Hoy se cumplen 10 años del video Kouri-Montesinos: la memoria es muy frágil

La difusión del ‘vladivideo’ marcó el fin del régimen de Alberto Fujimori. Increíblemente, pese a la corrupción de su gobierno, su hija Keiko lidera los sondeos para la presidencia

Por: Martín León Espinosa

Hace diez años un video quebró la estructura de una dictadura que se creía indestructible. Mostró lo que hacía un régimen para mantenerse en el poder. Reveló lo que era un secreto a voces: la corrupción generalizada del régimen de Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos.

Vea aquí la línea temporal de la caída de Alberto Fujimori.

El 14 de setiembre del 2000, en una sala del hotel Bolívar, se vio por primera vez a Montesinos pagándole 15 mil dólares al entonces congresista Alberto Kouri para que se pasara de la oposición al oficialismo. Desde ese momento, el fujimontesinismo y el panorama político del país cambiaron por completo.

Sin proponérselo, el asesor arrastró a su socio hacia un callejón sin salida. Como recuerda el ex defensor del Pueblo Jorge Santistevan de Noriega, Fujimori quedó “absolutamente impotente ante el efecto devastador del video”. Por eso, dos días después, la noche del 16 de setiembre, el entonces mandatario anunció la convocatoria a nuevas elecciones y la desactivación del Servicio de Inteligencia Nacional (aunque no deslindó con Montesinos). Dos meses después, desde Japón, renunció vía fax.

VIVITO Y COLEANDO
Hoy se cumple una década del primer ‘vladivideo’. Luego de que se hizo público, muchos creyeron que el fujimorismo había llegado a su fin, pero no fue así. Solo quedó en coma y, en los siguientes años, aunque nunca llegó a ser el mismo, comenzó a dar síntomas de vida. No solo debido a sus seguidores, sino al mismo Fujimori, quien desde que llegó a Japón empezó a planear su retorno al Perú.

El congresista Carlos Raffo, estrecho colaborador del ex mandatario desde la campaña del 2000, recuerda que Fujimori lo llamó pocos días después de dimitir, el 23 de noviembre, para pedirle que lo ayudara en su proyecto de volver al Perú y hacer resurgir el fujimorismo.

“Tan clara la tenía que, cuando lo visité por primera vez en Japón [en diciembre del 2000], me dijo que realizara ‘focus group’ con fujimoristas […] Obviamente no estaba pensando cómo, pero tenía la idea de defenderse [de los juicios] y de postular otra vez a la presidencia [en el 2006] o llevar una lista al Congreso [lo que finalmente sucedió] para que hiciera su defensa política”.

Raffo dice que el camino fue más difícil de lo que esperaban, sobre todo después del 2005, cuando fue detenido en Chile. Ese momento fue clave para el fujimorismo. Nuevamente arrinconado, Fujimori le entregó el liderazgo a su hija Keiko, quien había sido su primera dama en los últimos años de la dictadura.

Por eso, ella empezó a tener más presencia mediática y encabezó la lista congresal fujimorista de los comicios generales del 2006 (en los que logró el mayor número de votos en el país, 602.869, según información de la ONPE).

Desde entonces, Keiko ha alegado que su padre sufre una persecución política. También ha intentado resaltar los logros de su gobierno y hacer una diferenciación entre Fujimori y Montesinos.

Para Raffo, el deslinde ha sido parte fundamental de la estrategia. “Esa es la realidad porque son cosas totalmente distintas. El gran reto era hacer ese deslinde. Montesinos es Montesinos y sus delitos son sus delitos”, argumenta.

Jorge Santistevan cree que esa diferenciación le ha traído frutos al fujimorismo.

“Hay que reconocer que tienen una fuerza electoral importante a través de las encuestas y que Keiko basa su discurso en un claro deslinde con la corrupción de Montesinos, que le da resultados”, afirma.

Según la última encuesta nacional que Ipsos Apoyo elaboró por encargo de El Comercio, Keiko Fujimori, la candidata del fujimorismo para las elecciones generales del próximo año, está empatada en el primer lugar (con 20%) de la intención de voto para la presidencia con el alcalde limeño Luis Castañeda Lossio.

El periodista y escritor Luis Jochamowitz cree que la alta aceptación tiene una explicación familiar: la relación paterna. “Se dice que ningún político puede endosar sus votos, y lo que ha sucedido con Keiko Fujimori es que los ha heredado a través del vínculo de parentesco”, explica.

“En amplios sectores de la población queda la idea de un Fujimori fuerte. Eso se representa en la votación que tiene su hija Keiko. O sea, no ha desaparecido la fuerza del fujimorismo”, precisa Santistevan.

CUESTIÓN DE MEMORIA
La memoria es frágil, dice el médico psiquiatra y psicoanalista Alberto Péndola, cuando esboza una explicación sobre la aceptación que tiene Keiko Fujimori en las encuestas.

Para Péndola, que la hija del ex mandatario encabece los sondeos demuestra que la gente tiende a acordarse de lo bueno y olvidar lo malo del gobierno de su padre.

“Pero se debe recordar lo bueno, lo malo y lo feo”, dice, a modo de recomendación para que la ciudadanía tenga una idea completa de lo que puede representar esa opción política, de la que hace una crítica.

“Nuestra sociedad es incapaz de articular propuestas más saludables en las que el requisito no sea ‘qué importa que robe con tal de que haga obras’, y sí el de respetar la ley”, comenta.

Jochamowitz explica de otra manera el apoyo a Fujimori en los sondeos: “Las otras alternativas políticas son mediocres e incapaces. Así hay la posibilidad de crecer [en apoyo] para cualquiera que tenga algo que presentar, sin que diga mucho”.

“La repetición de elección tras elección va creando hábitos, conformismo. No creo que la gente sepa más o vote por su autoridades con más conocimiento”, agrega.

Esas podrían ser explicaciones de por qué personajes relacionados con el fujimontesinismo intentan (Fernán Altuve, Federico Salas Guevara) o intentaron (Álex Kouri –antes de ser tachado estuvo segundo en los sondeos para la Alcaldía de Lima–, Luis Cáceres Velásquez o Absalón Vásquez) alcanzar alcaldías y presidencias regionales en los próximos comicios de octubre.

Así como los de ellos, ¿cuántos otros casos habrá en las elecciones generales del próximo año?

PARA RECORDAR
Las sentencias del megajuicio
Violaciones de DD.HH.
Entre los juicios que se siguieron a Alberto Fujimori, los más importantes fueron los casos Barrios Altos y La Cantuta, y los secuestros de Gustavo Gorriti y Samuel Dyer. Por esos procesos, en el 2009 fue condenado a 25 años de prisión. En enero de este año se ratificó la pena.

Corrupción
Fujimori fue sentenciado a seis años de cárcel por actos de corrupción tras ser hallado culpable por los casos de congresistas tránsfugas, interceptación telefónica y compra de Cable Canal de Noticias (CCN). También debe pagar S/.24’060.216 y S/.3’000.000 de reparación a cada uno de los agraviados por las interceptaciones.

Allanamiento
Por el allanamiento ilegal de la casa de la esposa de Vladimiro Montesinos, Trinidad Becerra, Fujimori fue condenado a seis años de cárcel.

La CTS del ‘Doc’
En apenas una semana fue condenado a 7 años de cárcel tras admitir que había realizado el pago irregular de US$15 millones a Montesinos por una CTS que no le correspondía. El ‘Doc’ huyó con esa plata y Fujimori, para ocultar el pago, devolvió esa suma pero en billetes de origen desconocido.