El señor de las tinieblas: Osama Bin Laden fue el cerebro del 11-S

El ex líder de Al Qaeda se convritió tras el ataque a las Torres Gemelas en el prófugo más buscado de la historia

El señor de las tinieblas: Osama Bin Laden fue el cerebro del 11-S

FRANCISCO SANZ

Muerto y todo, Osama Bin Laden no deja de ser un elemento perturbador en la política estadounidense. Uno de los últimos agrios debates entre republicanos y demócratas ha sido justamente por la película que Hollywood alista sobre la operación militar que acabó con la vida del cabecilla terrorista el 1 de mayo pasado, cuyo estreno está previsto para la segunda mitad del 2012, poco antes de las elecciones generales, por lo que desde predios republicanos sospechan del interés de la Casa Blanca en que el filme, que dejaría muy bien parado a Barack Obama, repercuta en favor de su reelección.

Si la muerte de Bin Laden fue de película, su vida no lo fue menos. Antes de que el planeta supiera de sus macabras andanzas, Osama –uno de los más de 50 hijos que el multimillonario saudí Muhammad Bin Laden engendró en sus cinco esposas– fue criado en cuna de oro y educado por preceptores privados. Estudió economía e ingeniería y se graduó en la Universidad de Jedda, en su natal Arabia Saudí. Allí, entre libros y números, uno de sus profesores, el fundamentalista Sheik Abdullah Azzam, quien alentaba la vuelta de la juventud musulmana a los rígidos postulados de la fe islámica, marcó su juventud.

AFGANISTÁN, PAÍS ADOPTIVO
El primer contacto de Bin Laden con Afganistán se produce a principios de la década de los ochenta. La ocupación soviética de dicho país lo hizo abandonar la boyante empresa familiar (su padre montó un imperio de la construcción) y abrazar la guerra santa contra la presencia militar foránea en Kabul y el resto de ciudades afganas. Entrenado por la mismísima CIA, su misión fue acopiar dinero para la resistencia de los grupos islamistas y formar un ejército de muyahidines contra el invasor soviético, que se retiró de Afganistán en 1989.

Para entonces, Bin Laden ya se encontraba colocando los cimientos de Al Qaeda (La Base), un imán para todos aquellos que compartieran un odio común a EE.UU., Israel y todo gobierno musulmán cercano a Washington. Siendo su país natal uno de estos y habiendo arreciado sus críticas contra el rey Fahd, abandona Arabia Saudí y se exilia en Sudán, donde recibió las noticias de que su familia lo había excluido del accionariado de sus negocios y de que le había sido revocada la ciudadanía árabe.

HORROR SIN FRONTERAS
En 1996, tras la presión de Washington sobre el Gobierno Sudanés, el cabecilla de Al Qaeda huye hacia las inexpugnables montañas de Tora Bora, en Afganistán. Los brutales atentados frente a las embajadas estadounidenses en Nairobi (Kenia) y Dar es Salaam (Tanzania), en 1998, que matan a más de 200 personas, muestran al mundo su siniestro rostro. El entonces presidente Bill Clinton lo declara el enemigo número uno de EE.UU. Contra ese país también va dirigido el siguiente ataque, en el 2000 en Yemen, que siega la vida de 17 marines.

“Se busca a Bin Laden vivo o muerto”, fue lo que un cariacontecido George W. Bush le anunció al mundo el 17 de setiembre del 2001 –seis días después de los ataques–, una búsqueda que tomó nada menos que 10 años. El pasado 1 de mayo, cuando el mundo había vuelto a sacudirse con mortíferos atentados en Madrid (2004), Londres (2005), entre otros, y había escuchado atónito audios incendiarios del mayor terrorista de la historia, este fue abatido en Pakistán.

Desaparecido Bin Laden, está por comprobarse lo que uno de sus biógrafos ha lanzado como inquietante advertencia: que Osama será mucho más peligroso muerto que vivo. Como para no bajar nunca los brazos en la lucha contra el terror.

¿DÓNDE ESTÁ EL CUERPO DE OSAMA?
Son pocos los que han visto el cadáver de Osama Bin Laden. Y de la misma manera en que tras el 11-S se dispararon las teorías de la conspiración que niegan la historia oficial, la ausencia del cuerpo también ha dado pie a hipótesis que dudan de la muerte del cabecilla de Al Qaeda, así esta organización lo haya reconocido, y de la versión de Washington, según la cual el cuerpo yace en el fondo del Mar Arábigo.

Hace tres meses, el buzo estadounidense Bill Warren fue el protagonista de una noticia insólita. Siguiendo la teoría oficial, anunció la búsqueda del cadáver. “Primero empezaremos en las aguas menos profundas en la costa de Pakistán y vamos a recorrer tramo por tramo. Cuando lo encontremos, con un robot a control remoto lo izaremos al barco”, le contó a la BBC. Huelga decir que no se supo más de tan disparatada empresa.