Petro-Perú y el lote 192, por Germán Velásquez Salazar

Respecto a la participación de la empresa estatal en la explotación de lotes petroleros.

Petro-Perú y el lote 192, por Germán Velásquez Salazar

Ilustración: Víctor Sanjinez

Las dos últimas semanas el lote 192 y Petro-Perú han tenido una gran exposición en los medios de comunicación en el país. Personalidades de distintos sectores se han pronunciado sobre la conveniencia o no de la participación de la empresa en la explotación del lote petrolero más importante del Perú. El abanico de propuestas va desde que la empresa nacional asuma el 100% de su operación hasta que Petro-Perú, como empresa del Estado, no debería tener participación alguna en las actividades de exploración y explotación de petróleo.

El uso de adjetivos de diferente tipo e intención solo descalifica a los que los expresan. Y mientras más educación tenga el opinante, mayor su responsabilidad sobre lo expresado. Hemos querido mantenernos al margen del debate ideológico porque no nos corresponde. Pero es oportuno aclarar, entre otras cosas, que las personas son las que se equivocan, no las empresas y precisamente es el propósito de las personas que hoy dirigen Petro-Perú conducirla independiente a teorías y posturas, con la responsabilidad de tomar decisiones en el marco legal y alineada a sus objetivos y políticas, en función de sus capacidades y competencias. 

Es en este contexto que Petro-Perú preparó una propuesta considerando los términos de la licitación convocada en abril de este año por Perú-Petro sobre la posibilidad de participar hasta con el 25% en un contrato de licencia por 30 años, a fin de asociarse con el operador ganador en un contrato, dentro de los alcances que la ley le permitía. Sin embargo, el proceso convocado por Perú-Petro fue declarado desierto el 4 de agosto.

Es así que el 19 y el 24 de agosto Perú-Petro envió sendas comunicaciones a Petro-Perú solicitándole pronunciarse sobre el interés en asumir hasta el 25% de participación en un contrato temporal por dos años en el lote 192. Como resultado de una evaluación integral realizada por las gerencias de línea de la empresa y en base a las condiciones expresadas por Perú-Petro, el directorio de Petro-Perú acordó no participar por las siguientes consideraciones: i) no era negocio participar en las condiciones expresadas; ii) en esos términos, una eventual participación de Petro-Perú infringiría la Ley 30130 y su reglamento; iii) la asunción de las operaciones del lote 192 ya eran inviables dado el escaso tiempo para el inicio de la fecha efectiva (30 de agosto); iv) se afectarían los flujos de caja del proyecto de modernización de la refinería de Talara.

Hoy Petro-Perú se encuentra en un proceso de saneamiento producto de la consultoría de Wood Mckenzie, que incluye la restructuración organizacional, la gestión económica y financiera a través de precios de transferencia e indicadores, identificando las pérdidas y ganancias en cada actividad, el reforzamiento del proyecto de modernización de la refinería de Talara y la difusión externa e interna del proceso de modernización de gestión. Cada una de estas actividades demanda el esfuerzo alineado de la junta general de accionistas, el directorio, la gerencia y los trabajadores. La empresa se encuentra en el camino de ser –además de la primera empresa del país–, un modelo de gestión y líder regional en el sector hidrocarburos.

Para Petro-Perú es de interés la explotación del lote 192, cualquiera que sea la empresa que tenga a su cargo la operación. Las sinergias generadas por el lote 64 concesionado a Petro-Perú y en proceso de estudio de impacto ambiental, el ecuatoriano lote 86 colindante con el lote 192 y la presencia del Oleoducto Norperuano, propiedad de Petro-Perú, además de la lógica integración vertical que demanda el negocio, exigen que la empresa esté atenta a la situación de este campo petrolero. Pero para una futura participación en su explotación, Petro-Perú deberá responder con objetividad y racionalidad, en función de los flujos financieros que el negocio genere, el cumplimiento de los proyectos actuales, entre los que destaca la construcción de la nueva refinería de Talara, y la responsabilidad en hacerlos bien. Porque esa es la política de Petro-Perú: “Hacer las cosas bien”.