Elecciones en EE.UU.: conoce a los candidatos que no tienen posibilidad de ganar

Los independientes Ralph Nader, Gary Johnson, Jill Stein, Rocky Anderson y Virgil Goode también compiten contra Barack Obama y Mitt Romney

Sigue las elecciones en Estados Unidos minuto a minuto

Tan solo Homero Simpson conocía la verdad cuando el presidente Bill Clinton y su contrincante en 1996 Bob Dole fueron abducidos por alienígenas y sustituidos por clones. Cuando en la víspera de los comicios Homero reveló la maniobra para hacerse con el gobierno, y uno de los alienígenas se burló de los votantes: “¿Qué van hacer al respecto? Se trata de un sistema bipartidista. Ustedes tienen que votarnos a uno de nosotros”.

Gary Johnson, Ralfh Nader, Jill Stein, Rocky Anderson y Virgil Goode no tienen posibilidades de ganar, pero podrían perjudicar a uno de los favoritos, como ya sucedió en el pasado.

En las presidenciales de verdad en 1996, Clinton Dole ganó sin dificultad la reelección imponiéndose a Dole. Ross Perot, candidato de un tercer partido, consiguió el 8% de los votos, tras el 19% que había conseguido en las presidenciales de 1992, pero nunca se hizo con una mayoría relativa en ningún estado y quedó fuera de los votos electorales.

EL DEBATE QUE CASI NADIE VIO
Los partidos pequeños tienen siempre que librar una ardua batalla en Estados Unidos. Si llegan a destacar se convierten a menudo en objeto de mofa, como ocurrió en el episodio de la serie de televisión de Los Simpson.

El presidente Barack Obama, líder del Partido Demócrata, y Mitt Romney, el abanderado republicano se enfrentaron en tres ocasiones en octubre en debates televisados que vieron unas 60 millones de personas.

Frustrados por haber quedado excluidos, los otros candidatos se reunieron en Chicago para otro debate presidencial entre ellos que fue emitido por Internet y por el canal de cable C-SPAN (de poca audiencia) y el canal de noticias Al Yazira, con sede en Qatar.

Gary Johnson, ex gobernador de Nuevo México, que dejó el Partido Republicano tras intentar ser la cabeza del movimiento en las presidenciales, fue nombrado candidato por el Partido Liberal, que comulga con las tesis más radicales de libre mercado, un gobierno muy limitado.

Conocido como uno de los escasos políticos estadounidenses que pide el fin de la “guerra al narcotráfico”, expresó su escepticismo con el sistema bipartidista: “Votar por alguien en quien no crees es desperdiciar el voto. Lo que pido a todo el mundo es que mire a nivel nacional y malgaste su voto conmigo”.

¿CONSEGUIRÁN ALGO?
En la mayoría de los sistemas parlamentarios, un 5% o incluso algo menos es suficiente para entrar en el Parlamento y participar en un gobierno de coalición. La presidencia de Estados Unidos se decide por los votos electorales asignados a cada estado y casi todos los estados conceden sobre la base de las candidaturas más votadas.

George Wallace, un ex gobernador demócrata, fue el último candidato en hacerse con votos electorales presentándose por un partido pequeño cuando en 1968 consiguió los votos de cinco estados sureños abanderando el partido América Independiente.

Como mucho en el 2012 estos pequeños partidos se podrían convertir en las formaciones del voto no útil.

Johnson se ha centrado mucho en las libertades personales y especialmente en apoyar la legalización de la marihuana, lo que podría arrancar votos en lugares como Colorado, uno de los pocos estados bisagra que se disputan fuertemente Obama y Romney.

La candidatura de Johnson podría resultar atractiva para el sector más izquierdista del Partido Demócrata, pero donde realmente tendría calado es entre los republicanos que duden de la sinceridad de Romney a la hora de aplicar recortes y reducir el tamaño del gobierno. En unas elecciones que se definirán seguramente por un margen muy estrecho, hasta unos cuantos miles de votos para Johnson en lugar de para Romney podrían hacer decantar la balanza en favor de Obama y, con ello, tal vez todos los votos electorales del estado.

LA ALTERNATIVA DE LOS DECEPCIONADOS
Otros candidatos como Ralfh Nader, que el pasado lideró el Partido Verde, argumentó que su formación atraía principalmente a los decepcionados que no habrían votado ni por un candidato ni por otro. Este activista de la izquierda consiguió un 2,7% de los votos en el 2000. Una pequeña fracción de sus casi 100.000 votos se registraron en Florida, pero esos votos podrían haber modificado el margen de 537 votos (que finalmente definió el resultado nacional) que dio el triunfo a George W Bush sobre Al Gore. Los demócratas más acérrimos nunca perdonaron a Nader.

Este año la amenaza llega desde la izquierda en los estados oscilantes. Jill Stein, del Partido Verde, ha convertido el medioambiente y la influencia de las grandes empresas en política, dos de sus temas clave, mientras que candidato del Partido Justicia, Rocky Anderson, ex alcalde demócrata de Salt Lake City, (en el estado de Utah), abogó por incluir una enmienda constitucional que garantice a los homosexuales sus derechos.

DEMÓCRATA, INDEPENDIENTE Y REPUBLICANO
Virgil Goode, candidato presidencial del Partido Constitución, una formación conservadora contraria a la inmigración,* ha ganado dos mandatos en el Congreso (a partir de 1996) como representante demócrata* de un distrito rural en Virginia. Y conquistó fácilmente un tercer mandato declarándose independiente, pasando a ser así uno de los pocos miembros del Congreso que no pertenecía a ninguno de los dos grandes partidos. Después se pasó a las filas republicanas durante tres legislaturas más.

Ahora, el Partido Constitución, podría poner en peligro los votos electorales en el estado de Romney. Virginia se ha convertido en uno de los estados donde la carrera a la presidencia es más ajustada.

En la serie de Los Simpson, alguien, sorprendido por que los candidatos de los grandes partidos hubiesen sido sustituidos por clones alienígenas, aboga por votar por un partido pequeño. “Adelante. Tire su voto”, se ríe otro alienígena, antes de ganar las elecciones y esclavizar al día siguiente a la humanidad.