Alcaldes de Echarate y Kepashiato denuncian que no pueden invertir dinero del canon

José Ríos y Rosalío Sánchez están en Lima para pedir levantamiento de estado de emergencia. Contaron que asumieron gastos de tropa instalada en su jurisdicción

Alcaldes de Echarate y Kepashiato, José Ríos y Rosalío Sánchez, respectivamente. (Foto:elcomercio.pe)

ROCÍO LA ROSA @chiolaro
Redacción online

El alcalde del distrito cusqueño de Echarate, José Ríos, quiere que dejen de señalarlo como un burgomaestre que no tiene capacidad de gasto, pese a que su jurisdicción es la que más recursos percibe del canon minero en todo el país.

Hace sumas y dice que son 350 millones de soles los que recibió en el 2011 por canon minero, hidroenergético y gasífero. A esto hay que agregar nos dijo un saldo de 114 millones de soles del 2010, que dejó la anterior gestión. En el 2012 calcula que dispondrá en total de unos 600 millones de soles. Disponer en teoría, pues advierte que las trabas burocráticas del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) lo atan de manos.

“Tenemos muchas trabas para invertir y por eso estamos acá, tenemos mañana una reunión en el Consejo de Ministros para dar a conocer nuestra problemática. El SNIP es una traba, son muchos procesos, el de aprobación de 5 a 6 meses, el expediente técnico otros 6 meses (…) yo quisiera asfaltar la carretera Echarate-Kepashiato, de 180 kilómetros, pero el SNIP me pide una circulación de 300 vehículos por día para justificar la obra, por lo tanto este proyecto va a ser inviable”, lamentó.

Ríos confiesa que siente impotencia cuando la población le exige obras, maestros, policías. Afirma que el dinero del canon no se puede invertir en estos rubros. Por eso, adelantó que en la cita de mañana en la PCM planteará que pueda disponer de un 3% del canon en gasto corriente.

No obstante asegura que tiene en ejecución el asfaltado de 21 kilómetros de carretera, así como la construcción de un mercado y centros de salud. Le recordamos que sus antecesores pasaron a la historia por obras divorciadas de las necesidades de su población, como un centro de esparcimiento con piscinas. Ríos promete que no pasará lo mismo en su gestión.

TERRORISMO EN LA ZONA
El burgomaestre, que fue elegido por Somos Perú, aseguró que Echarate siempre ha sido un pueblo pacífico y que el secuestro de trabajadores en Kepashiato, centro poblado de su jurisdicción, fue un hecho aislado.

“Como distrito, colindamos con algunos distritos del VRAE como Quimbiri, Pichari y Vilcabamba. El secuestro fue en Kepashiato, pero luego los secuestrados fueron trasladados a Vilcabamba (VRAE). Se ha declarado el estado de emergencia en todo Echarate y también queremos pedir que este se levante”, señaló.

¿Hay terroristas infiltrados entre la población de Echarate? Ríos responde que no, pese a que su jurisdicción colinda con el VRAE.

COLEGIO CON MILITARES
Tanto Ríos como Rosalío Sánchez, alcalde de Kepashiato desean el retiro de las fuerzas del orden instaladas en el centro educativo Javier Pérez de Cuéllar de este centro poblado. Allí las clases se han suspendido en perjuicio de unos 400 niños. Sánchez contó que si bien el nivel primaria sí recibe clases, está evaluando la posibilidad de la suspensión general por medidas de seguridad.

Sobre la presencia de militares en la zona también contaron que tuvieron que asumir parte de la logística de la tropa instalada allí. “Le han pedido al alcalde (de Kepashiato) que levante algunas carpas, que facilite colchones. Ellos han recurrido a nosotros, hemos brindado algunas carpas, colchones, techos de calaminas”, contó Ríos.

Sánchez agregó que incluso en los primeros cinco días también tuvieron que hacer ollas comunes para alimentar a las tropas. Expresó también que la presencia militar “preocupa y enfurece” a los padres de familia y pobladores en general porque se ha irrumpido con su tranquilidad.

Rosalío Sánchez lamenta que hasta el momento los gobiernos no hayan atendido su petición de instalar una comisaría en el lugar. En la cita de mañana nos dice preguntará hasta cuándo tendrán que convivir con esta base provisional instalada en su jurisdicción.

“Es incómodo. Los niños se distraen, no están acostumbrados al movimiento de helicópteros que transportan a la tropa”, contó.