Una entrevista inédita revela la faceta más doméstica del escritor chileno Roberto Bolaño

El diario chileno “La Tercera” publicó hoy una conversación con el autor de “Los detectives salvajes” realizada en 1998, cinco años antes de su fallecimiento

Una entrevista inédita revela la faceta más doméstica del escritor chileno Roberto Bolaño

Guardada por años en una grabadora y en un archivo informático, la entrevista pactada para una revista que no llegó a ver la luz por motivos de financiamiento, salió publicada hoy por el diario chileno La Tercera. El autor de “Los detectives salvajes” aún sorprende con sus juicios de valor, sus revelaciones sobre su vida doméstica en Barcelona, la relación con su esposa Carolina López y sus hijos.

Era noviembre de 1998 y el novelista chileno se encontraba en su país de origen. El escritor de “Llamadas telefónicas” habló entonces con el periodista René Gajardo de su gusto por la escritura y la aberración que le producía tener que corregir sus textos. “Leer algo que has escrito tú, y leerlo por décima vez es horrible, cada vez te va pareciendo peor”, cita el texto.

Como se recuerda, la vida de Bolaño fue muy azarosa y su historial laboral solo puede dar fe de ello. Trabajó de distintas cosas y una de ellas fue ser guardián de camping, pero su pasión por la literatura se mantuvo en él. “Yo creo que uno hace cosas de forma natural, porque no hay más remedio que hacerlo y mi relación con la literatura es esa. Yo escribo literatura haga lo que haga y he hecho de todo, todos los trabajos del mundo”, sostuvo.

EL DÍA A DÍA DE UN ESCRITOR
En Barcelona, la familia Bolaño López llevaba un particular modo de existir. Carolina, la esposa del fallecido escritor, vivía en una casa a pocos metros de la de Roberto Bolaño. “Vivimos cada uno en nuestra casa y estamos mucho mejor así. Llevamos 17 años juntos, y lo recomiendo vivamente, porque mi mujer es básicamente mi amiga. Entonces hay un respeto por las libertades del otro absoluto”, señala la entrevista de 1998.

La disciplina de Bolaño empezaba a la hora de despertarse, a las siete de la mañana cuando encendía la computadora. “Mi casa es una especie de covacha espartana. Lo primero que hago es encender el ordenador, luego me dirijo a la cocina, pongo un agua a calentar, luego voy al baño. Después voy a la cocina y me hago una infusión de manzanilla, vuelvo al ordenador y me pongo a trabajar, en el acto, inmediatamente”, sigue el texto.

LA NARRATIVA CHILENA
De sus compatriotas literatos, el escritor chileno dijo que a pesar de encontrarse dentro de la “Nueva narrativa chilena” no se sentía parte de ella. “Generacionalmente soy uno de los más viejos de la Nueva Narrativa Chilena. Partícipe no me siento, pero generacionalmente digamos que hay una proximidad”.

Sobre Fuguet, Bolaño dijo haberlo leído y que le parecía “entrañable”. “Fuguet tiene cierta ternura que lo hace por momentos entrañable. Noto una especie de fragilidad en el autor, en lo que está escribiendo y sobre todo en la relación autor-escritura”.

“En algún lugar del paraíso”, la novela de Carlos Franz, fue una de las pocas novelas chilenas que Bolaño aseguró haber terminado de leer por completo. “Manejamos estéticas bastante distintas, pero es una novela muy, pero muy bien construida y eso es mucho decir” comentó para dicha entrevista.

A LOS JÓVENES LITERATOS
Bolaño, quien vivió años de su adolescencia en México, también dejó un mensaje para los jóvenes que se quieran dedicar o se dedican ya a la literatura: “Le daría el consejo que nos dábamos los jóvenes infrarrealistas en México. Cuando teníamos 20, 21 años, teníamos un grupo poético, y éramos jóvenes, mal educados y valientes. Nos decíamos: vivir mucho, leer mucho y follar mucho”.