Mubarak niega haber ordenado asesinato de casi 900 manifestantes

El ex mandatario de Egipto también dijo que nunca “acaparó dinero público ni lo adquirió de manera ilegal” durante sus casi 30 años de presidencia

Mubarak niega haber ordenado asesinato de casi 900 manifestantes

Las sangrientas revueltas desatadas a principios de año en Egipto que buscaban la dimisión del entonces presidente Hosni Mubarak cobraron la vida de casi 900 manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, el ex presidente que estuvo en el poder casi 30 años, ha negado toda responsabilidad por aquellos decesos, según la transcripción de su interrogatorio publicada hoy por dos diarios locales.

“Esas acusaciones no son en absoluto ciertas. Nunca participé en el asesinato de ciudadanos egipcios, ni he acaparado dinero público, ni adquirido nada de manera ilegal”, explicó, según el medio al-Dostur.

Sobre las muertes en la represión, Mubarak, de 83 años, solo atinó a decir que “nuestra gente y nuestras fuerzas de seguridad son así”. Además, al consultársele porqué las fuerzas del orden mataron e hirieron a tantas personas, este respondió que no puede explicarlo con precisión, pero indicó que dio órdenes claras de que no se usara la fuerza contra los manifestantes.

Desde febrero de este año Mubarak ha hablado poco en público, por lo que esta transcripción brinda las declaraciones que ha hecho de forma más amplia hasta el momento sobre los últimos días de su régimen.

Sin embargo, el abogado del ex presidente, Farid el-Deeb, aseguró que parte de dichos pronunciamientos son falsos; mientras que funcionarios judiciales dijeron que son auténticos.

Dichas declaraciones son publicadas justo cuando se presenta una nueva ola de protestas en todo Egipto que exigen juicios rápidos para los responsables de las muertes durante las protestas.

Mubarak permanece detenido en un hospital egipcio y el 3 de agosto iniciará el juicio en su contra (así como la de sus dos hijos Alaa y Gamal) por ordenar el uso de la fuerza letal contra los manifestantes durante la revuelta popular que lo destronó en febrero y por enriquecimiento ilegal a lo largo casi tres décadas de presidencia.