Confianza versus capacidad: la idoneidad de los nuevos ministros bajo la lupa

Militarización de la cartera del Interior y falta de formación en estrategias militares complicarían gestiones de Calle y Urquizo en sus cargos, respectivamente

Confianza versus capacidad: la idoneidad de los nuevos ministros bajo la lupa

HANS HUERTO AMADO @huertoamado
Redacción Online

Un ex viceministro de Políticas para la Defensa y general del Ejército Peruano en retiro es hoy ministro del Interior, encargado de las políticas de seguridad ciudadana de la mano con la Policía Nacional del Perú. Y un asesor del partido de gobierno, congresista y hasta hace poco ministro de la Producción (cuestionado por su renunciante viceministra de Pesquería) hoy se encarga del sector Defensa. ¿Cuál es la idoneidad de los flamantes titulares del Interior Wilver Calle y de Defensa José Urquizo en sus cargos?

CALLE AL INTERIOR
El nombramiento de Calle, ex Comandante general de la Sexta División Armada de Locumba, sería el nuevo giro de tuerca en el proceso de militarización en el Ejecutivo, que tuvo como inicio a Adrián Villafuerte en el círculo de confianza del presidente Ollanta Humala. Para el especialista en temas de seguridad, Carlos Basombrío, se trata de una “pésima decisión” que tendrá consecuencias muy negativas en la relación del sector Interior con la Policía y en la capacidad de desarrollar estrategias integrales. Ello, porque Calle acaba de ser viceministro de Políticas para la Defensa, dijo Basombrío a elcomercio.pe.

Opinión similar tuvo el experto Andrés Gómez de la Torre, quien apuntó que el “celo interinstitucional” (PNP-FFAA) puede complicar su gestión: “Hubiera preferido a un civil con mayor manejo político, por la agenda de conflictos sociales próximos que trascienden el orden interno para ser más bien temas políticos”. Ello, a la luz de que la cartera del Interior es la llamada a prevenir y negociar en conflictos sociales antes que reprimir.

Calle, como ex funcionario de Defensa, es parte del equipo que fracasó en el VRAE recientemente y hoy se encarga de un sector que, según Basombrío, “conoce mucho menos”. La elección confirma que el Ejecutivo recurre a personajes del entorno cercano a la Presidencia y a Gana Perú para encargarse de sectores urgentes de reingeniería en sus políticas.

“El problema de fondo es que no hay la más mínima idea de qué cosa hacer en el sector Interior. Un señor que viene del Ministerio de Defensa está pensando en una agenda absolutamente diferente a la del Interior, donde los puntos de contacto son casi inexistentes y donde la gran tarea de la seguridad ciudadana está pendiente”, señala Basombrío. Los conflictos antimineros y los de los mineros artesanales a nivel nacional será la primera prueba de fuego de Calle, a fin de probar que los críticos de su nombramiento están equivocados.

En este tema, deberá demostrar su manejo de manifestaciones y buen uso de métodos eficientes y democráticos para controlarlas con armas no letales. Sin embargo, Basombrío opina que por “su formación para matar enemigos”, Calle está “poco capacitado para enfrentar situaciones sociales en que la gente no es tu enemigo del país, a pesar de que estén cometiendo un delito”.

URQUIZO EN DEFENSA
Mientras que Urquizo, encargado del tema de Seguridad en el Comité de Transferencia de Gobierno, se habría quedado con Defensa (y no con el sector para el que era candidato natural, Interior) como parte de una estrategia política de supervivencia.

“El Ministerio del Interior es una licuadora para cualquier carrera política y saber eso revela que (Urquizo) no es ningún tonto”, dijo Gómez de la Torre. Sin embargo, para el especialista no se trata de un nombramiento del todo criticable, toda vez que Urquizo es un civil y hombre de confianza del presidente Humala, además de contar con experiencia como presidente y miembro de la Comisión de Inteligencia del Congreso durante todo el gobierno anterior. “No digo que sea lo mejor pero tampoco creo que no sepa nada”, opinó.

Su labor se deberá enfocar en rediseñar la conducción de las operaciones militares en el VRAE y diseñar un plan integral intersectorial, así como mejorar los planes de compras y adquisiciones de pertrechos y armamentos.

Sin embargo, su presunto apego al poder que detenta el presidente del Consejo de Ministros, Óscar Valdés, levanta suspicacias sobre la voluntad política con que pueda impulsar una reforma en esos temas. La crisis por la pesca de merluza que tuvo que enfrentar Urquizo como ministro de la Producción no son el mejor antecedente: se enfrentó a su entonces viceministra de pesquería, a pesar de los informes técnicos que esta mostró para tachar el aumento de la cuota pesquera de esta especie; se plegó a lo propuesto por Valdés, en consonancia con los pedidos de los empresarios pesqueros; y estuvo de viaje en Qatar mientras que la crisis no solucionada por el aumento de la cuota pesquera se desataba en Paita y dejaba el saldo de dos manifestantes muertos.

“Ello da cuenta de una persona sin reflejos políticos y si encima no conoce el sector ya sabemos qué va a pasar”, afirmó Basombrío.

La forma en que la autoridad de Urquizo en Defensa se engarce en el juego de poderes en el Ejecutivo —al que se suma el asesor presidencial Adrián Villafuerte— tomará consistencia en las próximas semanas: “La gran interrogante sobre la nueva correlación de fuerzas en el gabinete irá dependiendo de cómo se correlacionan las fuerzas en el Ejecutivo”.