Alan García pide que EE.UU. mire más hacia el sur para salir de la crisis

El mandatario intentó convencer a Barack Obama que EE.UU. recupere cuanto antes su velocidad de crecimiento

*Cecilia Rosales* *PUERTO ESPAÑA.* Hay un nuevo vecino en el barrio y parece que se cumplió la costumbre de recibirlo con sonrisas y galletas. ¿Pero qué tan real es el acercamiento entre América Latina y Estados Unidos tras la V Cumbre de las Américas, la cual ha sido calificada por algunos de un éxito? Eso le preguntamos al presidente Alan García, quien expresó sus reservas: “El estilo y el discurso han cambiado, pero los intereses de cada país siguen primando”. *Algunos piensan que esta cumbre es un nuevo comienzo en las relaciones entre América Latina y Estados Unidos.* Eso depende de en qué sitio ideológico y pirotécnico verbal esté uno. Nosotros tenemos una relación fluida y armónica con Estados Unidos. Al suscribir nuestro tratado de libre comercio (TLC), entendemos que se abre una posibilidad. No es un pedido mendicante del Perú, sino de igualdad de compra de bienes y de servicios. A nosotros nos interesa fundamentalmente, y se lo decía al presidente Barack Obama, que EE.UU. recupere cuanto antes su velocidad de crecimiento económico. Es el mejor favor que podría hacerle a América Latina. *¿Ha sido una cumbre menos ideológica?* El presidente Obama actuó con inteligencia. Antes de la cumbre, señaló que Cuba tendría nuevamente mayores remesas; y los ciudadanos cubano-norteamericanos, derecho a viajes. Él ha fraseado muy bien su relación con (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez, de manera que ha aquietado las aguas. Se ha mostrado desde el comienzo dispuesto a escuchar. Él dice que se aprende más escuchando que hablando. Que todos pudieran hablar sin interrupciones y sin pirotecnia verbal bajó mucho el ambiente con respecto a otras cumbres. Naturalmente es una personalidad diferente a la de George W. Bush. Es un estilo distinto. *¿Cómo definiría el estilo del presidente Obama?* Cordial, afable y hasta humilde, a pesar del inmenso poder que representa. *Invita al diálogo.* Sí y tiene gestos de cordialidad que me ha reiterado varias veces. Él (Barack Obama) gestionó que estuviera a su lado en el almuerzo. Estuvimos hora y media conversando. *¿Cómo ve en adelante la relación entre América Latina y Estados Unidos?* En EE.UU. van a cobrar conciencia del enorme valor que tiene la región para su reconstrucción económica: América Latina como mercado para EE.UU. Desde la bipolaridad y la lucha contra la Unión Soviética, ha habido una tendencia a entender horizontalmente la historia. Es decir: la relación de EE.UU. con Europa para oponerse a la Unión Soviética; y con China, que está al este de la Unión Soviética. Ahora tiene que mirar desde el norte al sur, pues tiene un continente de 500 millones de habitantes con una capacidad de consumo tres veces superior a la de un ciudadano chino en promedio. *¿Por qué (Obama) tendría que mirar hacia abajo?* Porque el fenómeno de la migración no lo sufre Estados Unidos de China o de Europa del Este. El fenómeno de la migración es fundamentalmente latinoamericano y, cuando se tiene decenas de millones de migrantes latinoamericanos aportando dentro de Estados Unidos, uno debe saber que eso no lo va a detener nadie. La globalización de los bienes, de los servicios, de la información necesariamente abre el paso a la globalización del ser humano sin fronteras. Y si ahora (Estados Unidos) tiene 45 millones (de migrantes), tendrá 60 millones más adelante. Lo mejor es tratar las cosas directamente así. *¿Usted cree que se acabaron las cumbres donde las tensiones ideológicas desplazaban a los temas de fondo de la agenda? ¿Han madurado algunos presidentes de la región?* Yo no me arriesgaría a decirlo. EE.UU. es un inmenso poder que tiene intereses definidos por su historia; tiene puntos de vista de la democracia y de libre comercio que no va a abandonar fácilmente. El cambio de personas cambia el estilo, el discurso; pero los intereses básicos siguen primando. De manera que en algún momento eso puede colisionar con la expectativa de los que creyeron que por el cambio de personas todo cambia. No creo que podamos adelantar ni pensar que ha quedado postergada la relación conflictiva, pero por lo menos tenemos unos meses de relación más fluida. *¿Es que Barack Obama ha adormecido a algunos tigres, pero no los ha domado?* Es imposible hacerlo. Cada uno de los que vienen aquí tiene su propio interés. En cada una de las regiones hay intereses diferentes y regímenes que piensan de manera diferente y EE.UU. representa un punto de vista de democracia con libre comercio que coincide más con algunos en el continente que con otros. Yo le decía a Obama: un paso fundamental es que el diálogo sea con todos y la coincidencia puede ser con algunos de ese todo. *Él ha llegado con un mensaje de equidad, pero a la hora de tomar las decisiones van a primar los intereses. ¿Es más retórica o espera realmente un cambio?* La retórica es parte de la realidad. Creo que en este momento la prioridad es enfrentar el tema de la crisis. Se habla de otros temas porque son históricos. Están el tema de Cuba, viejos reclamos que algunos han traído, pero hoy día todos estamos pensando cómo hacemos para que haya más plata en la mesa para que el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) tenga más dinero, cómo hago para que EE.UU. me compre más y genere más trabajo al interior de cada país. El momento es difícil para esos objetivos, pero yo estoy convencido de que, con las capacidades de pago y financiamiento que tiene la humanidad, con el mercado activo y la velocidad de transacciones, el tema de la crisis va a ser más pasajero de lo que pensamos. *Obama mencionó en su discurso la posibilidad de recapitalizar el BID, propuesta que usted le hizo en una carta. Pero él habló de evaluarla. ¿En las conversaciones hubo algún avance?* En el almuerzo, lo que intentaba hacer era convencer al presidente (Obama) para que adelantara la decisión. Esta es una decisión que le cuesta poquísimo a Estados Unidos. De lo que estamos hablando es de un aporte de 1.500 millones de dólares reales de Estados Unidos en cinco años. Yo intentaba que nos lleváramos una decisión concreta. Lamentablemente, esto no es una decisión del presidente, sino del Congreso norteamericano, que tiene que autorizarlo y acordarlo. Él puede llevar la idea, pero va a tener que trabajar para que se la aprueben. ** “SE TRATA DE SUSTITUIR CULTIVOS Y CREO QUE SE HA AVANZADO”* *¿Hay un cambio en el tema del narcotráfico?* Sí. Hay una vuelta a conceptos que el Perú defendió entre 1989 y 1990: la responsabilidad compartida. La señora (secretaria de Estado norteamericana, Hillary) Clinton ha vuelto a poner el tema con la misma frase. *¿Hay alguna estrategia del Gobierno Peruano para hacer ver a la administración estadounidense que lo que existe en el Perú es una alianza entre el narcotráfico y el terrorismo, lo cual ha quedado en evidencia con los últimos acontecimientos en el VRAE?* Hay dos maneras de entender de qué manera Estados Unidos puede ayudar a cumplir su parte de responsabilidad compartida. Una es estirar la mano y decir “dame dinero para comprar helicópteros”, y la otra es (decir) también “ábreme tu mercado para venderte lo que voy a producir en palma de espino o café”. Creo que en eso hemos avanzado sustantivamente con el TLC (tratado de libre comercio). Ahora se trata de sustituir los cultivos y en muchos lugares se ha avanzado bastante. *¿Y la alianza narcoterrorista?* No he conversado específicamente sobre esto con (el presidente) Obama o Clinton, pero tuve una conversación con congresistas estadounidenses y ellos tienen claro que hay una coalición de intereses del terrorismo con el narcotráfico.