César Cataño habría fugado a Japón para evitar ser arrestado, advirtió Jaime Bayly

El ‘Francotirador’ cuestionó que la detención se haya frustrado por la ampliación de la investigación “justo en vísperas de las elecciones, lo que parecería una medida política para favorecer a Lourdes Flores”

(Frecuencia Latina)

Apoyado en información policial llegada a sus manos, Jaime Bayly reveló que la Dirandro habría determinado que Adolfo Carhuallanqui o César Cataño, investigado por lavado de activos, es socio del narcotráfico y merece ser capturado; pero habría fugado a Japón.

En su programa ‘El Francotirador’, Bayly sostuvo que fuentes policiales de su entera confianza le entregaron documentos que le permiten dar algunas conclusiones.

“Que la Dirandro quiere ya capturar a Carhuallanqui, alias Cataño, (…) que ha llegado a la conclusión de que es un socio del narcotráfico y que la Dirandro no ha podido, porque el fiscal de Tacna ha pedido, justo en víspera de las elecciones, 20 días hábiles más para pronunciarse al respecto”, dijo.

Y aunque no mostró pruebas, sostuvo que lo anterior “parecería una medida política para favorecer a Lourdes Flores”, candidata del PPC-Unidad Nacional a la Alcaldía de Lima.

“CATAÑO MINTIÓ”
Según señaló Bayly en base a la documentación referida, Cataño mintió el año pasado en una entrevista con el periodista César Hildebrandt al explicar el por qué del cambio de su nombre, cuando dijo que no sabía que le habían iniciado una investigación por narcotráfico a él y sus padres en 1983 y 1984, y que no se presentó voluntariamente ante la justicia de Huancayo en 1996.

El también escritor argumentó sus apreciaciones con atestados judiciales que dan cuenta que en “febrero de 1996 ya estaba detenido y encarcelado en el establecimiento penitenciario de Huamancaca, en Huancayo”.

Incluso, continuó Bayly, el ex abogado de Lourdes Flores, candidata a la Alcaldía de Lima, pidió en 1994 la prescripción de su proceso enviando un documento a la justicia de Huancayo firmando la solicitud como Adolfo Carhuallanqui y no como César Cataño, ello diez años después de haberse cambiado el nombre. En 1995, el pedido fue desestimado y en 1996, como se señaló, ya estaba preso.