EE.UU. no ve “apropiado” enviar condolencias por Kim Jong II

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, indicó que su país ya ha dejado claro lo que espera de la nueva cúpula de Corea del Norte

EE.UU. no ve “apropiado” enviar condolencias por Kim Jong II

Estados Unidos ha dejado claro lo que espera de la nueva cúpula de Corea del Norte y, más allá de eso, no considera “apropiado” enviar un mensaje de “condolencias” por la muerte de su líder Kim Jong-Il, dijo este martes la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

El mensaje enviado la pasada noche por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, “pretendía ser una señal de nuestras expectativas y esperanzas ante el nuevo régimen (…) respecto a la palabra condolencia, no lo consideramos apropiado en este caso”, señaló Nuland.

En el comunicado emitido por Clinton a última hora del lunes, la jefa de la diplomacia estadounidense había manifestado su “profunda preocupación por el bienestar de los norcoreanos”, a quienes envió buenos deseos “durante estos tiempos difíciles”, si bien eludió mencionar directamente al fallecido Kim o al régimen que lo encabezaba.

Asimismo, Clinton dejó claro que Washington espera que el nuevo liderazgo norcoreano, encabezado por el hijo del fallecido, Kim Jong Un, “elija guiar a su nación en el camino de la paz” y apartado de la vía nuclear, entre otros, para lo cual “urgió” a la nueva cúpula a “trabajar con la comunidad internacional para entrar en una nueva era de paz, prosperidad y seguridad duradera” en la Península Norcoreana.

Su declaración “estaba diseñada para expresar solidaridad con el pueblo de Corea del Norte (…) así como nuestras esperanzas y expectativas en materia de desnuclearización, de buenas relaciones vecinales y de los derechos humanos”, insistió hoy su portavoz Nuland.

Por su parte, su homólogo de la Casa Blanca, Jay Carney, no quiso revelar hoy si el presidente, Barack Obama, va a contactar a los líderes de China que ya ha reconocido a Kim Jong Un y Rusia para hablar de la situación tras la muerte de Kim, tal como ya lo ha hecho con sus pares de Corea del Sur y Japón.