Peruanos salen adelante en Haití a un año del terremoto

El Comercio conversó con algunos de los que decidieron emprender su vida en esta golpeada nación

Los cascos azules, un contingente que saca la cara por el Perú.

BRUNO RIVAS
Enviado especial

A pesar de lo que uno pueda pensar, hay una comunidad peruana en Haití . “Antes del terremoto éramos aproximadamente doscientos compatriotas sin calcular al contingente de cascos azules [366], pero no sabemos cuántos somos ahora”, afirmó a El Comercio Antonio González, un peruano con más de 13 años en el país caribeño.

Pese a la dificultad del idioma y de las diferentes crisis que se viven en Haití, los peruanos destacan en diversos rubros.

“A un país como Haití nadie viene sin tener un plan establecido. Habría que ser bien loco”, nos dice González con gran sinceridad. Él llegó a Haití debido a que tenía familiares en el país y ahora comparte su vida entre su trabajo en unaONG y los diferentes negocios que cumple. “Con la ONG busco retribuirle al país todo lo que me ha dado”, nos cuenta. El tiempo que lleva acá le ha permitido ayudar a los peruanos que han tenido problemas. “En alguna oportunidad he tenido que alojar en mi casa a peruanos que han quedado varados”. A pesar de que tiene esposa y tres hijos en el Perú, González planea seguir trabajando en la nación caribeña. “Tengo una hija que está entrando al prekínder, así que solo me queda seguir en lo mío”, afirma.

Otro de los peruanos con mayor tiempo es Arturo Changllio (40), quien llegó en 1999 a Haití, aunque ya había conocido el país una década atrás. Él fue uno de los más afectados por el terremoto, ya que no solo perdió su hogar, sino también a uno de sus hermanos. “Eduardo vino de visita, pero lamentablemente murió cuando mi casa se vino abajo”, cuenta. “Gracias a Dios logré repatriar su cuerpo al Perú”.

Ahora sin familia en el país y viviendo en una nueva casa, Changllio trata de reflotar su negocio de importaciones mientras sigue pensando si volverá al Perú. “Por el momento quiero recuperar algo de lo que perdí”, nos cuenta sin perder las esperanzas.

Enrique Galarza (48) y Angelino Alcántara (43) tienen mucho en común. Ambos vinieron hace pocos años (el primero, tres; y el segundo, cinco) tras recibir propuestas laborales ventajosas. “Trabajábamos en Alicorp, pero un ex compañero nos invitó a trabajar en su fábrica aquí en Haití y nos está yendo muy bien”, relata Alcántara. Ambos señalan que los haitianos son gente muy buena, de la que no se pueden quejar. “Aquí nadie te roba, y a pesar de que puede parecer que te hablan fuerte es por el idioma que usan”, refiere Alcántara.

Pero en lo que sí se diferencian es en sus planes en el país. “Este año volveré al Perú porque, pese a que me va bien, mis hijos me reclaman y tengo que velar por ellos”, dice Galarza. Por el contrario, Alcántara sí se quedará más tiempo en Haití. “Acá no hay tantos especialistas en ingeniería electrónica como yo, así que tengo campo para aprovechar”.

SAZÓN NACIONAL
En Petionville, la zona más exclusiva de Puerto Príncipe, se ubica en un séptimo piso el restaurante The View. Embajadores, funcionarios de la ONU y las personas más adineradas del país visitan este lugar en el que dos peruanos tienen un papel importante. Manuel Nieto Ávila (31) es el jefe de cocina y David Fernando Ponte Requena (39) su mano derecha.

Ambos llegaron a Haití después de trabajar con Maximiliano Demos en un restaurante de Barranco. El primero en llegar fue Nieto, en noviembre del 2009, y luego lo hizo Ponte, en marzo del 2010. Ambos confiesan que lo que los impulsó fue el reto de trabajar en un lugar distinto. “Era un proyecto interesante en un lugar donde tenía que forjar gente y decidí afrontarlo”, relata el jefe de cocina.

Nieto afirma que el terremoto le cambió la vida. “Estaba en el séptimo piso y hasta ahora agradezco a Dios por estar vivo. Vi todo el dolor que sufrió esta gente y por eso desde ese día me tranquilicé y empecé a dejar de ser tan loco”, manifiesta.

Por ahora, y pese a que ambos tienen familia en Lima –Nieto tiene esposa y dos hijos en Santa Anita y Ponte a su esposa y una hija en Comas–, no tienen planes inmediatos de regresar a Lima. “Aquí hemos formado un gran equipo con los cocineros haitianos y por eso nos sentimos unos triunfadores en este país tan golpeado. Seguiremos avanzando con el sueño”, concluye Nieto.

PARA TENER EN CUENTA
Protestas dejan un muerto
La incertidumbre que se vive en Haití por la posible salida de uno de los candidatos que iban a la segunda vuelta presidencial se tradujo ayer en actos de violencia que, a pesar de que dejaron un muerto, fueron contenidos rápidamente por las fuerzas de seguridad. Decenas de personas fueron detenidas tras protagonizar disturbios en las zonas más pobres de Puerto Príncipe como Martissant.

El Comercio se acercó a Martissant y se comprobó que la situación estaba bajo control. Si bien la policía local no dio razón sobre los motivos de los disturbios, se rumoreaba que era gente leal al candidato oficialista Jude Celestin, que podría quedar al margen de los comicios.