José Mujica: "¡Ay de quienes creen que la justicia social viene de la mano del mercado!"

En una charla sobre democracia, el presidente de Uruguay dijo que la sociedad del consumo es el “enemigo invisible”

(Video: elcomercio.pe)

José Mujica y Mocef Marzouki tienen en común su lucha por la democracia en sus respectivos países: el primero, ex guerrillero tupamaro, pasó años de su vida en prisión por combatir la dictadura militar en su país (1973-1985). El segundo, también llegó a estar en prisión tras ser un firme opositor al gobierno tirano de Zine el Abidine Ben Alí, recientemente defenestrado. En un conversatorio realizado durante la cumbre del ASPA, ambos se unieron para transmitir sus experiencias y sus reflexiones de cara al futuro.

“La historia de Latinoamérica es la desintegración del continente. Nuestras democracias se formaron de lo que se pudo, de los pedazos de las guerras. En mi país votaban los que tenían recursos. Después, construimos como hemos podido esta democracia con una terrible cuenta social: las enormes desigualdades de este continente rico”, dijo el presidente uruguayo.

“Sustituimos a los caudillos por los partidos políticos, plagados de defectos: no hemos llegado al fin de la historia como aseguran algunos, nuestra democracia no es perfecta sino perfectible”, refirió.

“¿Cómo defender la democracia?, cuando las dictaduras se acaban florecen las esperanzas, después vienen las desgracias e injusticias”, explica Mujica.
“Estamos ante un enemigo invisible, la sociedad del consumo. Se nos entrevera lo inmediato con lo realmente importante: estamos gobernados por los aparatos del marketing. Esos que dicen que si no seguimos, se detiene el crecimiento. Y cuanto más cosas tenemos, más cosas queremos…se nos va la vida”, dice el llamado ‘presidente más pobre del mundo’.

“La política no debe abandonar la filosofía”, sostiene Mujica, a la vez que exclama: “¡Ay de quienes creen que la justicia social viene de la mano del mercado!”.

LA EXPERIENCIA DE TÚNEZ
Por su parte, el presidente tunecino Moncef Marzouki destacó que la revolución árabe, que empezó en su país hace dos años, se caracterizó “por las ganas del pueblo de buscar la libertad y que no tuvo un ídolo, ni ideologías, ni tampoco se desarrolló en medio de violencia”.

No obstante, el mandatario en democracia del país africano fue enfático en sostener que “si estas revoluciones –como ocurre en otros países- no son capaces de configurarse en un gobierno consisten en un regalo envenenado debido a que “fuerzas antidemocráticas podrían tomar el poder”.

Aseguró que este no es el caso de Túnez, e indicó que este país de aquí en adelante se convertirá en el “laboratorio de la democracia” en el mundo árabe.