Yoani Sánchez escribe en El Comercio: Las urnas y el combustible

Desde hoy la mundialmente conocida bloguera cubana escribirá periódicamente para El Comercio. Con su proverbial pluma afilada contra el gobierno de la isla, sorteará amenazas y nos permitirá saber lo que ocurre, se cuece u oculta allí

Yoani Sánchez escribe en El Comercio: Las urnas y el combustible

Por Yoani Sánchez

El domingo pasado un sobre lacrado fue entregado en cada una de las gasolineras de nuestra isla. Como si fuese una cronometrada operación militar, las órdenes contenidas en él se referían al nuevo precio de los combustibles y solo podrían ser leídas a las 12 de la noche de aquel 26 de setiembre. A esa hora muchas personas estaban pendientes de los resultados de las elecciones parlamentarias en Venezuela, donde el partido de Hugo Chávez necesitaba controlar las dos terceras partes del Parlamento para de esa forma garantizar los objetivos del proclamado socialismo del siglo XXI.

Yo, que vivo en La Habana y no tengo auto, estaba atenta a ambas informaciones. Una victoria del PSUV hubiera significado para los once millones de cubanos lidiar con un gobierno que se da el lujo de no temer las consecuencias internacionales de su conducta porque tiene un padrino poderoso. También, un alza considerable del precio de los combustibles afectaría a los transportes alternativos que nos  cobran casi un día de salario para movernos de un barrio a otro dentro de la misma ciudad.
 
Me quedé dormida frente al televisor cerca de las dos de la madrugada, cuando todavía no habían hablado ni de una cosa ni de la otra. Entre los titulares del noticiero del lunes, no se anunciaban los resultados de las urnas venezolanas ni el nuevo costo de la gasolina. Tuve que esperar que el locutor se extendiera en otras informaciones intrascendentes para finalmente enterarme de que “aunque no se había obtenido la ambiciosa meta de los dos tercios, el PSUV se había consolidado como la fuerza política más importante del país”.

 Una hora después pude comprobar que los almendrones (sobrenombre que le damos en Cuba a los autos norteamericanos de la década del cincuenta) seguían prestando su servicio de taxis privados sin aumentar el importe. Funcionan en rutas fijas por las principales avenidas y van recogiendo y bajando clientes como si fueran ómnibus. Dentro de ellos se abordan todos los temas en curiosas conversaciones en las que el anonimato provee a la gente de libertad de expresión para opinar de todo sin temor a represalias. De la Plaza de la Revolución al Parque de la Fraternidad, próximo al antiguo Capitolio, hay que pagar diez pesos en moneda nacional y el viaje dura menos de quince minutos.

Cuando abordé la tribuna rodante marca Chevrolet que tomé esa mañana, solo se hablaba del medio millón de trabajadores que serán despedidos de sus puestos en los próximos meses y de las restringidas opciones de trabajo por cuenta propia que tendrán  desde hoy. Ninguna de las personas que compartieron el trayecto conmigo, incluyendo al conductor del vehículo, sobrepasaba los 50 años. Ninguno ha tenido la experiencia de tener que elegir entre una posición política u otra para emitir su voto en unas elecciones, ninguno ha hecho una huelga ni ha salido a la calle con un cartel a protestar por algo; sin embargo, cuando surgió el tema de lo ocurrido en Venezuela la noche anterior, todos estaban enterados y nadie parecía triste o derrotado.

“El Gobierno Cubano ya sabía que Chávez iba a perder”, dijo un hombre con aire profesoral, y añadió esta pregunta: “¿Por qué tú crees que subieron el precio de los combustibles?”. Hubo segundos de silenciosa reflexión y para no dejar solo al improvisado analista le comenté: “Sí, es verdad, al final el nuevo costo de la gasolina nos ha dicho lo que la prensa oficial esconde: que el subsidio venezolano está a punto de terminarse”.

LA FICHA
Nombre: Yoani María Sánchez Cordero.
Profesión: Filóloga y periodista digital.
Edad: 35 años.
Trayectoria: Alcanzó notoriedad mundial por su blog Generación Y.
Logros: Premio Ortega y Gasset, entregado por el diario español “El País”, en el rubro de periodismo digital.