Embajador japonés ex rehén del MRTA: “El día que nos liberaron volví a nacer”

Morihisa Aoki organizó una fiesta el día que terroristas tomaron su residencia en diciembre de 1996 con 600 invitados

Embajador japonés ex rehén del MRTA: “El día que nos liberaron volví a nacer”

MARIO CASTRO GANOZA
Corresponsal

TOKIO. La cita la fijamos para las 4 p.m. del 9 de diciembre, en la estación de metro de Hiroo, una de las zonas más internacionales de Tokio. Y diez minutos antes de que el reloj marcara esa hora, el ex embajador japonés en el Perú Morihisa Aoki ya nos estaba esperando.

Allí lo teníamos finalmente luego de haberlo buscado tanto tiempo. Estaba parado en una esquina de su ciudad natal. Con 73 años recién cumplidos y que no le han quitado ni la elegancia ni el porte que tiene desde joven.

“¿Le importa si vamos a un café a dos cuadras de aquí? Es que allí se puede fumar y no es un lugar bullicioso”, preguntó Aoki en un inglés bastante fluido. “El castellano lo entiendo muy bien cuando lo escucho pero después de tantos años me es difícil hablarlo”, explicó.

Dicen que una persona no debe partir de este mundo sin plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Que nosotros sepamos, el ex diplomático ha cumplido las dos últimas a cabalidad, principalmente la tercera porque hasta le fecha lleva publicados en el mercado japonés tres libros sobre la experiencia que le tocó vivir en 1996, cuando el MRTA tomó por asalto la residencia del embajador japonés en Lima, es decir, su residencia.

De hablar apasionado, opiniones lúcidas y razonamientos lógicos, cuando el ex diplomático habla sobre la toma de rehenes lo hace de forma bastante franca y directa, sin trauma ni resentimiento por todo lo que le tocó pasar, pero sí con una especie de nostalgia que vuelve sus palabras más lentas y hace que sus ojos vaguen por los alrededores.

Esta es la primera vez que Aoki brinda una entrevista a un medio peruano sobre lo que pasó luego de su liberación, y una de las pocas veces que ha tratado el tema con la prensa internacional. Esta es su verdad.

¿Qué siente cuando recuerda el 17 de diciembre y todo lo que sucedió después?
Fue como el día en que volví a nacer, pero no el 17 de diciembre sino el abril 22, el día de mi liberación. Desde entonces, ese día y no mi cumpleaños se ha convertido en mi aniversario. Es la fecha que recuerdo más porque en realidad desde que los 14 terroristas del Movimiento Túpac Amaru ingresaron a la embajada, las cosas sucedieron demasiado rápido. Yo siento que el día más especial fue el 22 porque fue el final de todo. No el 17 porque fue el principio.

¿Pero no le ha quedado ningún trauma ni siente algún tipo de dolor o tiene malos recuerdos? ¿Qué imagen viene a su mente cuando piensa en la toma de rehenes?
En realidad lo que me viene a la mente son muy buenos recuerdos por todo el coraje que demostraron los rehenes peruanos y japoneses. Pero especialmente tengo buenos recuerdos de mis hermanos Giampietri, Pancho Tudela y otros peruanos que demostraron una gran calma y control, así como mucho ingenio y un instinto increíble para lidiar con la situación. Le doy algunos ejemplos, información de la que solo tuve conocimiento después de que todo pasó. Giampietri, por ejemplo, solía hablar con una guitarra que había en la residencia, y mientras los terroristas pensaban que se estaba volviendo loco por el estrés, lo que en realidad estaba haciendo era comunicarse con el exterior porque en la guitarra había un dispositivo de escucha. Alguien me contó que un día para probar si el dispositivo funcionaba, Giampietri pidió que al otro día tocaran el tema mexicano “La cucaracha” a la una de la tarde. Y al día siguiente “La cucaracha” sonó a la una de la tarde. En otra oportunidad, apareció en el corredor del primer piso una biblia bastante grande que envió alguien por medio de la Cruz Roja para los rehenes. Yo veía que Giampietri se ponía a rezar pero lo que en realidad estaba haciendo era informar de las actividades de los terroristas, porque dentro de la biblia había más micrófonos. Y yo pensaba que estaba rezando porque era muy religioso (risas).

¿Qué fue lo que hizo luego de que lo liberaran?
Regresé a Japón dos días después de ser liberado, pero mientras el Gobierno Peruano me trató de la mejor forma, e incluso el presidente Alberto Fujimori en persona me agradeció todo lo que hice, mi gobierno me degradó, me despidió.

¿Lo despidieron? ¿Por qué?
Sí, me despidieron prácticamente, acusándome de no haber podido prevenir el ataque a la residencia. También se me acusó de otras cosas como por ejemplo de beber licor todo el tiempo durante el cautiverio, lo cual es mentira; o de fumar todo el tiempo, lo cual sí fue verdad. Pero todo el mundo fumaba, lo que más teníamos eran cigarrillos. Eran acusaciones ilógicas.

¿Quiere decir que lo despidieron del servicio diplomático?
No exactamente. Lo que hicieron fue impedirme regresar al Perú como embajador, me trajeron al Japón y me pusieron en una oficina a hacer nada. (N.R.: Cuando en Japón quieren aburrir a un trabajador o avergonzarlo para que renuncie por su propia voluntad, lo colocan en un escritorio pero no le dan ninguna tarea). Luego, todo el mundo comenzó a atacarme, no solo el gobierno sino también la prensa. Me preguntaban por qué había organizado esa fiesta, lo cual es ilógico, porque lo que se celebraba era el aniversario 63 del nacimiento del emperador Akihito, que en Japón es un día feriado y que las embajadas japonesas en todo el mundo celebran. Además, el propio presidente Fujimori me dijo poco tiempo antes de la fiesta que el MRTA había sido derrotado, e incluso en agosto de ese año, cuatro meses antes de la recepción, nuestro primer ministro Ryutaro Hashimoto visitó el Perú, lo cual indicó que la seguridad en el Perú era buena. ¿Cómo podía yo saber o prevenir un golpe tan estratégico e ingenioso ideado por el MRTA?

¿Por qué cree que lo culparon?
Los japoneses realmente no podían entender por qué o cómo había pasado tal cosa. Y en mi país siempre debe haber alguien a quien reclamarle, alguien a quien culpar, y esa vez me tocó convertirme en la oveja negra.

¿Finalmente renunció?
No, porque a pesar de que el gobierno me pidió que me comportara adecuadamente, comencé a dar entrevistas a los periódicos japoneses contando mi verdad, y eso no les gustó.

¿Qué cargo ocupó después?
Luego de un par de entrevistas, el propio primer ministro Hashimoto le pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores que me repusieran al servicio como embajador. No fui tratado nuevamente como héroe pero sí como un hombre decente. Me retiré en el 2001, diez días antes del atentado a las Torres Gemelas en Estados Unidos.

LA FICHA
Nombre: Morihisa Aoki
Profesión: Diplomático Edad: 73 años
Situación laboral: Jubilado.
Trayectoria: Fue embajador de Japón en el Perú y Kenia. Encargado de Conflictos en África. Ha escrito tres libros sobre la toma de los rehenes.

PARA RECORDAR
El 17 de diciembre de 1996, 14 emerretistas ingresaron a la residencia de Aoki y tomaron como rehenes a 600 invitados.

El 22 de abril de 1997 un grupo de comandos ingresó por sorpresa a la embajada y liberó a los secuestrados.