El lado B del juicio en La Haya: hubo “adrenalina” y fue “lo más amistoso que existe”

El embajador Manuel Rodríguez Cuadros, abogado del equipo jurídico peruano, compartió facetas desconocidas del litigio y brindó alcances jurídicos sobre cabos sueltos

Manuel Rodríguez Cuadros, miembro del equipo jurídico del Perú en La Haya y ex Canciller. (Video: El Comercio)

DANIEL MEZA @daniel_mz
Redaccion Online

Han pasado 5 días desde el fin del la fase oral en La Haya, y el semblante de Manuel Rodríguez Cuadros tiene una natural mezcla de cansancio y relajo. Buscamos al embajador, ex canciller y abogado del equipo jurídico peruano –recién llegado de Europa– para hacer un balance del juicio marítimo entre Perú y Chile ante La Haya, aunque al final acabó contándonos esas cosas “que no se vieron” por TV sobre a nuestros representantes en aquella fría ciudad de los lejanos Países Bajos. No por ello dejó de darnos sus conclusiones sobre los alegatos y zanjar algunas polémicas que —por ser último en litigar— Chile no desperdició.

En su gestión de Canciller se inició el proceso del Perú ante La Haya en el 2004. ¿Cuál es su balance de este proceso?
Lo resumo en tres puntos. [1] La defensa peruana ha sido rigurosa jurídicamente. [2] Este no es un problema, sino tres (el límite marítimo por el paralelo o la equidistancia donde está en juego unos 32.000 km2 de mar; el triángulo externo, de 28.000 km2; y el punto de inicio de la frontera marítima). [3] La posición de Perú ha sido jurídica y la de Chile ha sido más factual. Consecuentemente, la sentencia de la corte reflejará la razón jurídica que tiene el Perú. Si cualquier persona lee el artículo 4° de la Declaración de Santiago (1952) a contraluz, bajo fuego, con linterna, allí no está establecido un límite entre el Perú y Chile y menos de 200 millas. El segundo principio es la intertemporalidad: no se pueden pactar límites sobre espacios no reconocidos por el Derecho Internacional. En 1952, este solo reconocía a los estados entre 3 y 12 millas.

Las encuestas dicen que los peruanos aprueban la gestión del equipo jurídico y entre medios, especialistas y académicos la percepción es la misma. ¿Fue todo tan fácil dentro del equipo jurídico o hubo complicaciones?
Para las dos partes, siempre hay un momento que es todo un desafío. Después que la otra parte realiza sus alegatos realiza una serie de cargos que hay que refutar. Ese momento es crucial, porque en 24 o 48 horas, hay que elaborar los alegatos de la réplica. Elaborar argumentos, identificar las contrapruebas y todo ello, ponerlo en un razonamiento jurídico. Es un trabajo intensísimo, de mañana tarde y noche.

Como parte y miembro del equipo jurídico y testigo cercano de los alegatos, ¿qué argumento le pareció válido de la contraparte?
Validez jurídica no tuvo (la contraparte). La declaración chilena es débil en la Declaración de Santiago, es débil en los análisis jurídicos. El Perú es muy fuerte en el análisis jurídico.

¿Cómo sintieron el hecho de que los alegatos eran televisados, como nunca antes?
Ha sido una buena innovación, puesto que los pueblos han visto cómo funciona la diplomacia, cómo funcionan las relaciones internacionales. Es interesante ver un gol de Guerrero (risas), pero también la defensa de los altos intereses del Estado.

¿Y el ritmo?
Con mucha adrenalina, que estuvo compensada con el frío de La Haya. Teníamos entre 0 y -3 grados de temperatura. Fue un trabajo muy intenso, integrado, la delegación estuvo muy bien afinada.

Veían fuera de la corte a los abogados de la contraparte?
También en restaurantes, la calle, hemos tenido una relación cordial pues los conocemos hace mucho tiempo. Es un juicio que ha demostrado no ser un acto inamistoso, sino todo lo contrario. No es inamistoso llevar controversias a la Corte. Es lo más amistoso que existe.

¿Qué hacían en sus ratos libres, para liberarse de la tensión y despejarse de temas tan densos?
Los ratos libres eran para comer, caminar por las calles de La Haya, y visitar los museos que son muy buenos en aquella ciudad. Holanda es un país con mucha cultura. Había que hacer algunas incursiones, aunque los horarios no eran las mejores: cada vez que queríamos ir estos estaban cerrados (risas).

Llamó la atención la personalidad del abogado Alain Pellet en los alegados. ¿Fuera de ellos, cómo es?
Es muy carismático, enérgico. Lo acaban de elegir presidente de la Sociedad Francesa de Derecho Internacional y catedrático. Cuando yo tenía 27 años y era segundo secretario en la embajada de París, hice estudios de maestría en Derecho Internacional, mi profesor era un joven jurista francés ya consagrado llamado Alain Pellet.

¿Esta experiencia es la más significativa de su carrera?
Una de las más grandes. Otra fue cuando tuve la iniciativa de pensar que América Latina necesitaba una Carta Democrática Interamericana, otra cuando durante mi gestión, fundamos la llamada Comunidad Sudamericana de Naciones. Luego se llamaría Unasur.

¿Qué rescata de este juicio?
Demuestra que este proceso es también símbolo de la continuidad democrática en torno a políticas de Estado y la Unidad Nacional. Durante el gobierno de Toledo se inició el proceso y se sustancia el proceso. Durante el gobierno de García se presenta la demanda. Durante el gobierno de Humala se desarrolla parte de la parte escrita y la parte oral entera.

ACLARACIÓN DE PUNTOS JURÍDICOS Y TÉCNICOS
Chile dijo que Perú cambió de posición cuando el abogado Alain Pellet empleó la palabra tratado. ¿Fue esto perjudicial?
No fue un error. Siempre hemos tenido claro que la Declaración de Santiago es un tratado, lo afirmamos por escrito y oral. Ahora, la pregunta es: en ese tratado, existe alguna cláusula que establezca el límite marítimo con Chile, no existe.

Del criticado artículo de Álvaro Vargas Llosa veamos esta afirmación: dice que los magistrados en La Haya tomarán más en cuenta el “espíritu del tratado y no a la letra necesariamente”. ¿Qué tan cierto es esto?
No hay que darle importancia. Lo afirmado es técnica y jurídicamente falso. Lo que establecen los jueces es la interpretación de un tratado a partir del uso lógico del lenguaje. Si yo le vendo a usted un auto, importa la letra, esa es la obligación. Lo otro no sirve. En el artículo 4° está claro que hay un criterio para establecer el límite por el paralelo para casos en que existan islas, o sea, Perú y Ecuador.

Chile durante, antes y después de los alegatos orales, dijo que el reclamo peruano generaría una inestabilidad en la región, a países que ya tienen sus zonas delimitadas
Decir que el juicio provoca inestabilidad, es señalar que un medicamento contra la fiebre va a producir más fiebre. Es al revés…

Un tema que se ha tocado poco en los medios y que me gustaría que nos aclare. Hace algunos meses ya, una disposición de la subsecretaría de pesca, autorizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores Chileno de explotar el área de controversia, esos 67.000 km2. Estamos hablando de gigantes proporciones de jurel y anchoveta. ¿Perú debió pedir una indemnización por este caso en su reclamo?
En la corte se pueden pedir indemnizaciones. Pero no es lo adecuado que se pida una indemnización antes de que la corte le dé la razón a un país. Si nosotros señalamos que no ha existido un tratado de límites entre los dos países, y si señalamos que el principio de intertemporalidad no reconocía a ninguno de los dos países la posibilidad de extender su proyección hacia las 200 millas en conformidad con el derecho internacional. Pedir una indemnización ahora no sería lo más indicado.

¿Qué ocurre si un país, Chile por ejemplo, no quiere cumplir el tratado? ¿Debemos recurrir al consejo de Seguridad?
Por su puesto. En primer lugar, si uno de los dos países no cumple, está una serie de recursos diplomáticos y jurídicos para obligar al cumplimiento. En una escala de menor a mayor, lo mayor es llevar el caso al Consejo de Seguridad.

¿Y si existe una “demora” incómoda de parte de un país en cuanto a la ejecución de fallo?
He escuchado bastantes opiniones en ese sentido, es lógico que estas opiniones se den porque pensamos en términos terrestres. El mar no es territorio. Puede haber una demora porque no se “desocupa el territorio”. El mar no tiene que desocuparse, el fallo es autoejecutable: al día siguiente del fallo las embarcaciones peruanas –de favorecer el fallo a Perú- deben pescar allí, eso es todo. Y la marina peruana tiene que hacer las vigilancias y desempeñar todas las funciones que les corresponde conforme al fallo. No hay que pedirlo a nadie ni esperar a que nos entreguen el mar en un paquete. El mar es distinto a la tierra. Se producirán detenciones, cosa que parece tremebundo a algunos, pero esto es cosa de todos los días.