ANÁLISIS: Mitt Romney, ¿el conservador liberal de Massachusetts?

Mientras era gobernador, el republicano apoyaba el aborto y los subsidios a la salud, hoy como candidato presidencial los rechaza

ANÁLISIS: Mitt Romney, ¿el conservador liberal de Massachusetts?

HENRY RAFAEL
Analista

En Boston, capital del estado de Massachusetts, del que hace pocos años fuera gobernador el hoy candidato republicano Mitt Romney, se respira –-como siempre— un ambiente particular y distinto. Su espíritu liberal no se ha esfumado y aunque el recuerdo de Romney no tiene un halo negativo —por lo que lo más lógico sería que se imponga Mitt (como se le llama aquí)— todo indica que como siempre, Massachusetts votará fiel a sus fundamentos. Aquí ganará Obama. Pero quizás la euforia no dure tanto. Si triunfaran los republicanos en los resultados generales, la fiesta conservadora del martes, a todo lo grande, será aquí, en el más demócrata y liberal de los Estados Unidos. En Boston, la Atenas de América.

¿Cómo es que un conservador gobernó el estado de las luminarias académicas de este país, históricamente demócrata y liberal? Pues la respuesta es una sola. Romney gobernó como liberal, pues nunca tuvo mayoría en la casa de representantes. Aprendió, para muchos obligado por la fuerza de las circunstancias, a gobernar como equilibrista con un poder sostenido por los demócratas y sus políticas liberales.

Pero el Romney de ayer no es el mismo de hoy. Cuando fue gobernador de Massachusetts él apoyó el aborto, el control de armas, las reformas para el cuidado del clima y permitió el aseguramiento universal de los servicios de salud, incluso con subisidios para las personas que no tenían dinero para beneficiarse de la medida.

¿Fue entonces un conservador progresista? ¿O un conservador frustrado? Su campaña política hacia la Casa Blanca se ha convertido en la negación de su pasado exitoso y se ha basado en principios y fundamentos que, paradójicamente, van en contra de todo lo que hizo en Masschusetts.

UN CAMBIO RADICAL
El hoy candidato presidencial se opone al aborto, a los subsidios, cree en la libre posesión de armas y es un implacable crítico de las políticas de seguridad y salud del presidente Obama, incluso es el mas furibundo opositor de la reforma del cuidado de salud por la que el presidente tanto peleó en este gobierno, reforma que muchos señalan están basadas en la experiencia y éxito de lo hecho justamente por Romney como gobernador.

Pero no toda la trayectoria de Romney se aleja del estilo político republicano. Danny Haam, columnista del “The New York Times” recordaba hace unos días episodios que asemejan estilos entre Romney y George W. Bush, como por ejemplo cuando parte del gran túnel de Boston colapsó por un problema estructural que comprometía su gestión, él estaba de vacaciones en New Hamnpshire y no optó por regresar. La figura de un gobernador distante y lejano está en la memoria de los bostonianos que recuerdan incluso cómo durante la negociación de para la legislación del seguro universal de salud y otros asuntos vitales del Estado, él nunca estuvo presente, atendiendo muchas veces sus propios negocios.

EMPRESARIO ANTES QUE POLÍTICO
Tuve la oportunidad de conocer personalmente al gobernado cuando hacía mi maestría en la Universidad de Boston Massachusetts en Políticas Públicas y Relaciones Internacionales, gracias a un premio que obtuve por el diario El Comercio. El entonces gobernador no era necesariamente una persona carismática, pero sí amable, aunque frío. Nunca me dio la impresión de ser animal político, sino un prominente empresario. Por ello, las veces que su oficina requería estudios o análisis de la universidad para su gestión, todas las respuestas debían siempre orientarse a número y prospectiva financiera.

Las dudas sobre quién es el verdadero Romney siguen alimentando las conversas políticas de los bares y restaurantes alrededor de la zona de la casa de estado de Massachusetts, la misma casa que aprobó la histórica enmienda para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, política a la que hoy el candidato republicano se opone con ferocidad.

Muchos creen que el Romney de ayer nunca fue él. Como lo dice Jerry Villacres, ex editor del diario “El Planeta” y distinguido e influyente pensador latino de este Estado. “El ex gobernador tuvo que arreglárselas para gobernar contra sus principios. El verdadero Romney es el que conocemos hoy, el que enarbola los legados del partido republicano, el abanderado de los principios políticos del Tea Party”, la misma agrupación de la derecha radical, que al inicio de la campaña política veía en Mitt a su peor representante.

El ex hombre fuerte de Massachusetts puede ser presidente el 21 de enero del 2013. Sus probabilidades de ganar están ampliamente abiertas y para ello ya preparó la gran fiesta de celebración con invitados de todo el país en las calles de esta fría ciudad que, paradójicamente, parece recibir esta probable noticia contagiada por las gélidas temperaturas que la caracteriza.