Los pre candidatos presidenciales republicanos y sus ‘metidas de pata’

Los debates han mostrado errores, lapsus y desinformación de los políticos

Los pre candidatos presidenciales republicanos y sus ‘metidas de pata’

GISELLA LÓPEZ

El 3 de enero se inicia oficialmente la campaña presidencial que busca reemplazar o ratificar en el cargo a Barack Obama. Con un presidente en el más bajo nivel de popularidad, gracias a una crisis económica que persiste, todo haría pensar que el escenario para el Partido Republicano es el más favorable para retomar la Casa Blanca. Pero nada está dicho aún. Sobre todo si tenemos una gama de precandidatos republicanos que han servido de material imprescindible para los programas cómicos estadounidenses.

Errores históricos garrafales, lapsus, temeraria desinformación sobre la realidad mundial e ideas políticamente incorrectas han poblado los debates y entrevistas en los que se han presentado los postulantes del gran viejo partido (Grand Old Party: GOP), el mismo que cobijó nada menos que a Abraham Lincoln… y a George W. Bush.

En Iowa se realizará la primera elección primaria donde los precandidatos medirán sus fuerzas ante la población conservadora. Las encuestas dan como favorito a Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes en los años 90, diplomado en Historia y casado tres veces. El segundo sería Mitt Romney, un millonario mormón que está tentando por segunda vez la nominación republicana y una de las opciones más firmes de los menos extremistas.

Pero para llegar a estas posiciones, el electorado ha tenido que soportar una serie de intervenciones públicas desafortunadas que han subido o bajado del podio a los políticos.

Empecemos con la única mujer en la contienda: Michele Bachmann. La representante por Minnesota es una ultraconservadora del Tea Party que empezó con buen pie a mediados de año, colocándose incluso primera en las encuestas. Pero en tiempos del YouTube, donde cualquier intervención pública nunca pasa al olvido, su discurso incendiario contra el medio ambiente, los inmigrantes y homosexuales –en el 2004 dijo que ser gay era un asunto de Satanás– le empezaron a pasar la factura. Más allá de sus imprecisiones históricas sobre casi cualquier asunto (el 16 de agosto pidió que todos saludaran a Elvis Presley por su cumpleaños, cuando ese fue el día en que falleció), Bachmann fue considerada en su momento la nueva Sarah Palin, la mediática ex candidata a la vicepresidencia. Sin embargo, su figura se fue opacando ante la aparición de nuevos contendientes con notables deslices.

Rick Perry entró con fuerza en la campaña. El gobernador de Texas hizo recordar al George W. Bush de sus mejores tiempos. Vaquero, religioso y amante de las armas, Perry hizo gala de las buenas cifras económicas logradas en su estado, pese a la crisis del resto del país. La estrategia parecía acertada y empezó a repuntar en los sondeos, algo que no pudo mantener por mucho tiempo. A finales de octubre dio un extraño discurso en New Hampshire que se convirtió de inmediato en un viral en Internet y donde aparentaba estar ebrio. Días después vino su inolvidable presentación en el debate de la cadena CNBC. Empezó a reseñar las tres agencias del Gobierno que él pensaba eliminar de llegar a la presidencia: Comercio, Educación y… nunca dijo la última porque simplemente se le olvidó. “No puedo pensar en la tercera. No puedo. Lo siento. Ups”.

Newt Gingrich no ha provocado sonrisas sino más bien preocupación. El favorito en las encuestas, y que ha repuntado en las últimas semanas con inusitada fuerza, calificó recientemente a los palestinos como “un pueblo inventado”, algo que fue criticado incluso por sectores judíos estadounidenses. Aunque luego quiso matizar sus declaraciones, diciendo que apoya un proceso de paz en Medio Oriente, no se retractó de sus palabras.

Mitt Romney, su más enconado rival, tampoco se quedó atrás en los traspiés, y en uno de los últimos debates no dudó en apostarle 10 mil dólares a Rick Perry. “Romney, 200 veces millonario, tuvo el discurso más desconectado de la realidad proponiendo apostar US$10.000 como si fuera algo que hace todo el tiempo”, sentenció la presidenta del Partido Demócrata, Debbie Wasserman Schultz.

MÁS QUE METIDAS DE PATA
Para Doug Hattaway, ex asesor de Hillary Clinton en la campaña presidencial del 2008, a muchos votantes no les interesa demasiado que un candidato esté estrictamente informado. “El mejor ejemplo es George W. Bush, quien no podría aprobar un examen básico de cuestiones cívicas. Pero en la política hay una inteligencia emocional que es tan importante como el conocimiento de los hechos”.

Herman Cain, el magnate de las pizzas, ya no está en la contienda. Se retiró por acusaciones de acoso sexual y supuestas relaciones extramaritales. El afroamericano era visto como el Obama de los republicanos, pero los buenos augurios le duraron muy poco. En una entrevista sobre la política exterior estadounidense, Cain fue interrogado sobre la situación de Libia (Gadafi aún no había sido asesinado) de la que simplemente no supo qué decir. “Los talibanes formarán parte del Gobierno Libio”, señaló después. Libia está en el norte de África mientras que el feudo de los talibanes está en Afganistán, en la frontera con Pakistán.

Al saber que su postulación política no tendría mucho futuro, Cain puso punto final a su candidatura con un emotivo discurso: “Un poeta dijo una vez: ‘La vida puede ser un desafío, la vida puede parecer imposible, pero nada es fácil cuando hay mucho en juego’”. Ese poema lo sacó de la canción de “Pokemon: la película 2000”.