Elecciones en Chile: Frei y Piñera luchan a muerte a 10 días de segunda vuelta

La oposición y el oficialismo redoblaron denuncias de corrupción, firmaron alianzas inesperadas y buscaron apoyo de adversarios

La segunda vuelta de la elección presidencial chilena, que podrían derivar en un histórico triunfo de la derecha el próximo 17 de enero, fue sacudida esta semana por una serie de guerrillas religiosas, legales y políticas. Conscientes de que los comicios serán zanjados en una lucha voto a voto, el oficialismo de centro izquierda y la oposición de derecha redoblaron denuncias de corrupción, firmaron alianzas inesperadas con sectores religiosos y buscaron el apoyo de antiguos adversarios. En el ataque ni siquiera los países limitrofes escaparon y el abanderado opositor, el millonario "Sebastián Piñera":http://pinera2010.cl/, dijo que uno de los grandes problemas de Chile es tener amplias fronteras con Perú y Bolivia, los mayores productores de cocaína en el orbe, según él. Piñera, quien obtuvo un 44% de los votos en la primera vuelta de diciembre, además rechazó responder las críticas a su doble condición de empresario y político, diciendo que Frei deberá "revolcarse solo en el barro". El gobierno, al que los sondeos prevén su primer revés electoral desde 1989, redobló su plan de promoción de inversiones fiscales y acercamiento al independiente Marco Enríquez Ominami, quien sacó un 20% de los votos en la primera vuelta de diciembre. *EN LA OTRA VEREDA* Arrinconado por meses, y con apenas un 29% de los votos obtenidos en primera vuelta, "Eduardo Frei":http://www.efrei.cl/ pareció sin embargo pasar a la ofensiva de la mano de tres hechos de consecuencias aún inciertas. Uno fue el explícito apoyo de la Iglesia evangélica a su opción, golpe que aún no es replicado por la derecha. El otro es el acuerdo que parece labrarse finalmente con Enríquez Ominami, ex militante socialista al igual que Bachelet. El tercer respaldo vino del apoyo dado hoy también por la Central Unitaria de Trabajadores a la opción oficialista, aunque "no incondicional", como dijo el líder sindical Cristián Cuevas. Pero de todos ellos el más decisivo podrían ser los dos primeros, aunque en especial el respaldo de los evangélicos que tienen un millón trescientos mil electores, supuestamente disciplinados, según sondeos. Los próximos días son clave y definirán el futuro de un país que parece girar a la derecha, en una América Latina que viró a la izquierda hace tiempo.