Obama ‘se escapó’ para comerse una hamburguesa

Apenas unas semanas antes, el presidente estadounidense había aparecido también por sorpresa en una hamburguesería

*Washington* (EFE).- El presidente de EEUU, Barack Obama, fue objeto de burlas entre algunos por su afición a la rúcola y los cafés de diseño durante la campaña electoral, pero tras su llegada a la Casa Blanca la hamburguesa parece ser el plato de su corazón. El presidente ‘se escapó’ hoy de la Casa Blanca por segunda vez en unas pocas semanas para almorzar ese bocadillo de carne molida, que es el símbolo de la cocina estadounidense. En esta ocasión se plantó por sorpresa en el establecimiento de una cadena local de hamburgueserías en el sureste de Washington, donde llegó acompañado por un equipo de la cadena de televisión NBC que filmaba un documental sobre la vida diaria en la Casa Blanca. Obama, que causó una auténtica sensación a su llegada al restaurante, encargó hamburguesas con queso para él y para varios miembros de su comitiva y pagó en efectivo. El presidente examinó brevemente el mural con el menú antes de pedir "una hamburguesa con queso y patatas fritas para mí. Que lleve chile jalapeño, tomate, mostaza... y lechuga también". Obama encargó también una variedad de hamburguesas para su comitiva. Tras recibir su número de turno, el 41, el presidente estadounidense optó por recorrer el local y saludar a los comensales mientras esperaba. En una ocasión pareció dar las gracias a uno de los clientes por su servicio en las Fuerzas Armadas. A una mujer irlandesa le aseguró que quiere ir a visitar ese país, de donde proceden parte de sus ancestros. Tras recibir su encargo, y fotografiarse con los empleados del local, Obama abandonó el restaurante cargado con dos grandes bolsas de papel y regresó a la Casa Blanca. Apenas unas semanas antes, el presidente estadounidense había aparecido también por sorpresa en una hamburguesería, en esta ocasión en las afueras de Washington, en Virginia. *MICHELLE OBAMA TAMBIÉN SALE A COMER HAMBURGUESAS* La primera dama, Michelle Obama, también se desplazó a una hamburguesería para almorzar en una ocasión poco después de la investidura de su esposo. Fuera de estas excursiones para consumir los emparedados de carne, los Obama tan sólo han acudido a otro restaurante, aunque el contraste con una hamburguesería no puede ser mayor. En esa ocasión, el presidente, que había prometido a su esposa que intentaría mantener su costumbre de Chicago de salir a cenar fuera en citas románticas, llevó a la primera dama a uno de los restaurantes más exclusivos en Washington. Pero es la frecuencia con la que últimamente el presidente sale a por una hamburguesa lo que ha suscitado la curiosidad de la prensa.

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