Blair volvió a declarar sobre papel del Reino Unido en invasión a Iraq

“Acepté totalmente que iba a estar al lado de Estados Unidos en la gestión de esto”, dijo el ex primer ministro británico

El ex primer ministro británico Tony Blair prometió que respaldaría a Estados Unidos en una acción contra el ex dictador Saddam Hussein casi un año antes de la invasión a Iraq, según declaró el viernes durante la segunda audiencia que se le realiza por su decisión de enviar tropas británicas a la guerra de Iraq en el 2003.

Aunque Blair no llegó a decir que había prometido al entonces presidente estadounidense George W. Bush apoyo militar incondicional a principios del 2002, como aseguran sus críticos, afirmó que siempre había estado de acuerdo con la necesidad de abordar el problema de Saddam.

“Acepté totalmente que iba a estar al lado de Estados Unidos en la gestión de esto”, dijo en la investigación de Londres sobre el papel de Gran Bretaña en la guerra de Iraq, describiendo las conversaciones entre él y Bush en el verano del 2002.

“Lo que le dije al presidente Bush fue muy claro y sencillo, puedes contar con nosotros, vamos a estar contigo en la gestión de esto. Pero hay dificultades”, sostuvo.

El momento en el que se decidió emprender una acción militar es un tema importante para los detractores de la guerra en Iraq, que acusan a Blair y a Bush de orquestar la invasión sin importarles su legalidad o si contaban o no con el apoyo de Naciones Unidas.

Unos 100 manifestantes protestaron en contra de Blair afuera del centro de convenciones Reina Isabel II de Londres, lugar dónde se llevaba a cabo la audiencia.

INVESTIGACIÓN
Blair, que envió 45.000 soldados británicos para participar en la invasión encabezada por Estados Unidos en marzo del 2003, apareció por segunda vez ante la comisión que investiga el asunto tras ser vuelto a llamar para aclarar unas pruebas que él mismo aportó en una audiencia de enero del año pasado.

El ex líder reiteró su primer mensaje indicando que los ataques del 11 de setiembre de 2001 habían cambiado los cálculos de riesgo, lo que significa que tenían que tratar el tema de Saddam Hussein porque suponía una amenaza para el mundo y se negaba a cumplir con Naciones Unidas.

La decisión de ir a la guerra fue una de las más polémicas de los 10 años de Gobierno de Blair que finalizó en el 2007, desencadenando protestas masivas y acusaciones de que había confundido deliberadamente a la opinión pública sobre las razones de la invasión, basada en la presunta existencia de armas de destrucción masiva en Iraq.