Diosdado Cabello quiere desgastar a Nicolás Maduro, asegura Juan Velit

El analista , ex legislador y ex jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia advierte que el nuevo presidente tiene al ‘enemigo’ en casa

Diosdado Cabello quiere desgastar a Nicolás Maduro, asegura Juan Velit

MARIELLA BALBI

¿Que el Consejo Nacional Electoral venezolano haya aceptado hacer un nuevo conteo del 46% de votos restantes y que el opositor Henrique Capriles haya aceptado esto distienden la situación en Venezuela?
Creo que ha destrabado la máquina burocrática electoral y solucionado las cosas de momento, dando una salida a la situación. Permite que los venezolanos se serenen y tranquilicen por el momento. No creo que el Consejo Nacional Electoral haya aceptado el pedido de Capriles si no tiene todas las riendas en su poder. Debe haber hecho un cálculo porque es muy difícil que suelte el poder un grupo que administra durante 14 años. Su gran temor es que si lo dejan serán investigados y muchos irían a la cárcel.

— Por eso esperaron tanto en aceptar el pedido de la oposición, para asegurarse el conteo.
Supongo que sí. Lo extraño es por qué no ganó Maduro por un margen mucho mayor. Las ha tenido todas a su favor.

— ¿El fraude electoral comienza antes de la elección?
Comienza desde que se dijo que Hugo Chávez estaba grave y no se sabía si ya había muerto. Todo ese tiempo sirvió para montar la maquinaria fraudulenta para finalmente desembocar en la elección de Maduro. La oposición tuvo un margen muy pequeño, 15 días, para su campaña electoral, estuvo en desventaja. Maduro tuvo 62 horas de exposición en la televisión y Capriles 25 minutos.

— A pesar de ello, Maduro gana solo por 250 mil votos…
Por un punto. Las encuestas, salvo una, le daban 7% de ventaja a Maduro. ¿Qué pasó? ¿Hubo una conversión del electorado, una importante porción del chavismo que se pasa a Capriles, o desde el inicio estaban así las cosas? La diferencia es pequeñísima, en un escenario donde votaron cerca de 14 millones no es nada. Por eso Capriles dice que en 12 mil cajas, donde están las actas, los cuadernos, los documentos de votación y las huellas digitales, él tiene la verdad, le ganó a Maduro.

— ¿Pero Maduro ya juró, qué efecto tendrá frente a un presidente ya atornillado a la silla?
El conteo de votos durará un mes, la presidenta del consejo electoral dijo que esta semana empezaba. Es absurdo que Maduro jure en este escenario. No tiene lógica. Jurídicamente, al proclamarlo el poder electoral puede juramentar, pero lógica y políticamente cómo va a hacerlo si recién van a auditar casi la mitad de las mesas. Qué sucede si son cuestionados gran parte de los votos emitidos. Se entra en un limbo político. El presidente está sentado en el Palacio de Miraflores mientras se cuentan los votos. Es una locura, un caos. Además, hay 3.200 infracciones electorales.

— ¿Y qué puede ocurrir en esas circunstancias?
Todo. Difícil preverlo. La comunidad internacional tendrá que presionar. Sería bueno que se auditaran los votos con observadores internacionales, como lo propuso Mario Vargas Llosa . Sería una manera de tener transparencia y de abrir un espacio. Pero el ambiente en Venezuela es muy belicoso. Diosdado Cabello , presidente de la Asamblea Nacional, dijo que no le daría el uso de la palabra al congresista que no reconozca a Maduro. Como si él la otorgara. Quien da la palabra es el pueblo, no Cabello. Él es una figura administrativa, no está por encima de sus pares.

— Esos 30 días de auditoría de los votos serán de terror.
Ciertamente. Los dos partidos políticos, tanto el de Maduro como el de Capriles, están desgastados. Hay un proceso de agotamiento de la población venezolana, primero por el estado de tensión en el que viven y por la desorientación en la que está. La gente percibe que se avanza y se retrocede. Eso desgasta, pero le afecta más a Maduro porque ha asumido el poder. Entra a esta era poschavista muy desgastado, muy agotado y sus cuadros muy desprestigiados y deslegitimados por el cuestionamiento que ha habido a la elección, no solo en Venezuela, sino internacionalmente.

— Si se mira con frialdad la situación, a Capriles no le conviene hacerse de un país que está bajo un polvorín económico, político, con una maquinaria chavista que aún tiene fuerza.
Quien asuma la presidencia de Venezuela recibe un legado de difícil manejo. Tiene uno de los más altos índices de inflación de América Latina, vive una gran carestía, no hay productos básicos en Venezuela. Siendo un país petrolero, no ha hecho una sola inversión en esta área desde hace 12 años. Tiene una violencia inmanejable. Caracas se ha convertido en la ciudad más peligrosa de América y una de las más peligrosas del mundo. Le disputa esa posición a Honduras, el país más inseguro del mundo. Esa herencia desgastará al presidente. Si se mira con una visión quirúrgica, Capriles está haciendo la lucha, solo para empujar a Maduro a asumir la presidencia. Él se está reservando porque es joven.

— ¿Cuánto tiempo se puede sostener un régimen así?
No me atrevo a pronosticarlo. Lo que sí es posible augurar es que el gobierno de Maduro será difícil de administrar. Él no es Chávez y no tiene la capacidad de convocatoria del difunto. Tampoco tiene el arrojo de Chávez. Maduro estará en el trono, junto a un gran conflicto de lucha de poderes.

— ¿Se refiere a la presencia del ejército en el régimen chavista?
Sí. Todo parece indicar que Diosdado Cabello, militar en retiro y presidente de la Asamblea Nacional, apunta a desgastar a Maduro y que apelen a él porque es el hombre fuerte. Ha sido militar y tiene el control de la Asamblea Nacional. Por eso es tan confrontacional y belicoso, perjudicando y afectando a Maduro. Su lenguaje busca exacerbar los ánimos. Cabello tiene su juego propio. Tanto él como Maduro tratan de imitar a Chávez en esa manera ofensiva de hablar que forma parte del manejo político. Claro, Cabello no es el que tiene que venir a Unasur y enfrentar el conflicto internacional. Actúa cómodamente desde atrás.

— ¿El ejército venezolano también quiere su cuota de poder?
Sí, es un ejército especialmente corporativo y reclama su porción de poder. Me ha llegado el trascendido de que en las últimas horas se ha detenido a dos generales y varios oficiales por haberse pronunciado en contra de Maduro. Significaría una escisión en ese bloque sólido y sin fisuras que se pensaba que eran las Fuerzas Armadas.

— ¿Qué significa en concreto cuota de poder?
Quieren tener una presencia física. Estar en el Ministerio de Defensa de manera más palpable. Veremos cómo se organiza el nuevo Gabinete. Quieren estar en directorios de empresas o bancos, tener formalmente puestos públicos. Los militares en actividad son un bloque solo y debe haber una fracción que respalda a Diosdado Cabello. También hay un sector en el chavismo que se ha considerado muy poco, el de las milicias.

— ¿Las comanda el hermano de Hugo Chávez?
Eso es lo que dicen. Las milicias están armadas. Hace cuatro años Hugo Chávez les compró rifles Kalashnikov y se los repartió. Estas también quieren cuotas de poder. Me recuerda el gobierno del Tercer Reich. La S.S. nacen como una fuerza para proteger al ‘Führer’ y a los dirigentes nazis. Himmler va ascendiendo y pide su cuota de poder para la S.S., que era el lumpen alemán armado en grandes proporciones.

— ¿Maduro maneja a las milicias?
Creo que no. Las manejaba Chávez.

— ¿Cuán débil es Maduro frente sus ‘aliados’?
No sé si tenga la suficiente injerencia para manejar a las milicias por más que use un lenguaje agresivo para parecerse a Chávez. No creo que sea un duro, no tiene los antecedentes. Maduro ha sido un dirigente sindical, un hombre combativo, consecuente con su posición, pero no se perfiló nunca como un ‘halcón’.

— Maduro ha dicho que no será débil, que enfrentará al golpismo…
Eso es para el consumo local, para el frente interno, quiere que la gente lo vea como un reemplazo de Hugo Chávez con suficiente peso. Pero son solo palabras. Chávez era un militar y manejaba a los militares porque era un par de ellos. Y le repito, el ejército corporativo me parece que no ve a Maduro como alguien de su grupo.