Sting dejó en claro en Lima que "todas las cosas que hace son magia"

Tras más de dos horas de show, el músico cerró su recital con un emocionante cover de The Police, “Message in a bottle”

El rockero británico ofreció un espectacular show acompañado de la Orquesta Sinfónica Nacional. (Foto: Luis Choy / El Comercio / Video: América TV)

ALFREDO ESPINOZA FLORES (@alfred_espinoza)
Redacción Online

Habían pasado más de 30 años desde que The Police lanzó temas como “Roxanne” y “Message in a bottle”, pero cuando Sting empezó a entonar los versos de ‘If I ever lose my faith in you’, todos nos dimos cuenta de que jamás habíamos dejado de creer en él.

No era más el joven de caballera más larga q saltaba en el escenario y tocaba el bajo, pero esta nueva versión no dejaba de ser emocionante. El público lo esperaba y él no defraudó: además de tocar temas de su reciente producción “Symphonicities”, el músico se permitió –en gran parte del concierto- arrancar mil y un recuerdos a los presentes con canciones de su antigua banda.

La primera fue “Every Little Thing She Does is Magic”. La magia ya había empezado. Con unos “Muchas gracias” y “Gracias, Lima” en un español que no se oía nada masticado, los fanáticos se enganchaban cada vez más. Estaban en la explanada del Monumental, pero ellos sentían como un ‘English Man in New York’.

Su popular imagen con el bajo entre las manos fue reemplazada por las guitarras eléctrica y acústica en distintos momentos. También mostraba sus dotes con la armónica, y si bien no se movía como loco como en a principios de los ochenta, sí se dio espacio para protagonizar una corta coreografía junto a otros músicos, entre ellos, el guitarrista Dominic Miller. Un momento especial fue cuando una pareja bailó tango a su costado.

A mitad del show, Sting hizo un receso de 20 minutos y volvió recargado. Ya había sonado “Shape of my heart”, y le tocó entonar “King of pain”. Amagó hasta tres retiradas, pero no podía irse. La esperada “Every breath you take” encandiló a los presentes, pero él volvió una vez más al escenario, esta vez con un chullo en la cabeza, y parecía que el espectáculo no tendría fin.

Entonces, después de más de dos horas, Sting salió por última vez. Detrás de él, la Orquesta Sinfónica Nacional ya solo escuchaba. Había tenido una presentación impecable, y el músico se había encargado de decirlo una y otra vez. Con solo una guitarra acústica y su inagotable y aún resistente aguda voz, sonaron los arpegios y versos de “Message in a bottle”. “Thank you, Lima”, se despidió. “Sending out an S.O.S.”, se quedó coreando el público. Un grito de ayuda para que Sting vuelva a pisar Lima otra vez.