El perfil de los candidatos municipales: Fernando Andrade

Ha sido alcalde de Miraflores en dos oportunidades y hoy quiere llegar al sillón municipal de Lima para continuar el proyecto de su fallecido hermano Alberto Andrade

El perfil de los candidatos municipales: Fernando Andrade

Por Juan Aurelio Arévalo

“A mí me invitaron a una recepción y terminé entre balas, bombas y terroristas. Esa no era una fiesta para quedarse”, razona Fernando Andrade, consciente de que por más que haya sido alcalde de Miraflores en dos oportunidades, la gente lo sigue recordando por su cinematográfico escape de la residencia del embajador de Japón en 1996.

Seis horas de encierro fueron suficientes para el candidato de Somos Perú. Mientras los 14 emerretistas tomaban datos de sus rehenes, Andrade se refugió en el baño, recibió un mensaje por ‘beeper’ de su esposa que decía
“escápate” y se quitó el saco y los zapatos, trepó dos metros hasta deslizarse por una ventana, llegó rampando al garaje y emprendió una veloz carrera hasta la calle, demostrando que era el más vivo de los cautivos, superando a Álex Kouri, quien se quedó adentro.

Pero si aquella dramática huida lo sorprendió, la primera aparición de Andrade en la prensa lo desconcertará aún más. En octubre de 1990, un artículo en la sección Hogar de El Comercio lo presentó como un experto en alimentación ecológica que intentaba convencer a los lectores de las bondades de comer alfalfa germinada. “Soy ingeniero económico. Empecé a realizar estudios sobre el costo y la propiedad de los alimentos y así me metí en el asunto. Por esa época introduje el tema de la pirámide alimenticia, que era desconocido en el Perú. Desde hace 25 años tengo una fábrica de alimentos dietéticos y naturales y de eso vivo”, aclara.

Poco tiempo después, su hermano Alberto, entonces alcalde de Miraflores, le encomendó dirigir la Casa del Vecino. De inmediato fomentó la participación ciudadana, especialmente dentro del grupo de los adultos mayores, que constituyen el 16% de la población del distrito (el triple del promedio nacional) a quienes encargó supervisar los cines y las actividades culturales. En 1995 Alberto llegó a la Alcaldía de Lima y Fernando lo reemplazó en
Miraflores, tras una aplastante victoria sobre Raúl Modenesi, de Cambio 90-Nueva Mayoría, con el 61,35% de los votos.

EL GORDO Y EL FLACO
Si bien 8,5 km separan el Palacio Municipal de Miraflores de la Plaza Mayor, los Andrade nunca pudieron desligarse. Tal fue el apoyo mutuo que, tres días después de asumir sus cargos municipales en enero de 1996, Fernando puso a disposición de la comuna limeña una flota de camiones y obreros miraflorinos que se encargaron de apoyar la limpieza del Centro Histórico durante 180 días. También se los recuerda juntos la noche del “¡Adelante, carajo!”, cuando Alberto lideró a la policía municipal en la recuperación de la Avenida Abancay, enfrentándose a una Policía Nacional que se puso del lado de los informales, bajo órdenes del fujimontesinismo.

Sin embargo, tanta cercanía dio paso a comparaciones de todo calibre. Uno era gordo, el otro flaco. Uno era chato, el otro alto. Uno era carismático, el otro tímido. Sencillamente no parecían hermanos. Hoy, tras la muerte del ex alcalde de Lima, los detractores de Fernando lo siguen acusando de vivir colgado de la imagen de Alberto. “Tengo suerte de haber trabajado con él. Fue un político decente que hizo mucho por su ciudad y es un ejemplo para todos
los que lo seguimos”, responde, y revela una anécdota del querido burgomaestre.

“Recuerdo que una vez Alberto se escapó del colegio y unos policías lo detuvieron en la calle. Llamaron a mi mamá para contarle lo sucedido y lo castigaron entregándole una escoba para que barriera toda la comisaría. Hizo servicio comunitario y así nació su vocación municipal”, bromea.

OBRAS Y FRAUDE
A pesar de las comparaciones, casi siempre adversas para él, sus logros municipales no son poca cosa. Destacan la construcción del parque María Reiche en una zona del acantilado, donde antes vivían 32 familias de escasos recursos; el estacionamiento subterráneo del óvalo Gutiérrez, el servicio de Internet inalámbrico del Parque Central, la implementación del gobierno electrónico, la remodelación del coliseo Niño Héroe Manuel Bonilla y el polémico Larcomar.

La construcción de este complejo motivó que un número considerable de vecinos agrupados bajo la asociación civil Salvemos Miraflores presentaran dos recursos de amparo, juntaran firmas para una revocatoria y salieran enfurecidos a las calles a marchar. Hoy, esas mismas personas pasean, van al cine y hacen compras en Larcomar. “Lo mismo pasó cuando hicieron la avenida Diagonal. Se tuvo que destruir 35 casas para la obra. Algunos vecinos no ven el beneficio que trae un cambio. Yo sí tengo esa visión y quiero trasladarla a Lima”, afirma.

Sin embargo, no siempre salió airoso de las controversias. En 1998, Andrade y los candidatos independientes Jaime Salinas y Luis Bedoya de Vivanco protagonizaron una de las campañas municipales más sucias y desleales que se recuerden. Incluso, al candidato de Somos Perú se lo acusó de enviar trabajadores edilicios a retirar la propaganda de sus adversarios y de distribuir videos difamatorios en los buzones de los vecinos.

“No intervine en eso. Yo iba tercero en las encuestas, pero gané las elecciones. Salinas se juntó con Bedoya, denunciaron un fraude inexistente y el Jurado Nacional de Elecciones, controlado por Montesinos, declaró la nulidad de los comicios”. Andrade perdió las complementarias contra Bedoya de Vivanco, pero al poco tiempo sus sospechas de una manipulación proveniente del SIN se confirmaron.

“No vamos a permitir nunca que Alberto Andrade sea presidente[…] En Miraflores vemos que no debe salir el hermano de Andrade y tampoco el hijo de Salinas. La persona más idónea es usted. Estamos decididos a darle un apoyo como lo hicimos la vez pasada”, le dijo Montesinos a Bedoya de Vivanco el 12 de junio de 1999, previa entrega de 25 mil dólares como una “modesta contribución”.

EL RETO DE LIMA
Andrade retomó el municipio en el 2002, pero cayó frente a Manuel Masías en el 2006, perdiendo el último bastión de Somos Perú. Hoy, el partido del corazón busca nuevamente conquistar Lima con la esperanza centrada en el legado de Alberto. “Pondremos en marcha el plan Bratton [elaborado por el ex jefe de la policía de Nueva York, William Bratton]. El 66% de la seguridad vecinal de Estados Unidos sigue sus recomendaciones, pero a Castañeda nunca le interesó porque dijo que estaban en inglés”.

En transporte propone ordenar las rutas e implantar gradualmente taxímetros (ver tabla). “Hay que distinguir el rostro urbano y humano de la ciudad. Por ejemplo, en el cerro San Cosme, tenemos el índice más alto de tuberculosis del país, comparable con África. ¿Qué estamos haciendo para atenderlo?”, se pregunta.

Del mismo modo, el elector se pregunta qué hará Andrade para repuntar en las encuestas. “Yo soy de los que vienen de atrás y terminan primeros. El 40% de los electores decide en la última semana y el 16% decide en la cola. Alberto era el favorito y perdió frente a Castañeda en los últimos 15 días. Por eso, las encuestas me tienen sin cuidado”.


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