La estrategia de Mitt Romney, el mormón millonario que busca ser presidente de EE.UU.

El candidato republicano tiene tres retos que superar si quiere ganar y reemplazar a Barack Obama en la Casa Blanca

La estrategia de Mitt Romney, el mormón millonario que busca ser presidente de EE.UU.

MIGUEL VIVANCO
Corresponsal en Washington

Mitt Romney ya aseguró la nominación republicana a la Presidencia de Estados Unidos. A pesar de contar con todos los atributos típicos de un líder republicano –ultraconservador, político exitoso y empresario millonario–, todavía le falta convencer a los votantes estadounidenses de que es la mejor opción para dirigir los destinos del país desde la Casa Blanca.

El ex gobernador de Massachusetts ahora deberá enfrentar tres desafíos inmediatos: restablecer la unión partidaria después de las elecciones primarias, mejorar su discurso político-económico para ganar el voto de los indecisos y reinventarse para contrarrestar el carisma de su rival demócrata, Barack Obama.

Es cierto que el tema económico seguirá siendo el eje central en la recta final de la campaña presidencial, pero la mayoría de analistas coincide en señalar que existen dos temas que podrían anticipar el triunfo o la derrota de Romney en los próximos 60 días. Primero, la decisión de la Corte Suprema sobre la viabilidad de implementar la reforma de salud (conocida como ‘Obamacare’) y la validez jurídica de la polémica ley de Arizona SB 1070, que permitiría a la policía de ese estado arrestar a inmigrantes indocumentados y procesar unilateralmente su deportación.

Hoy los estrategas republicanos trabajan a pie forzado en diseñar estrategias que presenten a Romney como un candidato más cercano al pueblo, con una mayor sensibilidad social e inclusivo. La tarea es harto complicada si se tiene en cuenta que los demócratas ya se encargaron de presentarlo como un empresario egoísta, mentiroso y con ideas del siglo pasado.

Si los jueces rechazan la implementación de la reforma de salud, que implica quebrar el monopolio de las compañías de seguros, asegurar el derecho de las mujeres a recibir tratamientos anticonceptivos y garantizar la legalidad del aborto, Obama sufrirá una derrota política y podría perder parte del respaldo de los afroamericanos.

En el caso de la SB 1070, un pronunciamiento del máximo tribunal en favor de esta controvertida norma estatal alentaría el voto de los ultraconservadores e indecisos en favor de Mitt Romney. Pero si sucediera lo contrario, Obama saldría muy fortalecido y recuperaría el apoyo de los jóvenes y los hispanos. El respaldo del presidente a las bodas entre homosexuales ya le aseguró el respaldo de la comunidad gay.

Sin embargo, para Josh Putnam, profesor asistente de ciencias políticas en el Davidson College, serán los indicadores económicos los que marcarán el rumbo del discurso político de Romney.

La debilidad está en el dinero
Todos los analistas coinciden en que parte de la fortuna acumulada por Mitt Romney, a través de su compañía Bain Capital, se convertirá en el blanco preferido de los estrategas demócratas.

Entre 1984 y 1999, la empresa de Romney se dedicó a inyectar capital en compañías en situación económica difícil, ofertando acciones a buen precio en la bolsa de valores para luego dejarlas abandonadas a su suerte en el mercado. Este procedimiento le permitió obtener excelentes ganancias en muy corto tiempo, pero como consecuencia miles de trabajadores estadounidenses se quedaron sin empleo.

En 1992, de diez compañías manejadas por Bain Capital, solo cuatro pudieron seguir operando en el mercado y ocho tuvieron que declararse en quiebra.

Esta estrategia le permitió a Romney acumular una fortuna cercana a los US$300 millones y ser considerado un empresario innovador, pero también un hombre de negocios que solo piensa en los réditos y no en el valor de los trabajadores.

Los principales sindicatos de trabajadores de Estados Unidos ya han expresado su rechazo a las aspiraciones presidenciales del ex gobernador de Massachusetts, pues dudan mucho de sus promesas y real capacidad para fomentar la creación de empleos. Lo acusan de velar solo por el interés de los empresarios.

El factor religioso
Desde el inicio de las primarias republicanas, Mitt Romney ha tenido que soportar cuestionamientos de todo tipo, pero su condición de miembro activo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la iglesia mormona) ha sido utilizada por sus adversarios políticos de manera negativa.

Varias veces ha sido criticado por la volatilidad de sus respuestas en temas cruciales como el aborto, las bodas entre personas del mismo sexo y la pena de muerte, por lo que pocos dudan de que su filiación religiosa se convertirá en un factor clave durante la recta final de la campaña presidencial.

En la década del 60 fue misionero mormón en Francia. Pese a sus millonarias ganancias, nunca tuvo reparos en cumplir con entregar el 10% de sus ingresos como diezmo a su iglesia.

El virtual candidato republicano es uno de los siete millones de mormones diseminados en estados conservadores como Utah (72%), Idaho (27%), Wyoming (11%), Nevada (7,1%), Arizona (6%), Montana (4,6%), Hawái (5,1%), Oregon (4%), Washington (3,9%) y Alaska (4,2%).

[] *Corresponsal en Washington