"Corea del Norte quiere recrudecer la guerra para venderla más cara"

Entrevista con internacionalista Juan Velit. La reciente agresión desde Corea del Norte contra Corea del Sur, con el saldo de dos muertos, tiene un trasfondo en que la crisis económica, las armas nucleares y los Estados Unidos tienen un rol a tomar en cuenta

"Corea del Norte quiere recrudecer la guerra para venderla más cara"

Por Hans Huerto

A pesar de los intentos en la década del 50 por la paz entre las Coreas, hoy esta se ha vuelto a ver rota…
Se ha hablado de un armisticio de ese entonces, pero nunca lo hubo formalmente, solo una suerte de propuesta de paz. Se retiraron las tropas de la frontera entre ambos países, solo en eso. Hubo un conflicto muy parecido a los del 71 y 72 entre los dos Vietnam, el alineado con occidente y EE.UU. y el otro, de tesis comunistas. En Corea pasó algo parecido, se separaron e intervino formalmente EE.UU. El general McArthur entonces hizo retroceder Corea del Norte hasta el paralelo 38, ahí se detuvieron y se dividió el país. Desde eso, las tensiones han ido fluctuando.

El dictador norcoreano Kim Jong-Il, ya a sus 68 años, ha empezado a pavimentar el camino político de su hijo, Kim Jong-Un, como virtual sucesor suyo; un elemento a no perder de vista en el escenario.
Kim Jong-Il es un líder comunista con una tesis filosófica y política muy singular, que ha llevado a su país a ciertos logros sociales y económicos, pero especialmente militares, hecho que concita el interés de muchos coreanos. Y es que EE.UU. tiene unidades militares muy importantes en Corea del Sur, solo superadas por las tropas instaladas en Iraq y Afganistán.

Esta acción armada responde a que el hijo es un joven militar que necesita reforzarse políticamente a través de la situación militar. Ellos han levantado la tesis del poder a través de las armas, como único medio para imponerse internacional e internamente.

Otro de los principios a los que obedece esta agresión es el de que hay que recrudecer la guerra para venderla más cara. Quieren llevar las tensiones al máximo para tener instrumentos para negociar. Uno de esos elementos es la agresión a Corea del Sur. Sin embargo, esta no ha tenido las dimensiones que tuvo el hundimiento del buque surcoreano Cheonan, en marzo, donde murieron 46 tripulantes.

¿El enriquecimiento de uranio y la presunta producción de armas nucleares sería otro de los elementos de negociación?
Hace tres días un experto norteamericano acabó su visita a las instalaciones nucleares de Corea del Norte, se le permitió ver mucho —aunque no tomó fotos— y en el informe que ha hecho, del que ha dado cuenta el New York Times, señala que le sorprendieron los niveles tecnológicos de Corea del Norte, la pulcritud del trabajo en sus laboratorios y estamentos de pruebas nucleares.

Corea del Norte planea ingresar por la puerta grande al grupo de países nucleares, pero esto tiene bemoles. El Consejo de Seguridad de NU ha penalizado en más de una ocasión a Corea del Norte así como a Irán por sus proyectos nucleares. A ello se suman sus altos niveles de pobreza y que hoy sufre hambrunas, crisis energética y de salud. Naciones Unidas ha prohibido el ingreso de medicinas que Corea del Norte precisa para paliar su crisis. Aún así, sus presupuestos militares no bajan.

¿Los ejercicios militares surcoreanos, frente a las costas de su vecino, en las últimas semanas, ameritan una agresión directa como la de hoy o es solo la búsqueda de una excusa para tensar las relaciones?
Es una búsqueda de excusas pero también se trata de que Corea del Sur debe desarrollar medidas de confianza con Corea del Norte. No puede hacer maniobras en las mismas fronteras que comparte con su contrincante; y en segundo lugar, ellos, si bien han realizado un acto soberano, en su territorio, hoy se habla en la ONU de la “soberanía relativa”: se puede hacer lo que se quiera en el territorio nacional, pero hay límites, no se puede amenazar a otros países ni violar los derechos humanos.

Pero Corea del Sur no puede ser tan ingenuo como para que esos ejercicios militares no hayan constituido una provocación previa.
No hay ingenuidad. Corea del Sur ha buscado probar la “Teoría del fusible”, en que uno prende la luz hasta donde dé el fusible, pues si este se quema se puede reemplazar. Se trata de una maniobra de riesgo calculado, planteada por la Rusia soviética, te empujo hasta donde estés decido a ir en un conflicto; Corea del Sur ha querido ver hasta dónde podrían entrar sus vecinos en un enfrentamiento.

Estados Unidos ha anunciado que Barack Obama hablará con su par surcoreano sobre el tema. Y, aunque busque la conciliación, los norteamericanos también tienen su agenda.
Ellos son aliados de Corea del Sur y los asiáticos saben que en caso de una eventualidad, el gobierno de Obama sacará la cara por Corea del Sur. El material de guerra, las Coreas no están a la misma altura. Y Corea del Norte sabe que su enemigo de fondo es EE.UU. Obama manejará por un lado el discurso del llamado a la paz y por otro desplazará sus mecanismos militares correspondientes.

Hay mucha desinformación en el tema e incluso algunos creen, sobredimensionadamente, que esta podría ser la chispa para un conflicto mayor…
No creo, porque en otras oportunidades recientes ha habido crisis mayores y Estados Unidos no ha intervenido. EE.UU. está de retirada en Afganistán, Iraq; enfrenta una crisis económica y no destinarán altos presupuestos a este asunto. Tampoco creo que Corea del Norte quiera enfrentar una crisis de gran envergadura. Y la crisis económica en el mundo nos está llevando a pensarlo mucho antes de asumir un conflicto.