Un avión aterrizó arrastrando el ala y echando chispas en aeropuerto de Nueva York

Un vuelo de la aerolínea Delta realizó un aterrizaje de emergencia con 60 pasajeros a bordo. En medio de la tensión, un ocupante grabó el descenso desde el interior de la cabina

(Daily News)

Con una asistente de vuelo gritando “cabezas abajo, manténgase abajo” (“heads down, stay down”), los pasajeros de un avión procedente de Atlanta realizaron un tenso descenso en el aeropuerto internacional John F. Kennedy debido al mal funcionamiento del tren de aterrizaje que provocó que el ala derecha del avión se arrastre sobre el suelo sacando chispas a lo largo de la pista hasta detenerse.

Nadie resultó herido el sábado por la noche cuando vuelo 4951 de la aerolínea Delta, hizo su aterrizaje de emergencia en su camino hacia White Plains, Nueva York, desde Atlanta, según informó el portavoz de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, Steve Coleman.

“Yo podía sentir la vibración, yo podía sentir cómo chocaba contra el suelo”, dijo Jamie Pfeiffer uno de los pasajeros del vuelo refiriéndose al ala derecha que se desplazó raspando el suelo durante el aterrizaje. “Escuché a un tipo detrás de mí diciendo que estaba echando chispas. Lo que hizo el piloto fue simplemente increíble”, añadió.

REGISTRADO EN VIDEO
Un video tomado por un pasajero y publicado por ‘Daily News’ muestra los segundos previos a las palabras “prepárense para el impacto” que salían del altavoz del avión. Después de la advertencia, se puede oír a una asistente de vuelo gritando “cabezas de abajo, manténgase abajo” (“heads down, stay down”) una y otra vez.

El tren derecho el avión estaba atascado y no se desplegó completamente, motivo por el cual el piloto se vio obligado a realizar el aterrizaje de emergencia.

Los 60 pasajeros salieron de forma segura a través de la puerta principal del avión a la pista y fueron llevados en ómnibus a la terminal, Atlantic Southeast Airlines, operadora de Delta. La aerolínea está trabajando con la Administración Federal de Aviación para investigar el problema del tren de aterrizaje.

“Nunca he rezado tanto en mi vida”, dijo Loretta Hill, de 39 años. “Yo estaba llorando y rezando a Dios para que esté bien”, añadió sobre la tensa experiencia que le tocó vivir. “Los pilotos hicieron un trabajo excelente. Todo el mundo mantuvo la calma”, acotó.