Humberto Lay, sobre el transporte urbano: "El suelo de Lima es perfecto para un metro"

En entrevista exclusiva con elcomercio.pe, el candidato a la alcaldía de Lima por Restauración Nacional planteó, además, combatir la delincuencia con el fomento de valores

Por Hans Huerto.

TRANSPORTE PÚBLICO
Díganos, como arquitecto, ¿es posible construir el metro del cual habla?
El gran problema de Lima es la cantidad de gente que se transporta en automóviles particulares y no en medios de transporte masivo. Se requiere un medio que pueda crecer al mismo que tiempo que Lima, que crece 2% anualmente. Para el 2035 seremos 12 ó 13 millones de limeños. Buses como el Metropolitano solo cubrirán un 8 a 10% de la demanda de Lima. El tren eléctrico solo une dos puntos, tiene tecnología de 30 años de antigüedad. El metro es un sistema que en la parte céntrica de la ciudad puede ser subterráneo, para ocupar menos espacio. Es lo más efectivo, eficiente y menos contaminante. Para nosotros es fundamental, toda ciudad moderna lo tiene.

Cuesta 10 veces lo que cuesta un tren en superficie. Pero el ahorro y ventajas en cuestiones de contaminación y congestión superan con creces el costo.
Además, este sistema se conectaría con otros medios alimentadores. Los actuales buses tienen que ir en proceso recambio hacia unidades más grandes, que ocupen menos espacio en las calles que las actuales combis, al ser menos en cantidad y transportar más gente.

Ahora bien, el suelo de Lima es perfecto para un metro, es sólido y tiene hormigón. Sé que construir un sistema de metros demorará diez años o más pero alguien lo tiene que comenzar. El problema es que los políticos no quieren iniciar obras que no pueden acabar en su gestión.

En Lima hay una sobreoferta de transporte público. Las empresas son informales. Los choferes, también. Son quizás los mayores infractores del reglamento de tránsito, e incluso llegan a volantes como los del Metropolitano. ¿Qué hacer al respecto?
Se necesita crear un Consejo Metropolitano de Transporte público, donde intervengan todos los actores: Ministerio de Transportes, Municipalidad de Lima, trasportistas y técnicos. Hoy, cada institución emite sus propias normas y luego vienen los cruces y problemas. Además, rara vez se consulta a los transportistas —que son los actores principales— al redactar las normativas.

En Lima hay 400 rutas de transporte cuando 200 serían suficientes. Una ruta se sobrepone a otra y eso genera el caos. Se dan licencias por seis meses, lo que no permite el renovación de unidades, que tienen 18, 20 años de antigüedad.

El reordenamiento de estas rutas implicará la desaparición de rutas y, por tanto, el desempleo de muchos transportistas…
Las soluciones serán ventajosas para ellos mismos. Supongamos que hoy una combi demora cuatro horas en dar una vuelta por el tránsito terrible que hay. Si lo ordenamos, dará su vuelta en hora y media. Para eso hay que trabajar con las empresas. Estas existen, pero cada chofer en la práctica es dueño de su unidad, solo se agrupan por formalidad. Por eso compiten entre sí, haciendo carreras. Tenemos que generar empresas formales dirigidas gerencialmente. Digamos que la empresa tiene una ruta y en esta corren cien unidades. En hora punta, las cien unidades encajan perfectamente. Pero el resto del tiempo, dan vueltas vacías. Como cada uno es dueño de su unidad, quieren sacar ganancias y trabajan 15 horas diarias.

Si las empresas estuviesen bien organizadas, y cada trabajador tuviese acciones en la firma, se manejaría de forma distinta. En hora punta, se mandaría a las calles a las cien unidades, pero en otras horas y de acuerdo a la demanda, las unidades en las pistas pueden bajar a 50, 60. Se gasta menos combustible, se conservan mejor las máquinas, se trabaja menos y se gana igual.

La ciudad crece en los conos y las rutas de transporte público no están diseñadas para este público. De ahí la popularidad de mototaxis y taxis, de los cual hay una sobreoferta. Este es otro problema, pues llenan las calles y causan congestión.
La solución es formalizar. Una vez formalizados se puede lograr mucho en bien de la ciudad. Y establecer cuál es el número tope de cada tipo de unidad que puede circular en Lima. Y por dónde deben circular. Si se llega a hacer el metro y ahora con el Metropolitano y el Tren Eléctrico, hay que rehacer las rutas para que no se sobrepongan a las del transporte masivo. Hay avenidas por donde pasan 20 líneas distintas, es absurdo. Si fueran empresas formales, se podría coordinar el rediseño de rutas.

También hay que exigirle al gobierno central el bono de chatarreo para eliminar unidades antiguas. Y Dios quiera que el Congreso no prorrogue el ingreso de unidades de segunda mano, a pesar de que el Tribunal Constitucional incluso ha intervenido y ya puso fecha límite.

SEGURIDAD CIUDADANA
Usted propone la integración del serenazgo a la Policía Nacional, pero el serenazgo es un servicio muy cuestionado y aún no ha sido institucionalizado debidamente.
Los serenos aún tienen diversos niveles de capacitación, no hay uniformidad tampoco en su relación con la Policía. Es más, los distritos que más necesitan el serenazgo no lo tienen. Yo propongo que se firme un convenio de la Municipalidad con la PNP, para que un General sea un interlocutor sobre los problemas de seguridad, y que se incluya a todos los distritos bajo una norma común, con mayor interacción entre ambos cuerpos, mediante capacitación. Por supuesto, no portan armas, pero sí actúan en cuestiones de prevención y
disuasión.

Pero ya existe una instancia de coordinación similar, la CONASEC (Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana). ¿Por qué no dar impulso a este órgano?
Y según la ley, el alcalde es el jefe del Comité provincial de Seguridad Ciudadana. Aquí hay que asumir el liderazgo y trabajar con los alcaldes distritales y la PNP de forma más efectiva, mejorando incluso las condiciones con que trabajan los policías. Los francos los usan para trabajar de forma privada, por lo que trabajan en la vigilancia ciudadana cansados, estresados. Sin embargo, el tema fundamental es la prevención. Eso se trabaja desde la familia. Los delincuentes vienen de hogares disfuncionales y para prevenir el crimen se puede trabajar de la mano con las iglesias. Además, fomentar el deporte, crear clubes deportivos, de la amistad, a nivel distrital, donde las municipalidades contraten, en convenios con entes privados, a instructores deportivos.

Prevención en base al desarrollo de valores.
La delincuencia es problema cultural, los muchachos son arrastrados fácilmente a las pandillas porque encuentran un apoyo en ellas…

Pero es también un problema de oportunidades. Los chicos dejan de estudiar porque tienen presiones económicas y no hallan espacios donde satisfacerlas. Entonces acuden al pandillaje. ¿Ello también es competencia del municipio?
Claro, se puede trabajar con muchachos para capacitarlos y que creen una pequeña empresa. Las grandes empresas quieren colaborar con la juventud y ello puede evitar en mucho la delincuencia. Instituciones internacionales y entes privados están interesados en que Lima sea más segura.

Volviendo al tema del trabajo policial sobre la seguridad. No hay, además de recursos económicos, suficiente recurso humano en el cuerpo policial. ¿Cómo suplir estas carencias?
Es un tema que atañe al Ministerio del Interior. Pero la municipalidad puede contribuir a la formación de los policías. Además, incentivar el apoyo de la empresa privada para mejorar las condiciones laborales de los policías. Pero también hay que hacer intervenir a la ciudadanía, el problema es muy grave. Para ello se puede crear una Policía comunitaria. Entrenar a los vecinos y proveerles de instrumentos (pitos, sirenas) para la alarma temprana y el aviso para cuando ven hechos sospechosos en su barrio. Hay formas para hacer participar al vecindario.

Si yo vivo en los Barracones y el municipio me ofrece tener una alarma en casa para avisar de un robo, no la dejaría instalar, porque los delincuentes del barrio, evidentemente, tomarían represalias contra uno…
Ese es un caso extremo. Pero hay formas, por ejemplo una central interconectada con todos los barrios y comisaría. Se requiere una central de información, misma que de cualquier lugar que se activara una alarma, recibiera la señal y comunicara a los patrulleros y serenos más cercanos. Tampoco tenemos un observatorio de la criminalidad, para entender cómo se mueve el crimen en Lima, dónde ubicar más policías y serenos de acuerdo a la densidad de crímenes en la zona y cómo evolucionan las medidas que se toman en esta materia. Sin embargo, repito, lo más importante para nosotros es la prevención, el problema social, trabajar con los jóvenes promoviendo el deporte y el arte.

DESARROLLO URBANO
La ciudad crece desordenadamente, los edificios abundan, hay cada vez menos áreas verdes y parece que cada uno construye como le place. Nos seguimos extendiendo hacia los conos, además.
El caos del tránsito, la contaminación y hasta la inseguridad en Lima parten de la falta de planeamiento del crecimiento urbano. Mi primera medida, de llegar a la alcaldía, sería repotenciar el Instituto Metropolitano de Planificación, convocar a los mejores técnicos y elaborar con ellos un plan de desarrollo integral de Lima, que apunte al 2035, donde se pueda promover la creación de tres polos de desarrollo, hasta cuatro, contando como uno solo a San Juan de Lurigancho. La gran ventaja de contar con estos polos es que serían autosuficientes, tendrían sus propias dependencias del Estado, centros laborales, entes financieros, para que sus vecinos no crucen toda la ciudad para cumplir con sus rutinas.

¿Hacia dónde debe crecer una ciudad que se extiende a un ritmo desbocado?
Hacia el sur, hasta el límite de la provincia. Hacer vivir ahí a 4 millones de limeños es factible. Pueden estar conectados con un metro de manera que en media o una hora estén el Centro de Lima. En el sur se construirían miles de viviendas que hoy faltan, incluso a la gente que vive en laderas de cerros y que tiene plata, pero que no tiene oportunidades para comprar terrenos.

¿Qué hacer con centros poblados como Ticlio Chico, sin servicios básicos y encima agobiados por el clima?
Al urbanizarse hacia el sur se puede tener terrenos baratos para que puedan mudarse ahí. Pero por los que viven actualmente sin agua —asunto que depende de Sedapal y del ministerio de Vivienda— la municipalidad puede hacer algo. En San Juan de Miraflores ya he ofrecido que la municipalidad puede ofrecer materiales para construir cisternas, donde los mismos pobladores mediante agrupaciones de autoconstrucción pueden levantar esas cisternas. Y las mujeres administrarían esta agua. La municipalidad contrataría a Sedapal para llenar estas cisternas. Y así estos limeños tendrían agua a costo bajo y limpia.

Sobre el desagüe de los mismos, hay silos secos que se pueden construir y la municipalidad puede proveer los materiales, a través de programas de apoyo de la cooperación internacional. Y con ello restaurar la dignidad de estas personas, que viven incluso sin título de propiedad.

MEDIO AMBIENTE
¿Y cómo manejamos los desagües de los ocho millones de limeños que ya tienen agua? ¿Seguimos contaminando el mar?
Lima está construida sobre un desierto. La poca agua que existe hay que usarla bien, el 90% de la que usamos se va como desagüe, esto es, un millón 300 mil toneladas diarias. Se está construyendo la planta de Taboada, pero igual seguiremos mandando agua al mar. Por qué no usarla para riego, para nuestros parques y para crear bosques alrededor de Lima. En las tres cuencas —del Chillón, Rímac y Lurín— hay 47 mil hectáreas de laderas secas, que se pueden convertir en bosques. Tenemos miles de migrantes del campo sin trabajo para darles empleo en este proyecto: se pueden sembrar 8 millones de árboles por año. Y en ocho a diez años, explotamos madera de esos árboles, los que dará más trabajo para la misma gente. Urge controlar la contaminación en nuestro mar porque la Costa Verdes es el único lugar de esparcimiento para la gente sin recursos y está completamente contaminada.

¿Y qué hacer con los residuos sólidos?
Instaurar la cultura del reciclaje e industrializar la basura. De ahí se saca abonos agrícolas, es rentable, incluso se puede hacer bloques para la construcción con basura. Con ello evitamos que 7 mil toneladas de basura al día acaben en rellenos, botaderos, chancherías y en las calles de Lima. Y hay que mejorar el recojo de la basura. Yo planteo que se haga un convenio de contratos por bloque con empresas de recojo de basura, y evitar con ello la corrupción en esta actividad.

LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN
Sobre la corrupción, justamente, a la actual gestión edil le ha faltado —entre muchas cosas— la transparencia en la ejecución de obras.
Hoy, la corrupción nos puede estar costando un 20 % del presupuesto nacional. El mejor antídoto es la transparencia y nosotros creemos en ella. Para instaurarla, en la administración municipal, es necesaria la informática. Sé que existe un software en Chile que permite un control minucioso de la cuentas en la municipalidad…

¿Algo similar al SIAF (Sistema Integrado de Administración Financiera) peruano?
Ajá. Ya, ok. Esto es usado en Santiago de Chile. Adquiriríamos sin importar el costo, porque al final el ahorro es tremendo. Todas las cuentas estarían regidas por este software. Ello permitiría que la Contraloría, inclusive, pueda revisar las cuentas. Lo que queremos es que ningún funcionario municipal deje de saber que en cualquier momento habrá auditorías y fiscalizaciones.

Y, finalmente, es importante el ejemplo que da la cabeza de la institución, la autoridad. La influencia de la autoridad ocurre en la familia, si un padre es delincuente los hijos saldrán igual. Si un comisario es deshonesto, así serán los policías. Solo con el ejemplo uno puede exigir. Y disponer de personas honestas en cargos claves. La corrupción parece normal pero nunca lo debe ser.