Una revelación tras el Caso Woods: las clínicas de rehabilitación para la "adicción sexual" son un negocio redondo

Un tratamiento de seis semanas en uno de estos centros puede costar entre 20.000 y 40.000 dólares

El caso del golfista Tiger Woods puso en primer plano a las clínicas de rehabilitación para la “adicción sexual”, que se han convertido en un rentable negocio en Estados Unidos.

Los psicólogos que trabajan en estos centros especializados aseguran que la “adicción sexual” no es un término inventado para gente que busca una excusa a su empedernida conducta sexual, sino que se trata una verdadera patología.

“El caso de Woods atrajo la atención sobre el tema, pero yo he tratado con este asunto durante años y muchas relaciones están en peligro a causa de un tipo de comportamiento más frecuente de lo que la gente se imagina”, comentó Craig Gross, experto y autor de libros sobre esta supuesta enfermedad.

POSICIÓN CONTRARIA
Sin embargo, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría no reconoce la adicción sexual como una verdadera enfermedad.

Según Gross, un tratamiento de seis semanas en una de estas clínica cuesta entre 20.000 y 40.000 dólares. Y la terapia completa comprendería un periodo de por lo menos dos años, comentó Michael Johnson, médico especialista en “adicción sexual”.

CAUSAS Y CONSECUENCIAS
En opinión de Johnson, esta supuesta enfermedad estaría asociada con “el problema de la gratificación instantánea que existe en nuestra sociedad”, y la mayor de las consecuencias que traería es la destrucción de la vida de las personas.

“En mis consultas tengo gente que no es tan famosa como Tiger, pero que ha puesto en riesgo todo lo que tenían en la vida. Woods es sólo un ejemplo, al igual que (Eliot) Spitzer (quien hace dos años perdió su cargo de gobernador de Nueva York por su adicción a las prostitutas de lujo)”, comentó Johnson.

Johnson aseguró que las disculpas públicas ofrecidas por Woods no tienen relación directa con el tratamiento que recibió en la clínica Pine Grove. Sin embargo, en opinión de Gross, “hay cosas en su declaración de disculpas que demostraron claramente que hay cosas que aprendió. Y resultó creíble y sincero.”