VIDEO: una visita al cuartel donde reposan los restos de Hugo Chávez

Número de personas que llega hasta el lugar, que destaca la vida y obra del fallecido comandante, es cada vez menor

ROGER ZUZUNAGA RUIZ
Enviado especial a Venezuela

A pocas horas de las elecciones presidenciales en Venezuela, decenas de personas forman una fila para ingresar al Cuartel de la Montaña, lugar donde reposan los restos del fallecido Hugo Chávez desde el pasado 15 de marzo.

A diferencia de lo que sucedió durante sus nueve días de velatorio, el número de personas que pugna por visitarlo es menor y ya no se presentan las aglomeraciones de esos días. Los visitantes forman pequeñas filas de hasta 40 personas, pero solo 25 pueden entrar, acompañados por un guía, cada 15 minutos.

Las puertas del cuartel se abren a las 9 de la mañana y se cierran a las 4 de la tarde.

Al ingresar la guía, que forma parte de las Milicias Bolivarianas, informa que está permitido tomar fotos, pero advierte que no se puede filmar. Además, lanza arengas en las que ensalza la personalidad del fallecido líder bolivariano.

La primera parada del recorrido es el lugar desde donde todos los días, a las 4:25 de la tarde (hora en la que murió Chávez el pasado 5 de marzo), se lanza un cañonazo en honor al fallecido. El militar encargado de accionar el aparato explica el porqué del cañonazo y también lanza arengas chavistas.

Desde esa zona de la colina se pueden ver los bloques de edificios del peligroso barrio 23 de Enero, en cuyos techos se mezclan banderas venezolanas, afiches con la cara de Nicolás Maduro y la bandera roja y negra de los Tupamaros, un comando de civiles armados afines al chavismo. También es un lugar estratégico para observar el palacio presidencial de Miraflores.

La próxima parada es el lugar donde reposan los restos de Chávez. Su tumba es una lápida de mármol custodiada por guardias que buscan evitar que las personas se queden mucho tiempo o que toquen el mármol. Pero la mayoría lo toca, muchos lloran y todos lanzan arengas chavistas (afuera se les dijo que traten de no hacerlo, pero que si no pueden contenerse nadie los censurará).

Luego viene una sala donde se exponen fotografías gigantes de Hugo Chávez desde su niñez en sabaneta, su juventud, cuando practicaba béisbol y le decían ‘Tribilín’; su paso por la escuela militar.

Mención aparte merece el capítulo relacionado con el intento de golpe de Estado que encabezó Chávez el 4 de febrero de 1992, precisamente desde el lugar en el que ahora reposa. Hay imágenes de su apresamiento y de su posterior liberación en 1994.

La línea de vida sigue con su primer triunfo electoral en 1998, el intento de golpe de Estado en su contra el 11 de abril del 2002 y de su retorno al poder dos días después.

En una sala contigua están las imágenes de Chávez y sus socios bolivarianos y las de su última etapa como presidente, incluidas las de su última campaña electoral para los comicios del 7 de octubre y la foto en la que aparece junto a sus dos hijas en La Habana, antes de retornar a morir en Venezuela.

La única imagen diferente de Chávez es un primer plano de Nicolás Maduro llorando. Esa foto está al final del recorrido. “Es el heredero que debe quedar en la retina de todo aquel que amó a Chávez”, dice la guía.

La despedida de la guía, integrante de la Milicia Bolivariana, es con una arenga para votar mañana por Nicolás Maduro “porque a esta revolución nadie la para. Viva Chávez, viva la revolución, vivan las Fuerzas Armadas”, termina.