Las campanas del Big Ben llevan un gorro de nieve

Intensa tormenta de nieve paralizó la capital británica y varias regiones de Reino Unido

*Londres* (dpa) - Es una vista poco usual en Londres: las campanas del Big Ben llevan un gorro de nieve y no se divisa ni un solo autobús rojo por ningún lado. Y es que una intensa tormenta de nieve paralizó hoy lunes la capital británica y varias regiones de Reino Unido. El caos se apoderó de todos los aeropuertos londinenses, luego de que tuvieran que ser cancelados cientos de vuelos y miles de pasajeros se quedaran varados. Y después de que se detuviera completamente el servicio de autobuses públicos y el metro sólo circulara de manera esporádica, muchas personas decidieron abrirse el paso a pie a través de las montañas de nieve. Otros prefirieron quedarse en casa. Sobre todo el sudeste de Inglaterra fue sorprendido por los temporales, los más fuertes de los últimos 18 años. Para el martes, además, se ha anunciado una nueva avalancha de nieve. El aeropuerto de Heathrow, el más grande de Europa, quedó paralizado por completo. British Airways canceló todos sus vuelos hasta la tarde de hoy (17:00 GMT), en total fueron más de 650 viajes anulados en el aeropuerto. Un avión de la aerolínea Cyprus Airways se salió de la pista, aunque todos los pasajeros resultaron ilesos. En la terminal de Stansted, la más grande compañía de bajo coste en Europa, Ryanair, canceló más de 70 vuelos y pidió calma a los pasajeros a través de la megafonía. Los aeropuertos Luton y el City cerraron por completo, y también en la terminal de Gatwick se cancelaron o se retrasaron varios vuelos. Muchos viajeros estaban realmente amargados. "Asusta ver que un poco de nieve pueda paralizar por completo al país en tan poco tiempo, esto demuestra la miserable situación de nuestro país", dice por ejemplo Dave Smith, que tenía planeado viajar desde Stansted. Otro viajero, un periodista alemán camino a Düsseldorf, cuenta que los pasajeros dormían en el suelo en Heathrow. "No funcionaba nada", dice. Mientras los viajeros estaban varados en los aeropuertos, también en las calles se paralizó todo. Los vehículos se atascaban en las vías cubiertas de nieve, y también se reportaron algunas colisiones. El alcalde de Londres, el "torie" Boris Johnson, canceló incluso temporalmente el cobro del peaje urbano, como un "gesto hacia todos los que consiguieron llegar al trabajo". Varias asociaciones empresariales consideran que las pérdidas para la ciudad por el cancelamiento de la jornada laboral es de 1.300 millones de euros (unos 1.660 millones de dólares). Las autopistas en el sudeste del país estaban bloqueadas o atascadas por las largas filas de automóviles, y muchos trenes no pudieron partir, ya que en la noche habían caído hasta 20 centímetros de nieve. En algunas localidades, los vehículos quitanieves han vuelto a trabajar después de 15 años. También los juzgados en Londres y otras ciudades tuvieron que suspender sus sesiones. El servicio de emergencias de la capital estaba totalmente sobrecargado de trabajo, por lo que se pidió a los habitantes que llamasen a un médico de urgencias sólo en "casos de vida o muerte". Igualmente, los hospitales tuvieron problemas por el exceso de trabajo y la cantidad de emergencias, ya que además gran parte de su personal no pudo llegar al trabajo. En Gales, dos montañistas perdieron la vida en el monte Snowdon por las heladas temperaturas. Sólo algunos niños pudieron celebrar de júbilo, ya que cientos de colegios en todo el país dieron día libre. En lugar de aburrirse en los pupitres, salieron a lanzarse bolas de nieve en las calles. Joel, de sólo nueve años de edad, encontró por ello algo bueno en todo el caos de nieve: "El año pasado hicimos un hombre de nieve, pero era muy pequeño. Ahora, será inmenso".