Joven gay chileno golpeado por neonazis, declarado con muerte cerebral

Daniel Zamudio, de 24 años, moriría en las próximas 48 horas. No podrá donar órganos por el deterioro alcanzado

Joven gay chileno golpeado por neonazis, declarado con muerte cerebral

Un joven homosexual chileno que sufrió una paliza por parte de un grupo de neonazis fue declarado en las últimas horas con muerte cerebral por los médicos que le atienden desde principios de mes cuando sufrió el alevoso ataque en la capital chilena.

Así lo informaron hoy los médicos tratantes de la Posta Central, el mayor hospital de primeros auxilios de Santiago, quienes agregaron que el deterioro de salud de Daniel Zamudio, de 24 años, llegó a tal punto que no podrá ser donante de órganos.

Un grupo de neonazis que fue detenido por la policía agredió brutalmente al muchacho el pasado 6 de marzo.

LO TORTURARON Y MARCARON EL CUERPO
Le arrancaron parte de una oreja, le marcaron el cuerpo con símbolos neonazis y le dejaron caer en varias oportunidades una gran piedra sobre su estómago y también sobre sus piernas e hicieron palanca en una de ellas hasta que sus huesos sonaron y la fracturaron.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), familiares y cercanos a Daniel Zamudio, cuyo desenlace fatal se podría desencadenar en las próximas 48 horas, realizaron en la anoche una velatón en el frontis de la Posta Central.

El abogado de la familia de Zamudio, Jaime Silva, dijo a los periodistas que si Daniel llega a fallecer se estaría “ante un delito de homicidio en grado consumado”.

CADENA PERPETUA PARA NEONAZIS AGRESORES
“El ordenamiento jurídico chileno considera como uno de los hechos más graves y por lo tanto pone la pena máxima que es presidio perpetuo calificado, es decir 40 años de presidio efectivo antes de poder postular a algún tipo de beneficio”, recalcó Silva en declaraciones a Radio ADN.

En tanto, el presidente del Movilh, Rolando Jiménez, volvió a señalar que “es de la mayor gravedad que todavía en Chile haya grupos como los neonazis que actúen con absoluta impunidad, y eso se da, entre otras cosas, porque la clase política y el Estado chileno no se han hecho cargo de lo peligrosos que son estos grupos”.