Crónica política: el poder también está en la transparencia

El debate sobre los sueldos de ministros y congresistas ha quedado en cancha de estos últimos

Por David Hidalgo Vega La mejor prueba de que el Perú está blindado ante la crisis financiera mundial es la lengua de nuestra clase política. Mientras en otros países se discute la reducción de los sueldos de funcionarios públicos, aquí el Ejecutivo se propuso elevarlos. "Felizmente tengo mi renta inmobiliaria que he generado durante mi trabajo profesional como abogado, si no, yo no podría ser ministro", llegó a decir el titular de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, sobre el drama que puede atravesar un funcionario que solo quiere cumplir su labor correctamente. La iniciativa se canceló con la misma ceremonia con que el oficialismo se está acostumbrando a dar por superadas sus derrotas: un brindis y aquí no pasó nada. Claro que en el camino ahumó de nuevas suspicacias al Congreso de la República. Entonces uno se pregunta si la misma angustiosa situación se repite en este recinto de la democracia, y la curiosidad, traviesa consejera, nos lleva a inesperadas observaciones. En primer lugar, que si nos atenemos a sus declaraciones juradas, que por algo son juradas, tenemos 17 millonarios en el Congreso. Quiere decir, 17 congresistas que declararon poseer bienes, rentas u otra clase de patrimonio personal superior al millón de soles. Los montos fueron publicados el domingo 4 de febrero del 2007 en el diario oficial "El Peruano". Si uno quisiera hacer un ránking a la manera en que ciertas revistas internacionales hacen con los empresarios más poderosos, tendríamos el siguiente resultado: el congresista más acomodado es el carismático Víctor Andrés García Belaunde, quien, según los datos que proporcionó a su ingreso al Parlamento, posee bienes valorizados en 8'334.677 soles más otros recursos por 1'566.500 soles. El segundo con mejores condiciones económicas, siempre según su declaración, es el congresista Álvaro Gutiérrez (Bloque Popular), quien consignó bienes por 6'879.729,60 soles al momento de asumir el cargo. El tercer lugar corresponde al congresista Daniel Abugattas (PNP), quien pidió reserva sobre los detalles. En cuarto lugar figura Martín Pérez Monteverde, con 4'315.223 soles entre bienes y otros, y en quinto lugar el legislador David Waisman, con 3'408.037,52 soles, también resultado de la suma de montos consignados en su declaración. A partir de este lugar, con patrimonio reconocido de entre un millón y dos millones de soles, el ránking de los diez congresistas más acomodados se completaría en el siguiente orden: Édgar Núñez (Apra) en sexto lugar, Alejandro Aguinaga (AF) en séptimo, Alfredo Tomás Cenzano en octavo (Apra), Oswaldo de la Cruz en noveno y Wilder Calderón (Apra) en décimo. Siete congresistas más superaban el millón de soles al momento de entrar en funciones. En las declaraciones juradas de los otros parlamentarios los montos son menores y en algún caso incluso no se consignan bienes. Por supuesto que un inadvertido olvido o un cambio de la suerte podrían modificar la escala, como ocurre con cierto legislador cuyos adversarios suelen estigmatizar por su mala racha en los negocios. Pero 'papelito manda', decía un funcionario que luego cayó preso justamente porque era cierto. Las cifras son las cifras, sobre todo cuando llevan firma. "Yo he procurado reflejar en mi declaración jurada lo que siempre he hecho y he tenido. No quiero sobrevalorar ni subvalorar mis ingresos, que son siempre previos a la actividad política", dijo el congresista García Belaunde a El Comercio. El legislador, quien se encontraba de viaje al momento de estallar el debate de los sueldos, reconoció que su situación no es igual a la del resto, por lo que evitó terciar en la conveniencia de una reducción. "Yo espero que a la hora de salir (del Congreso) haga la misma declaración y se van a dar cuenta de que el cargo no ha servido para enriquecerme de ninguna manera. Más bien al revés. Durante mi actividad privada mi patrimonio crece y cuando me dedico a la actividad pública mi patrimonio decrece", precisó. SUELDOS ALTOS Y BAJOS "Es demagógico, desde mi punto de vista, que (por el hecho de que) yo tenga posibilidades de sobrevivir (pueda) sancionar con esa posición al resto de congresistas", dijo el legislador Daniel Abugattas a una consulta de este Diario. Tiene sentido y nadie lo está sugiriendo. Este es solo un ejercicio de curiosidad. Y el vistazo arroja más datos que uno se limita a referir. Por ejemplo en el tema de los sueldos previos. El congresista que más ganaba, al menos por lo que consigna de su vida antes de asumir el cargo, es Édgar Núñez, con 64 mil soles mensuales por su actividad privada. El que menos ganaba, según lo declarado, era el congresista José Anaya (UPP), quien consigna 808 soles como ingreso del sector público y hoy está procesado por la supuesta falsificación de boletas de consumo en una pollería por un monto de 1.300 soles. El congresista Isaac Mekler es uno de los pocos que no declararon un sueldo, pero tiene una explicación: "Yo había renunciado a mi trabajo meses antes, para postular". Es posible que semejantes referencias incomoden a algunos parlamentarios, aunque son parte del costo de la vida pública. Lo constato con la congresista María Sumire, a quien no pareció gustarle nada mi consulta sobre su declaración. "Yo tengo propiedades, tengo chacra, tengo ganado", me contaba cuando le pregunté por qué declaró solo 1.000 soles de ingreso. "Es lo mínimo", respondió. Es una suerte que ahora la pase mejor. Buena gestión, buena paga Estas declaraciones son presentadas por todos los funcionarios públicos cuando ingresan al cargo, para ver si luego su patrimonio se ve incrementado y si ese incremento es razonable. "Los congresistas no tienen incompatibilidad para realizar otras labores", explica Juan Carlos Cortés, presidente de la ONG Ciudadanos al Día. "Aquellas personas que laboran para el Estado deben ser adecuadamente remuneradas", precisa. "En el Congreso habría que establecer indicadores de producción legislativa, rendición de cuentas, asistencias. La discusión no está en el sueldo. Lo importante es que un funcionario público cumpla su labor".

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