Nancy Obregón y el nacionalismo: historia de una peligrosa relación

El presidente Ollanta Humala asegura que no encubrirá a la ex parlamentaria. Sin embargo, fue él quien la introdujo en la política y la llevó al Parlamento

DIANA SEMINARIO MARÓN

Mayo del 2006. El candidato del Partido Nacionalista Ollanta Humala disputaba la segunda vuelta con el aprista Alan García. El fragor de la campaña lo llevó hasta Tocache, donde se ufanó de haber constituido una “bancada cocalera”. “Vamos a defender a nuestros hermanos cocaleros, que siempre fueron mirados y tratados como leprosos”, expresó ante la muchedumbre y con Nancy Obregón a su costado a quien la animó a desenvainar el sable para ejercer esa defensa.

Agosto del 2013. Ollanta Humala, presidente de la República, asegura que hay independencia de poderes y que respeta la decisión del Poder Judicial de encarcelar a Obregón por presunta narcotraficante. “Es una muestra de que estamos a favor de la lucha contra la corrupción y no de tratar de apañar a personas que puedan estar acusadas por delitos tan serios y graves. Nosotros no cubrimos a nadie”.

Siete años después, Humala marca distancia con la cocalera que él apadrinó para que entrase a la política activa. Si bien las pruebas contra Obregón y su responsabilidad en el tráfico de drogas y colaboración con el terrorismo son irrefutables –por eso está en prisión– esto no llega a ser del todo una sorpresa. Más de un indicio alertó sobre su actuar delictivo pero su protección política siempre fue su aliada.

En el 2009 impidió violentamente una operación antidrogas y detuvieron a su ex asistente Max Caller con 140 kilos de droga. Antes de esto, Obregón ya tenía cinco procesos penales. Tras el escándalo de Caller, Humala defendió a la parlamentaria: “Qué responsabilidad puede tener Nancy Obregón si la persona detenida [Max Caller] no trabaja con ella. Antes sí laboró con ella, pero eso es tiempo pasado”. Y remarcó: “No se debe manchar a la congresista”.

Es así como el pasado suele cobrarse ciertas revanchas cuando pretenden desentenderse de él y los hechos que muchos quisieran que permanezcan ocultos salen a la luz.

Fue el congresista Daniel Abugattás quien defendió a Obregón cuando los cuestionamientos eran cada vez más evidentes y le dio trabajo en el Parlamento cuando lo presidió.

Fue él quien la contrató como asesora de la Dirección de Participación Ciudadana del Parlamento. Al cuestionarse esta medida, Abugattás la defendió. “La señora Obregón, les guste o no les guste, tiene una experiencia enorme en lo que es trabajo con la ciudadanía. Nancy es una lideresa que ha salido ‘a pie calato’ del pueblo. Ella sabe lo que es organizar gente. […] Yo me hago responsable de su designación”.

Y otros, que de uno u otro modo colaboraron con ella, ahora pretenden desconocerla, como quien fuera su asesor Ricardo Soberón, quien incluso llegó a presidir la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida Sin Drogas, Devida, y el ahora procurador Julio Arbizu, quien asesoró a la bancada y a la Comisión de Defensa mientras ella era su integrante.