La pobreza no está lejos de la Cumbre de las Américas

El sucio y pobre barrio Beetham en la capital trinitense es cubierto por un muro. Así no puede ser visto por los visitantes a la gran cita internacional

*Puerto España* (AP).- Un nuevo muro de ladrillo en gran medida le impide a los líderes americanos ver un barrio sucio y pobre de Trinidad que encarna sus más grandes desafíos: cómo frenar la violencia del narcotráfico y la crisis económica que amenaza con deshacer los avances en la lucha contra la pobreza. Los residentes del barrio Beetham Gardens, adyacente a la carretera que lleva a Puerto España, lo llaman "el muro de la vergüenza", aunque la activista local Sherma Wilson dice que lo construyeron para defender al barrio de la carretera y no al revés. Beetham Gardens alberga a 5.000 habitantes, una décima parte ellos residentes ilegales. Es un lugar simple, una hilera de casas humildes de quizás medio kilómetro de largo, al que los demás habitantes eluden debido a su criminalidad. Una quebrada cercana apesta debido a la contaminación de las aguas vertidas por una planta procesadora de coco y que desembocan en un fangoso pantano cercano. Cuando llueve, la contaminación afecta a muchas de las viviendas. "A los demás no les importa lo que ocurre aquí", se quejó Wilson, quien ha organizado grupos de la comunidad para pedir cosas como ductos de desagüe y servicios de electricidad y agua. Como la mayoría de los países en Latinoamérica y el Caribe, Trinidad y Tobago apenas ahora comienza a sentir los efectos de la recesión mundial y son los lugares como Beetham Gardens donde el sufrimiento es más agudo. En sus calles, jóvenes desempleados deambulan, arreglando bicicletas e insultando a los policías que merodean en sus jeeps y que, dicen los residentes, les hostigan a cada rato sin motivo. Para las filas de pobres que ya se acumulan en América Latina y el Caribe sirve de poco o cero consuelo pensar que la crisis económica de los años 80 tuvo peores efectos en la región que la que actualmente azota al mundo entero. Lo que saben 180 millones de pobres latinoamericanos y caribeños es que con la actual nueva crisis se truncaron de momento sus posibilidades de dejar atrás esa pobreza y mejorar sus vidas. Es mas, quizá al menos otros 10 a 15 millones de latinoamericanos y caribeños se les unan al cierre del 2009 si la economía de la región se contrae 1% este año como efecto de la crisis, de acuerdo con cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo. Y eso no es poca cosa al considerar que a Latinoamérica y el Caribe le tomó al menos 20 años mejorar indicadores precisamente como el de la pobreza, pobreza extrema y desempleo: Sólo en el período del 2002 al 2006 la pobreza bajó de 44% a 34% y el desempleo de 11% a 7%, de acuerdo con la Comisión Económica Latinoamericana (Cepal). Es decir, en ese lapso al menos 37 millones de personas en la región dejaron de ser pobres, según Cepal. El año pasado la región creció 4,7% y fue el quinto año consecutivo de repunte económico, de acuerdo con la Cepal y el BID. "Habíamos apenas empezado el camino de mejorar y el camino se truncó", dijo en entrevista telefónica Osvaldo Kasef, director de la División de Desarrollo Económico de la Cepal. Los descalabros económicos mundiales y el riesgo que esos indicadores sociales desmejoren estarán en el menú de discusiones de los 34 presidentes y jefes de estado del hemisferio, reunidos en la V Cumbre de las Américas, que se celebra el fin de semana en Trinidad y Tobago. Es poco probable, por no decir remoto, sin embargo, que los líderes del hemisferio puedan en el corto tiempo de su encuentro acordar implantar medidas que atenúen el impacto de la crisis sobre los sectores mas pobres, dijeron analistas consultados por la AP. Eso es un triste augurio para gente como Keith Lynch, un jardinero de 35 años de edad residente de Beetham Gardens, quien dice que no consigue suficiente trabajo para mantener a su familia. Sus largos cabellos ondean al ritmo de sus carcajadas cuando se le pregunta si el presidente estadounidense Barack Obama puede hacer algo para mejorar la suerte de los pobres. Pero luego se pone serio y lanza una severa advertencia cuando se le pregunta sobre el aumento de la delincuencia. "Si a un hombre pequeño que no tiene nada se le pisa encima, él va a robar del prójimo", comentó Lynch.