2011, un año a olvidar para los periodistas de Latinoamérica

Asesinatos y denuncias de acoso a medios de comunicación en distintos países son el saldo negativo que se lleva este oficio

2011, un año a olvidar para los periodistas de Latinoamérica

DANIEL MEZA @daniel_mz
Redacción Online

Pese a que la violencia menoscaba la labor de la prensa en países convulsionados como los de medio oriente (ONGs reportan alrededor de 70 periodistas asesinados en todo el mundo) han llamado la atención numerosas muertes y los altisonantes casos de presuntos acosos a los medios de prensa en Latinoamérica.

Para empezar, los macabros crímenes contra periodistas han sido principalmente en México (5 en su haber): todavía queda fresco el recuerdo del homicidio de Miguel Ángel López Velasco y toda su familia en junio en el puerto de Veracruz. López trabajaba en el periódico Notiver, el de mayor circulación en esta zona de México y estaba especializado en temas de seguridad y narcotráfico. La mafia se deshizo de él.

En otros casos, las muertes se produjeron bajo horrorosas modalidades. Por ejemplo, el de la joven periodista cuyo cuerpo fue hallado decapitado en la ciudad de Nuevo Laredo (Taumalipas). Marisol Macías Castañeda trabajaba en un medio de aquella ciudad, pero sus constantes denuncias contra el narcotráfico a través de las redes sociales la condujeron a este final.

Otra de estas lamentables historias ocurrió precisamente en Nuevo Laredo, en setiembre, donde se confirmó que el cártel de los Zetas colgó a dos ‘ciberperiodistas’ presuntamente por utilizar las redes sociales en Internet para denunciar a criminales. “Esto les va a pasar a todos los relajes del Internet, pónganse vergas, ya los traigo en corto, atte Z”, decía una nota en el lugar del crimen.

Estos y otros casos han llevado a la ONU y la OEA a considerar a México el país más peligroso para ejercer el periodismo en el continente.

TAMBIÉN EN PERÚ
De los cuatro periodistas registrados fallecidos en Brasil, el caso que más conmocionó al mundo fue el de Gelson Domingos da Silva, quien grabó su propia muerte mientras la policía y una banda de narcos se enfrentaban a balazos.

Nuestro país también forma parte de la lista negra de países con periodistas asesinados. El 3 de mayo, Julio Castillo Narváez, periodista radial de Virú, La Libertad, murió baleado a tiros por supuestos sicarios en un pueblo del interior del Perú, en lo que parecía una aparente represalia por sus denuncias de corrupción contra autoridades locales. Colombia (1 periodista fallecido), Guatemala (1), Honduras (4), El Salvador (1), Paraguay (1) y Venezuela (1), también suman este negativo saldo.

DENUNCIAS CONTRA DE ACOSO A LA PRENSA
Los lamentables decesos no fueron los únicos episodios sombríos por los que ha tenido que atravesar la prensa en nuestros países. En Ecuador, el periodista Emilio Palacio perdió una demanda contra el presidente Rafael Correa, que lo acusó de mancillar su honor en una columna de opinión que este emitió en el diario “El Universo”, donde insinuó que Correa había ordenado disparar durante unas protestas el año pasado en el país del norte.

La demanda contra el citado periódico ha exacerbado un ambiente de enfrentamiento entre el presidente y los principales medios de comunicación privados, que han cerrado filas en apoyo al rotativo de Guayaquil.

Los últimos días en Argentina también han sido convulsionados para los principales medios de prensa en aquel país: el pasado jueves, el Senado argentino aprobó un proyecto que declara de interés público la producción, comercialización y distribución del papel para diarios, mediante la cual se controlará la distribución de este insumo básico en este país.

“El Gobierno pretende adueñarse de los activos y controlar la empresa, manejar la producción de papel nacional para la impresión de diarios y someter así al periodismo independiente hasta llevarlo a una convivencia dócil con el poder”, reclamó en un enérgico editorial el diario Clarín, con eco en el otro medio importante gaucho, La Nación.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y otras organizaciones similares han manifestado que la nueva norma es anticonstitucional y que pretende censurar indirectamente la libertad de prensa.

Así las cosas, una de las esenciales labores de la democracia resultó bastante golpeada este 2011 en Latinoamérica. Se espera que el próximo año sea mejor.