A celebrar, por Pedro Suárez-Vértiz

El Día de la Madre tiene larga data y un solo fin: el amor hacia ella

A celebrar, por Pedro Suárez-Vértiz

Ilustración: Nadia Santos

Mi madre no se complicaba y siempre me apoyaba. Le gustaban mis historias y confesiones románticas. Nunca fue celosa, era imposible serlo con los ocho hermanos que tenía. Además de los 11 hermanos que tenía mi padre. Mi familia, tanto materna como paterna, es muy numerosa. Así que en un clan tan fértil no puede surgir la timidez. Aunque debo admitir que sí se le movió el piso cuando, a mis 18 años, el papá de mi enamorada francesa me invitó a Europa para conocerme. Tuvo la duda de que yo ya no regrese. Es increíble cómo uno es hijo hasta viejo. Hoy mi esposa –peruana– es madre de tres y mi hija ya podría ser mamá también. La vida en sí es maternal por donde la vean. Por ello este domingo es tan significativo. Quise buscar el origen de todos estos honores a la progenitora y quedé muy sorprendido.

El Día de la Madre se conmemora globalmente. Los primeros registros de esta celebración nos llevan hasta la antigua Grecia, donde se rendía honores a la diosa Rhea. La razón por la que destacó esta deidad en lugar de otras es porque ella era considerada la Magna Mater, es decir, la madre suprema. Era la progenitora de Zeus, Poseidón y Hades. Cambiando radicalmente de cosmovisión, se dice que los aztecas también celebraban un día de ofrendas y culto a la madre de su dios Huitzilopochtli. En tanto, la Iglesia católica adoptó la idea romana y la transformó para laurear a la Virgen María. La costumbre siguió para en el siglo XVII moldearse un poco más en el llamado Domingo de las Madres. Este día, implantado en Inglaterra, consistía en que los niños iban a misa y regresaban con regalos para sus madres. También es recordado como una especie de feriado para las personas que no tenían mucho dinero y trabajaban 24/7 en una casa ajena. Este día era aprovechado para que los siervos y empleados puedan ir a visitar a sus familias.

No fue hasta 1870 cuando se empezó a considerar la idea de concretar el día como algo mundial. Es ahí cuando una poetisa y activista estadounidense llamada Julia Ward escribió un llamado bajo el nombre de ‘Proclama para el Día de las Madres’. Este acto revolucionó no solo la fecha, sino la percepción que había en ese entonces sobre las mujeres. Luego de dos años de dicho llamado se llevó a cabo la primera celebración pública del Día de la Madre. Julia Ward pasó a la historia y es considerada una abolicionista importante en el desarrollo de los derechos humanos de la mujer. Pero el Día de la Madre se volvió oficial recién en 1914, cuando el presidente de Estados Unidos de ese entonces, Woodrow Wilson, lo proclamó de esta manera. Es curioso que una idea tan antigua recién tome lugar en la historia hace poco más de 100 años. La subordinación de la mujer y sus derechos tuvo un rol inoportunamente importante en el retraso del decreto de tan familiar día.

Por otro lado, es verdad que el Día del Padre fue proclamado como día nacional recién en 1924, pero su historia no remite a tanto tiempo. La fecha del Día de la Madre no es exacta ni mucho menos compartida por la cantidad de países que la celebran. Acá en el Perú lo celebramos el segundo domingo de mayo porque, como muchas costumbres nuestras, la copiamos de los norteamericanos. Hoy en día, al igual que muchas otras celebraciones carentes de su significado original, el Día de la Madre es visto muchas veces como una fecha aprovechable comercialmente. 

Como se podrá entender, este día no fue algo fácil de establecer y todavía no lo es al ser celebrado de tan diversas formas. Pero el mensaje esencial es el amor que los hijos e hijas queremos dar en este día a nuestras madres, esposas, abuelitas y en muchos casos hijas. Para ello, por el arraigo a la familia, el Perú es el país perfecto para celebrar el Día de la Madre.

Esta columna fue publicada el 13 de mayo del 2017 en la revista Somos.