Las mujeres de Sendero ya no cumplen roles clave ¿Qué papel tienen hoy?

Llegaron a ocupar más de la mitad de puestos en el comité central. Con ‘Artemio’ ellas pasan a cumplir funciones de pareja y labores del hogar

Las mujeres de Sendero ya no cumplen roles clave ¿Qué papel tienen hoy?

GONZALO GALARZA CERF

No se escuchó grito alguno como en presentaciones del pasado; ni hubo proclamas ni alusiones al discurso de Abimael Guzmán. Escoltada por dos mujeres policías, Yudi Vega Poma, huanuqueña de 24 años acusada de asesinar a efectivos y civiles y sindicada como la mujer de ‘Artemio’, salió esposada ayer de la sede de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote), como si con sus pasos buscara olvidar ese momento. Su mirada no era acerada ni parecía comunicar nada. Su figura se hallaba lejos de la imagen de esas cabecillas de Sendero Luminoso; cerca del nuevo rol de las mujeres terroristas en el Perú.

Desde un inicio, las mujeres se hicieron presentes en las funciones de Sendero, que se convirtió en el primer grupo terrorista de América Latina en dar altos cargos a las mujeres. Como en 1979 en el noveno pleno de Sendero Luminoso (SL) en el que se decidió prepararse para ir a “la lucha armada”. Según el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), más del 50% de los miembros del comité central de este grupo terrorista eran mujeres; y el 40% de sus militantes, también.

“En ese tiempo costó bastante aprender a conocer al enemigo, saber y determinar que las mujeres no eran las cocineras o empleada, sino jugaban un papel exclusivo y tenían a su cargo aparatos principales”, dice el general ® Luis Valencia Hirano, ex miembro del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la Dinandro.

Hoy –agrega quien también fue jefe del Frente Policial Huallaga– SL solo cuenta en sus filas con una mujer dirigiendo un grupo armado en el VRAE: la ex profesora huantina conocida como ‘Olga’. “Calculo que son pocas en los pelotones. Ahora sirven a intereses vinculados al narcotráfico o hacen labores de cocina, curaciones, enlaces, o son sus mujeres”, afirma. Y, a diferencia de las terroristas del pasado que contaban con educación superior en numerosos casos, ahora la mayoría son familiares o hijas de campesinos entregadas a cabecillas como ‘Artemio’.

¿POR QUÉ LAS ELIGEN?
El ex miembro de la CVR Carlos Tapia nos grafica la preponderancia de la senderista en los altos cargos en las décadas del 80 y 90: “La dirección central eran tres personas. Estaban Abimael Guzmán, su esposa Augusta La Torre [‘Nora’] y Elena Yparraguirre [‘Miryam’]. De una trilogía dos eran mujeres. Y controlaba todo el aparato. Después venía el buró político donde estaban esas tres personas más Margie Clavo Peralta (‘Nancy’) y María Pantoja (‘Julia’). La centralización del poder es Guzmán y cuatro mujeres. Recién cuando fallece ‘Nora’ entra Óscar Ramírez Durand (‘Feliciano’), que en el orden jerárquico era el sexto”.

Hasta con ‘Feliciano’, ellas están cerca del líder. Su seguridad estaba compuesta por mujeres. ¿Por qué? “Hay una relación de esclavitud sexual, de utilizar el poder y ser el mandamás del partido, pero también servían para la cobertura contra la penetración militar-policial. Una niña puede pasar más caleta que un joven”, aclara Tapia.

Laura Balbuena, politóloga que está por concluir su tesis doctoral titulada “Cuando el terror tiene rostro de mujer”, profundiza más: “Sendero es un movimiento pedagógico: toma las aulas y al entrar hay muchísimas mujeres educadas de provincia que no tienen las posibilidades de conseguir un buen trabajo: en Lima son empleadas. Guzmán ve una veta que nadie había tocado. Y va a buscarlas para tratar de convencerlas. Es interesante ver que estos líderes tan patriarcales tengan mujeres a su alrededor que los defienden: porque un hombre les puede hacer más la sombra desde su visión patriarcal”. Además algunas son mujeres raptadas.

Con ‘Artemio’, explica el general ® Valencia, la línea tiene un manejo distinto; ya no hay ideología. “Es más varonil. Las subalternas no tienen el mismo nivel que los del órgano central”.

¿IGUALDAD DE GÉNERO?
Más allá de los puestos, Tapia tiene claro un tema: “Sendero vendió para el exterior la idea de igualdad de género de manera mentirosa. En realidad, las mujeres no contaban nada. Tampoco cualquier mujer estaba allí: tenían calificaciones y sentían una admiración llevada al extremo y una subordinación. Guzmán y ellas en casa. Era el poder domesticado sobre la base de la idolatría”. La policía, con el tiempo, determinó lo contrario: la voz de las dirigentes sí era tomada en cuenta por Sendero Luminoso.

Eso sí, dice Laura Balbuena, las mujeres no tenían control de su cuerpo. “La mujer es controlada por el partido. Este decide con quién se relacionan, si tienen hijos o no. Hay una sexualidad controlada. Elimina el lado femenino y busca que todas sean iguales en una masculinización”.

¿LAS MÁS SANGUINARIAS?
El general ® Valencia recuerda una emboscada sufrida por personal de la Dircote en el 2000: “Las mujeres secundaron a Pelayo para descuartizar al personal policial. La mujer ha sido la más violenta; ha tomado decisiones radicales, ha ejecutado la tarea encomendada con mayor fiereza y crueldad. Socorro Popular, dirigido por mujeres y que jugaba un papel importante en cuanto a salud, asistencia e inmuebles, se convirtió en un aparato armado que superó al comité metropolitano de Sendero y es responsable de la mayoría de muertes y atentados en Lima”.

Esa ha sido siempre la visión de la mujer senderista: la de una militante más sanguinaria que el hombre. En 1991 la periodista estadounidense Robin Kirk, quien dos años después publicó el libro “Grabado en piedra. Las mujeres de Sendero Luminoso”, escribiría: “Es común la idea de que solo mujeres locas se unen a Sendero […] Abundan los comentarios sobre su crueldad, belleza y apetito sexual”.

El terror, ilustra Balbuena, es como un acto teatral: buscas el asombro de la gente. Si es una mujer la que asesina, es un asombro más grande. “Sendero logró su cometido: las vemos más sanguinarias porque nos choca más. No nos imaginamos que sea tan sanguinaria como un hombre. Y el mensaje es mira, mis mujeres son así de crueles, imagínate cómo serán los hombres”. Y con la imagen de Edith Lagos, la mártir de Sendero, esa idea se reforzó.

No hizo falta la imaginación. En el pasado el terror era el mismo: senderista hombre y mujer. “Con su presencia, la mujer dice que algo anda mal aquí. Es algo sobrecogedor, que confiere a Sendero Luminoso un extraño poder, fuera de este mundo. Algo más allá de toda comprensión. Yo tampoco llego a comprenderlo”, escribió Kirk en 1991. En el 2012 se reduce el número de mujeres; y sus cargos, no son claves. Pero aún están ahí. La pregunta sigue siendo la misma: ¿por qué?