Un juicio de 16 meses que será difícil de olvidar

El tiempo que duró el proceso al ex presidente Fujimori fuimos testigos de diversos episodios que aunque pudieran ser intrascendentes, serán difíciles de olvidar

*Por Gino Piaggio Valdez* “Veinticinco años”. Aquella frase aún debe retumbar en la cabeza del ex presidente Alberto Fujimori, luego de que la Sala Penal Especial que lo juzgó durante casi 16 meses lo condenara el último martes a pasar todo ese tiempo tras las rejas. Si bien aquel será un día que pasará a formar parte de los libros de historia del Perú, hubo otros, a lo largo del juicio al ex mandatario que, aunque quizás no merecerán tal privilegio, han quedado como un recuerdo indeleble en la mente de muchos. Quién no recuerda acaso la primera audiencia del proceso judicial, en la cual un descontrolado Fujimori lanzó un iracundo discurso sobre todo lo que había hecho por el país durante los diez años que duró su régimen (1990-2000). Era tal la exaltación del inculpado que el titular de la Sala Penal Especial, Cesar San Martín, tuvo que alzar la voz e indicarle: “Aquí mando yo”. A lo que el recluso respondió con la ahora célebre frase: “Rechazo los cargos. ¡Soy inocente!”. Tan inocente se creía el ex presidente que el 13 de noviembre del 2000 se había fugado del Perú a Japón, para que casi siete años después fuera extraditado de Chile y pudiera ser visto, por fin, sentado en el banquillo de los acusados. Quizá otros recuerden las veces que Alberto Fujimori se quedó dormido mientras diversos testigos brindaban sus testimonios en la etapa del juicio oral. El inculpado cabeceaba por unos instantes hasta caer rendido ante los placeres del sueño sobre su silla. Hubo una vez incluso en la que el juez San Martín tuvo que tocar la campanilla dos veces para despertar al ex mandatario, que estaba inmerso en una modorra que duró 20 minutos. “Señor Fujimori”, exclamó San Martín, y al ver que el acusado no reaccionaba tocó una vez más, comentando: “Nada… sigue durmiendo”. *¿NOCHES EN DESVELO?* Debido a ello, dos médicos legistas examinaron al inculpado. Ambos concluyeron que sus funciones vitales eran normales y que estaba clínicamente estable, por lo que algunos diarios elaboraron diversas hipótesis para explicar el cansancio del recluso. Algunas de ellas se enfocaron en su edad, otras en lo extensas que eran las audiencias, pero ninguna halló tanto eco como la que decía: “Fujimori se duerme por pasar la noche en vela tocando guitarra y cantando temas de Los Iracundos”. Si bien esa hipótesis nunca pudo ser verificada, la afición del ex mandatario por la banda uruguaya quedó constatada cuando su vocalista lo visitó en su celda para festejar su cumpleaños número 70. No obstante, esa no fue la única visita extraordinaria que recibió el acusado. Un personaje que estuvo presente, tanto en su celda como en las audiencias, fue la anciana Salomé Ybargüen, una dizque vidente, aficionada al tarot y a las ciencias ocultas. Cada vez que esta mujer de 87 años asistía al juicio, tomaba asiento en primera fila al lado de los familiares del inculpado. Desde allí, lanzaba extraños sortilegios contra los fiscales, abogados de la parte civil y testigos principales. Su presencia resultó ser tan incómoda, que el fiscal Avelino Guillén optó por tener a su lado un vaso lleno de agua, para que —según él— absorbiera las malas vibraciones. Ybargüen incluso llegó a asegurar, en un programa de televisión, que el ex presidente saldría “libre de polvo y paja” cuando concluyera el proceso judicial. Ahora debe estar lamentándose, pues se equivocó por varios años. No hay duda de que los episodios anteriormente relatados llamaron la atención de quienes siguieron el juicio oral, pero ninguno fue tan impactante y trascendente como el acontecido el 30 de junio del 2008. *SU CÓMPLICE EL “DOC”* En esa fecha, Fujimori y su ex asesor, Vladimiro Montesinos, volvieron a verse las caras después de ocho años, en una audiencia que para muchos fue crucial en el juicio contra el ex mandatario. Es imposible olvidar los guiños y sonrisas entre ambos personajes, así como el cinismo de el “Doc” Montesinos, quien en su afán por librar de culpa al acusado, se dejó entrever como un cómplice de este. Es probable que hasta él mismo se haya dado cuenta de eso, ya que repentinamente se calló y no volvió a abrir la boca. “Alberto Fujimori se delató en esa audiencia. Nos hizo un gran favor al mostrarnos, mediante sus gestos, la relación de cercanía que tenía con Montesinos. No obstante, los fujimoristas siguen insistiendo en que dicha relación jamás existió. Desde el punto de vista psicoanalítico, ellos están renegando la percepción de algo evidente”, comenta el psicoanalista Alberto Péndola. No por nada dicen que una imagen vale más que mil palabras. Algo que seguramente rebatirá la relatora judicial Yanet Carazas, quien leyó los 247 fundamentos de la sentencia que condenó a Fujimori a “veinticinco años” de prisión. La imagen de dicha mujer quedará grabada en la mente de miles no solo por haber pronunciado esa histórica frase, sino por haber leído un fallo sin precedentes durante casi 3 horas, sin detenerse siquiera a probar un sorbo de agua. No son pocas las personas que dicen que tal hecho es digno de ocupar un lugar en el libro “Guinness World Records”. A pesar de ello, Carazas se mantiene humilde y afirma que no bebió agua porque tenía miedo de que le dieran ganas de ir al baño. Finalmente, no importa qué episodio del juicio contra Fujimori recordemos, sino que seamos conscientes de que en todo momento imperó la justicia.

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