Andrade a 15 años de Chavín de Huántar: "Cuando eres prisionero de guerra tienes que escapar"

El congresista recordó cómo logró huir de las huestes del MRTA que tomaron residencia japonesa en 1997

ROCÍO LA ROSA (@chiolaro)
Redacción online

“El ruido, las balas, la bomba, que te digan que ya no tienes libertad, que te secuestraron, que eres prisionero de guerra, es algo que nunca había escuchado”, recuerda el congresista Fernando Andrade sobre la noche del 17 de diciembre de 1996, cuando Néstor Cerpa Cartolini y sus huestes del MRTA ingresaron violentamente a la residencia del entonces embajador japonés Morihisa Aoki y tomaron por rehenes a todos sus invitados. Uno de ellos era Andrade, entonces alcalde de Miraflores.

Hoy se cumplen 15 años de la exitosa operación de rescate Chavín de Huántar, que puso fin al cautiverio de 72 personas tras 126 días de angustia, incertidumbre y terror.

DETALLES DE UN HISTÓRICO ESCAPE
Andrade no pudo evitar caer en las manos del MRTA. El retraso de una ceremonia por el aniversario de Jesús María hizo que se quedara más tiempo de lo planeado en la casa de Aoki.

Estaba junto a su esposa cuando los terroristas incursionaron violentamente en la vivienda y en los primeros minutos ambos permanecieron ocultos debajo de una mesa.

Su esposa fue dejada en libertad casi enseguida junto a un grupo de mujeres, pero Andrade tuvo que quedarse, aunque solo lo haría por seis horas.

Recuerda que tomó la decisión de escapar de sus captores en un descuido de estos, y lo logró. Su esposa lo motivó a hacerlo con un mensaje que le mandó por beeper.

“Cuando te dicen que eres prisionero de guerra, tienes que ver la forma de escaparte y eso es lo que hice (…) mi esposa me mandó dos mensajes, uno de ellos decía que ya estaba en casa con mis hijas y el otro: trata de salir, te quiero mucho”, narró.

Andrade emprendió la huída aprovechando que los terroristas pasaban lista a los rehenes. Se introdujo a uno de los baños y se deslizó por una ventana hacia el jardín de la residencia y luego hacia la puerta que daba a la calle, a la ansiada libertad.

¿No temió algún tipo de represalia contra usted o contra los que se quedaban?, le preguntamos 15 años después de ese episodio.

“No, porque escuché que querían que entre un periodista para que vea que no nos hacían daño, nos decían que si resultábamos heridos sería por una bala de afuera (…) esa actitud la valoré para el momento de la salida, no hubo represalias con los rehenes (…) cuando se te cierra una puerta se te abre una ventana”.

“Siempre hay que buscar soluciones a los problemas, no desesperarse y tomarlo con calma”, aconseja.

LOS COMANDOS SON HÉROES
En la conversación, Andrade dejó en claro que los comandos Chavín de Huantar son héroes y si en caso otras personas aprovecharon la operación para ejecutar extrajudicialmente a terroristas, la justicia tendrá que verlo.

“Hay que diferenciar, son los héroes de Chavín de Huántar, si hubieron otras personas hay que verlo, ya la justicia dirá si hubo o no ejecuciones extrajudiciales”.

HAY UNA BOMBA QUE NO HEMOS DESACTIVADO
Quince años después, a 36 trabajadores del proyecto Camisea les tocó vivir un episodio similar en el Cusco y Andrade reflexiona al respecto.

“Quedan algunos que piensan de esa forma, que piensan muy distinto, allí está Movadef, y ahora se han unido al narcotráfico, eso complica más la situación, es una bomba vigente que no hemos desactivado”, lamentó.

Por eso, enfatiza, “tenemos que estar unidos y darle fondos a las fuerzas del orden para que puedan defendernos de quienes no tienen reparos en matar sin asco”.