobre el pasado, es decir, un disco que sale ahorita te hace escuchar el disco antiguo de una manera diferente, es lo máximo.

Si hay algo que tienes de los Beatles, ¿qué es?
Los Beatles hicieron lo que miles de grupos lo han hecho después. Por ejemplo, Soda Stereo empieza haciendo música ligera, divertida y pop. Luego se pone más experimental y más experimental. Me llevo esa libertad de ser a veces divertido y a veces experimental se parece mucho a la sinceridad y se parece mucho al crecimiento. A la mayoría de la gente que hace alguna canción divertida le cuesta dar el salto hacia la auténtica curiosidad, que es lo que te mantiene vivo. El día que ya no tienes curiosidad estás muerto. Esa es la gran herencia que nos dejan esos discos de Beatles: moverte con honestidad y libertad mental, no solamente por dinero.

UN VIEJO ROCKERO
Ráez entregó su vida al arte y vive de él. Sin embargo, reconoce que esta vida es una constante lucha contra la corriente….
¿Cómo hacen rockeros como tú para subsistir fuera del circuito comercial?
Eso es gracias al público, que a uno le compren ocho discos es un privilegio. Para ellos solo tengo palabras de agradecimiento. Mil gracias por haber permitido que uno siga produciendo arte, es algo que agradezco de corazón.
¿Después de pasar por distintos géneros, qué falta hacer?
Una cosa que he hecho poquito es huayno y a mí me gusta mucho. Me gustaría hacer un mix de huayno con música electrónica o algo así. No obstante, es verdad que básicamente soy un rockero. Es lo que me sale en el desayuno: rock. Es lo que soy. Supongo que voy a morir como un viejo rockero. Y ojala tenga la suerte de hacer ese disco de huaynos.

Años atrás discutiste con Laura Bozzo (en el programa“Intimidades”) y algunos músicos folklóricos que no gustaban de tu música…
Desde mi primer disco yo saco un huayno. Y en la mente estrecha de esta gente creían que el rock estaba en contra del huayno, no podían entender que uno podía hacer ambas cosas. Acepto que básicamente soy un rockero, pero en todo caso soy un rockero peruano, con este sabor mestizo, precisamente por estas influencias locales. Entonces no se trata de prohibir que seamos lo que somos. La honestidad se parece al agua. El ser humano no es una fotografía, es un movimiento…

¿Por este tipo de prohibiciones es que escribes ‘Vergüenza de existir’ en “Muéranse” (1997)?
Todos los que trabajamos en cultura luchamos contra la corriente. Es decir, hay mucha superficialidad, mucha sordera en la sociedad, entonces, efectivamente, cualquiera que haya trabajado en cultura (musical o no), siente en un momento que quisiera no existir, no haber existido nunca. Por eso se mata José María Arguedas. Es un factor depresivo que va muy ligado a hacer cultura en nuestro país…

¿Y por eso te dicen ‘Loco’?
A siempre me han dicho ‘Loco’. No sé por qué (se pregunta entre risas). Soy el ‘Loco’ Ráez desde chiquito…

DATOS
Rafo Ráez musicaliza ‘La tercera edad de la juventud’, obra de Giovanni Ciccia, presentada en Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú (Av. de la Poesía 160, San Borja) hasta el 1 de mayo en el. Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro. Escuche los temas de la obra teatral aquí:
‘Atardecer’
‘Tiempos viejos que nos corresponden’


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